Por qué comer lento ayuda a mejorar tu digestión, explicado por una nutricionista

Un hombre sopla una cuchara mientras prepara un plato de comida

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En nutrición se habla constantemente de lo que se debe comer, lo que no, lo que es bueno para bajar la inflamación y lo que te ayudará a perder peso. Los consejos son prácticamente infinitos pero, ¿y si la cuestión para sentirte bien fuera cómo comes y no lo que comes?

Es una de las bases de la alimentación consciente y está cogiendo cada vez más peso, y es que la manera en la que ingieres los alimentos, la atención que le pones y el tiempo que tardas en hacerlo influye directamente en tu digestión. 

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La nutricionista Carlota Acosta, de Nutre tu Natulareza, explica en uno de sus post de divulgación de Instagram por qué es importante comer despacio y cómo reacciona tu cuerpo. 

Lo primero es entender cómo funciona el cuerpo humano y quién dirige el proceso digestivo. En este caso, pese a que el encargado principal es el Sistema Nervioso Parasimpático, también hay que conocer la función del Sistema Nervioso Simpático, que juntos forman el Sistema Nervioso Autónomo.

Mientras que el Simpático funciona en situaciones de alerta o activación, el Parasimpático  se encarga de mantener la calma con procesos como el de la digestión: activa la salivación, pone en funcionamiento el estómago, el hígado, los intenstinos... 

¿Qué ocurre cuando comes con prisa o estresado? Que activas ambos sistemas y tu organismo se enreda un poco entendiendo qué esta pasando. Por eso, cuando se activa el Sistema Simpático es más probable que tengas lo que se consideran malas digestiones, hinchazón, reflujo, pesadez, etc. 

Pero, ¡esto tiene solución! Y es que cuando comes lento, con atención, masticando y, algo muy importante que normalmente se olvida, disfrutando, dejas que se active tu nervio vago (que es el principal grupo de fibras nerviosas del S. Parasimpático) y esto facilita tu digestión. 

Además, de este modo, las señales de saciedad o hambre y satisfacción se identifican de una manera mucho más clara ya que le das tiempo a tu cerebro y a tu cuerpo a retroalimentar sus sensaciones y poder procesarlas. 

¡Así es como tu cuerpo te agradece que le des tiempo para comer sin prisa y facilitándole mucho camino de su complicado proceso digestivo! Además, cuando comes más despacio también sueles masticar más. 

Este proceso de deglución de los alimentos, junto a tu saliva, hacen que el primer paso de la digestión sea mucho más sencillo en los procesos posteriores. Porque sí, la digestión empieza desde tu boca y la manera en la que ingieres los alimentos. 

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