Por qué tu cerebro te sabotea al intentar adelgazar y cómo convencerle para que te ayude a perder peso, según una famosa neurobióloga

Sandra Aamodt, durante una charla TED
Sandra Aamodt, durante una charla TED

Flickr /TED Conference

  • Perder peso mediante dietas o pasar hambre suele acabar en fracaso porque tu cerebro, alarmado por la pérdida de grasa, cree que pasarás hambre y pone remedio alterando tu metabolismo o tus ganas de comer.
  • La clave según una neurobióloga especializada al respecto, consiste en aprender a comer cuanto tienes hambre de verdad. Es un camino más largo que una dieta pero también más efectiva,
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¿Has probado de perder peso mediante dietas de todo tipo y no solo no adelgazas sino que ganas peso? Puede que el problema tenga que ver con 2 conceptos: "punto de ajuste" y "comedor controlado". Son 2 nociones que explica la neurobióloga Sandra Aamodt en su libro Why Diet Makes Us Fat (Por qué las dietas nos engordan). En esta publicación, Aamodt explica por qué te cuesta tanto despedirte de esos kilos de más.

El punto de ajuste

Adelgazar

El cerebro tiene su propia noción sobre lo que debes pesar. Se la llama punto de ajuste aunque más que un punto es un rango de 4-7 kilos. Si tus nuevos hábitos o dietas no salen de este punto de ajuste, notarás que no tienes dificultades en realizarlas. La cosa cambia si intentas salir del rango. 

Si bajas de peso fuera de tu punto de ajuste, más de una docena de señales químicas se activarán para avisar a tu cerebro de que debes volver a subir de peso. Como resultado, de forma inconsciente tu hambre, actividad y metabolismo se reajustarán para que, de repente, vuelvas a estar como empezaste.

Aamodt lo compara con un termostato: "Puedes intentar alterar el clima de casa abriendo una ventana en invierno, pero eso no va a cambiar el funcionamiento de tu termostato" (a través de GentSide).

Un hábito que viene de lejos

Mujer mirando el interior de una nevera

¿Y por qué el cerebro se comporta de esta forma? Es un hábito que viene de tiempos antiguos, cuando morir de hambre era más que una posibilidad. La neurobióloga explica que si logras perder peso muy rápido, el cerebro se alarma porque cree que estás sufriendo hambruna, e inconscientemente te prepara para recuperar peso, más allá de sí te conviene o no.

Por cierto, el caso contrario (engordar) no funciona de la misma forma. En el caso de una subida del ajuste, bastan 2 años de sobrepeso para que tu cerebro acepte tu nuevo peso como el nuevo estándar.

Por desgracia, bajar el ajuste de peso, es más difícil que subirlo porque la mente siempre teme esa lejana posibilidad de la hambruna.

"Una dieta exitosa no bajará el punto de ajuste de tu cerebro", explica Aamodt precisamente en su famosa charla TED sobre el tema. "Incluso 7 años después de que hayas bajado de peso, tu cerebro aún intentará recuperarlo a la mínima oportunidad".

VIDEO

Why dieting doesn't usually work | Sandra Aamodt

2 tipos de comedores

Si tienes hambre es mejor que no tomes decisiones

Si te ha deprimido toda esta nueva información, no te preocupes. Aamodt explica que los psicólogos clasifican a las personas en 2 tipos de comedores: los que intentan controlar su hambre (comedores intuitivos) y los que intentan controlar su ingesta (comedores controlados).

Los comedores controlados, es decir, los que intentan adelgazar a base de fuerza de voluntad, son más propensos a fracasar. "Para ellos, un pecado pequeño como comer una bola de helado puede generar un gran riesgo de atracón. Muchos estudios a largo plazo mostraron que las chicas que hacen dietas cuando son adolescentes son propensas a padecer sobrepeso 5 años después incluso si inicialmente su peso era adecuado".

Lo que esta neurobióloga quiere decir es que, según ella, bajar de peso mediante dietas no sirve para nada. “El efecto más común de ponerse a dieta es pesar algo más al cabo de unos años”.

Por lo tanto, ser un comedor controlado no funciona. La solución es convertirse en un comedor intuitivo: comer cuando realmente se tiene hambre en lugar de comer por ansiedad, miedo o simplemente por costumbre.

Cómo ser un comedor intuitivo

Comida mindfulness

Para llevar ese cambio a la práctica, Aamodt recomienda mindfulness. No meditación o yoga, sino un tipo de mindfulness orientado a la comida: alimentarse conscientemente, aprender las señales de tu cuerpo que indican hambre auténtica y empezar a identificar aquellas señales erróneas que significan otra cosa. 

"Es comer cuando tienes hambre y parar cuando estás lleno. Porque gran parte del exceso de peso se reduce a aprender a detectar los momentos en los que quieres comer sin tener hambre y detenerte". 

"¿Y eso cómo se hace?", puede que te estés preguntando. Toma nota:

"Date permiso para comer tanto cuanto quieras, pero sé consciente para descubrir qué hace sentir bien a tu cuerpo". Cuando comas, solo céntrate en comer. Nada de ver la tele, chatear con el móvil o pensar en el trabajo. 0 distracciones. "Céntrate en cómo se siente el cuerpo cuando empieces a comer y cómo se siente cuando acabes. Deja que tu hambre decida cuándo estás satisfecho".

Al contrario que las dietas milagrosas que prometen resultados en semanas e incluso días, este camino te llevará tiempo. Mínimo un año. Eso se debe a que vas a estar domesticando al cerebro para que baje su punto de ajuste. Y lo disminuirá porque, como no estará pasando hambre (que es lo que pasa con las dietas), no se sentirá amenazado y se irá dejando llevar.

"Los comedores intuitivos no piensan en comida hasta que tienen hambre. Pueden tener 1000 chocolatinas en casa que no pensarán en ella. Y es precisamente esa desafección hacia la comida lo que les permite sentir cuándo tienen hambre de verdad".

Atención por eso: este método solo funciona si te permites comer cuando no tienes hambre al principio. Te ayudará a detectar las señales de tu cuerpo que indican que no estás disfrutando de la comida o que realmente no repones energías. Será complicado comer porque sí al inicio, a sabiendas de que quizás no pierdes peso, pero a largo plazo tiene recompensa.

"Piénsalo de esta forma", concluye Aamodt. "Si las dietas funcionarán, ¿por qué no somos todos superdelgados?".

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