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Las pruebas de la vacuna del COVID-19 en niños: un paso que preocupa a muchos padres

Vacuna coronavirus.
Reuters
  • Los niños no son un grupo de riesgo del COVID-19. Sin embargo, pueden generar brotes de coronavirus en sus grupos familiares.

  • Y, a pesar de que existen muchas incógnitas acerca del papel que juegan en la pandemia, lo cierto es que se necesitará una vacuna también para ellos.

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Los niños no son un grupo de riesgo del COVID-19. Sin embargo, pueden generar brotes de coronavirus en sus grupos familiares.

Y, a pesar de que existen muchas incógnitas acerca del papel que juegan en la pandemia, lo cierto es que se necesitará una vacuna también para ellos. 

En este sentido, los expertos tendrán que realizar pruebas en docenas de niños para comprobar la eficacia de dicha vacuna, algo que, según Bloomberg, tiene nerviosos a muchos padres. 

De hecho, la Universidad de Oxford y AstraZeneca Plc planean comenzar a probar su inyección en niños de 5 a 12 años a medida que las escuelas y guarderías se reabran en el Reino Unido.

"Estas son, por supuesto, decisiones muy personales, pero todo el mundo necesita preguntarse: ¿Querría la vacuna para mi hijo más adelante, cuando otras personas hayan contribuido a hacerla segura?" dijo Beate Kampmann, profesora de infección e inmunidad pediátrica y directora del centro de vacunas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

"Tenemos que estar agradecidos con la gente que ha tomado esa pequeña dosis", continuó. 

En las próximas semanas la Universidad de Oxford comenzará a reclutar pacientes.

Mientras que los menores de 15 años fueron excluidos de las primeras investigaciones de Oxford, a medida que la vacuna avance, se administrará a 10.260 personas y algunas de ellas serán niños.

Las inyecciones se suelen administrar en casa y se pide a los padres que tomen lecturas regulares de la temperatura. De la misma manera, deben estar pendientes a cualquier tipo de reacción. 

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Además, se realizan visitas de seguimiento para llevar a cabo análisis de sangre.

Pero participar en la prueba de la vacuna del COVID-19 puede ser positivo para muchas familias. Y es que el equipo del ensayo clínico le proporcionará al niño sus otras vacunas de rutina en las visitas al hogar. Eso sí, únicamente por el tiempo que dure el estudio.

No obstante, no se plantea ningún incentivo financiero para participar pero los padres pueden retirar a su hijo en cualquier momento.

Anteriormente se ha demostrado que las pruebas de vacunas en niños no tienen vínculos con condiciones como el autismo. 

Sin embargo, en 2010 se dio un repunte en los casos de narcolepsia y se descubrió que estaban relacionados con una vacuna contra la gripe porcina. 

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Este hecho ha conseguido que las vacunas infantiles generen controversia. Así, muchos padres temen ofrecer a sus hijos como voluntarios.

Pero, según Bloomberg, para la mayoría de los progenitores las inoculaciones no son una preocupación. 

El beneficio personal y el bien común son las 2 razones principales por las que los padres participan en los ensayos.

Asimismo, existen riesgos pero las reacciones adversas son poco comunes.

De hecho, según Shamez Ladhani, consultor de enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital St. George de Londres y epidemiólogo asesor de Salud Pública de Inglaterra, a menudo no se notan hasta que la vacuna sale a la venta y se administra a muchos más pacientes.

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