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La directora de computación cuántica de Microsoft explica cómo consiguió su trabajo y cómo hacerse hueco en la industria tecnológica más puntera del planeta

Julie Love, senior director of quantum business development, Microsoft
Julie Love, senior director of quantum business development, Microsoft Microsoft
  • Julie Love es la encargada de dirigir el equipo de computación cuántica de Microsoft.
  • La multinacional es una de las organizaciones que tienen un departamento dedicado al desarrollo de ordenadores cuánticos, capaces de procesar mucha más información que un PC convencional.
  • La computación cuántica está todavía en un estado embrionario. De hecho, la mayor parte de lo que se conoce de ella es todavía teórico, por lo que presenta un nuevo horizonte de posibilidades ligado nuevos empleos emergentes.
  • Love ha hablado con Business Insider para explicar cómo consiguió su trabajo y cuál es el futuro de la computación cuántica.
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Hablar de Julie Love no es hablar de cualquiera, y menos en Microsoft. Su trabajo es uno de los más desconocidos —y brillantes— de la industria tecnológica. Incluso Bill Gates ha reconocido que está por encima de su comprensión.

Love se encarga de dirigir la computación cuántica de Microsoft, un enredado paradigma de codificación que, aunque mucho más complejo que el clásico, da posibilidad a nuevas puertas lógicas y nuevos algoritmos impensables para los esquemas tradicionales. Mucha más capacidad, muchos horizontes por descubrir y (de momento) muy poco conocimiento sobre cómo hacerla tangible.

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Su aplicación no está al alcance de cualquiera; de hecho, sólo 5 físicas lograron graduarse en esta disciplina dentro de la promoción de Love en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Business Insider ha hablado con ella sobre las oportunidades de este mundo, su futuro y cómo labrarse una carrera en la industria de desarrollo más puntera del mundo.

Las oportunidades de la computación cuántica

Entender todas las posibilidades de la computación cuántica se hace más sencillo si se entiende, primero, cómo funciona esta tecnología. Todo gira alrededor de los "cúbits" —bits cuánticos—, la unidad mínima de expresión de criptografía cuántica. 

Si el bit es el dato que mide el almacenamiento de un sistema convencional (binario, 0 y 1), el cúbit hace lo propio en un sistema cuántico. Operan en espacios minúsculos, microscópicos, tanto que su propio concepto es abstracto y no lleva asociado un sistema físico concreto. En la práctica se han preparado varios sistemas que podrían llamarse "conjuntos de cúbits", que son, entre otras cosas, lo que investiga Love. Sus posibilidades son infinitas.

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Ella representa el universo de los cúbits de la siguiente manera. En un sistema convencional la información se divide en ceros y unos, todos seguidos en un orden concreto y ocupando varias líneas de texto de programación; en un sistema cuántico existiría sólo un "0" a un extremo y un "1" al otro: y en medio una infinidad de valores nuevos sobre los que programar.

Teóricamente esta tecnología permite a los ordenadores cuánticos procesar exponencialmente mucha más información que un ordenador tradicional. Una vez se desarrolle apropiadamente la tecnología, problemas como los algoritmos que calculan el tráfico en las ciudades y las máquinas que aprenden solas se resolverían mucho más rápido.

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Pero de momento son sólo posibilidades, no hechos. 

Microsoft tiene su propia idea de cómo hacerlos posibles. La compañía se encuentra actualmente en proceso de creación de su propio "cúbit topológico", un modelo que permita almacenar información en multitud de espacios al mismo tiempo. Es una tecnología todavía en crecimiento, mucho menos tratada (y mucho más cara) que lo que produce la competencia, pero la recompensa será, sin duda, mayor.

Según Love, es imposible ponerle fecha a la aplicación de esta tecnología, ni siquiera a cuándo se hará tangible, pero su mera idea ya ha abierto en el mercado varios trabajos a su alrededor.

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Un mercado de trabajo alrededor de la cuántica

Cuando terminó su especialidad, Love todavía no sabía cómo enfocar su carrera profesional.

Primero fue a la Universidad de Yale, donde se doctoró en física cuántica; le siguió un trabajo como fabricante de semiconductores en McKinsey, un puesto corporativo en Adobe y, finalmente, recaló en Microsoft. También asesora a varias startup centradas en ciencia cuántica.

Pero la oferta de trabajos en el sector no se queda ahí.

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"Es muy interdisciplinar", asegura. "Si tuviese que vendérselo a un universitario le preguntaría qué le gusta hacer: '¿te gustaría emplear tus días en descubrir matemáticas, física teórica, fabricar cosas imposibles e investigar la mecánica cuántica?", explica Love.

Es un mundo de empleos muy diverso en el que se encuentran desde físicos teóricos hasta matemáticos, pasando por diseñadores de chips, ingenieros cuánticos y mecánicos, expertos en software e incluso criogenistas.

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Tal y como afirma Love, una parte crucial de la computación cuántica, como en cualquier tecnología, es incluir en ella diversidad de razas y sexos. Al trabajar con gente distinta no sólo se es más paritario, sino que se manufactura un producto mucho mejor: "Por ejemplo, algunos software de reconocimiento facial están hechos sólo por blancos y fallan al reconocer a negros", indica.

"Cuando las mujeres o la gente de color no participan en estos procesos estamos creando sesgos dentro del sistema", asegura Melinda Gates. Love se sitúa de su lado y apostilla que no es sólo responsabilidad de las empresas (que también), sino de cada uno mismo hacer la tecnología más igualitaria.

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