La "ira pandémica" se interponía en mi carrera: 5 consejos que me han ayudado a gestionarla mientras trabajo desde casa

La autora con uno de sus hijos. Melissa Petro
La autora con uno de sus hijos. Melissa Petro

Melissa Petro

  • Melissa Petro es una escritora freelance que vive en New York con su marido y sus 2 hijos pequeños.
  • Durante la pandemia, afirma haber encontrado nuevas formas de gestionar su ira y su negatividad.
  • Petro asegura que ha aprendido a dar un paso atrás, intentar empatizar y apoyarse en sus "sentimientos de ternura".
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En 2018, una encuesta de Gallup encontró que el número de estadounidenses que se sentían estresados, preocupados y enfadados había aumentando comparado con cifras de años anteriores. Teniendo en cuenta todo lo que se ha vivido en estos tres años es de suponer que esa estadística haya aumentado. 

Solo en el último año, las divisiones políticas y el "panger" —un término real acuñado para la "ira pandémica"—  han puesto a muchos estadounidenses en un estado constante de lucha o huida.

En todo el mundo ha sido un poco así.

Estoy tan enfadada como la mayoría de la gente — y lo digo con razón—. Pero como madre de 2 niños pequeños que lucha por mantener a mi familia segura y conservar una carrera de escritora freelance sin el lujo de guarderías, no tengo tiempo para discutir interminablemente en Twitter o pelear con mi marido sobre a quién le toca pasear a los perros. Sé que si exploto ante mi hijo pequeño, la situación solo empeorará. Aunque podemos estar en desacuerdo en algunos temas o elegir comportarnos de manera diferente (particularmente cuando se trata de protocolos COVID), no puedo permitirme convertirme en enemiga de mi vecino o perder a un amigo valioso. Por lo que, cuando empiezo a sentir que mi enfado roza lo malsano e improductivo, hago un esfuerzo consciente para dejarlo ir.

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A continuación se recogen los pasos que tomo para dejar ir mi ira y poder concentrarme en mi familia y ser más productiva en el trabajo.

1. Percibo mis sentimientos

La ira es una emoción natural,  y puede haber algunas ventajas por sentirla. La ira justificada, por ejemplo, incitó a las personas negras de EEUU y a sus aliados a actuar de acuerdo con sus creencias y formar lo que podría ser el mayor movimiento político en la historia de Estados Unidos. Pero incluso la ira justificada puede abrumar y hacer que una persona se comporte de manera irracional cuando no regula sus emociones. La ira puede incluso hacer enfermar, agotando nuestros cuerpos y debilitando el sistema inmunológico.

Por eso, cuando siento que mi temperatura comienza a subir, he aprendido a hacer lo contrario de la urgencia que mi cuerpo parece exigir. En lugar de precipitarme de cabeza hacia el conflicto, conscientemente reduzco la velocidad, me detengo y vuelvo a mis emociones. Los expertos dicen que reconocer y experimentar nuestras emociones puede evitar que se vayan de control. Sin duda, en mi experiencia, el simple hecho de notar mi respuesta física e identificar el sentimiento puede difuminar la situación lo suficiente como para permitirme volver a concentrarme en mi trabajo.

2. Trato de buscar validación emocional

Por supuesto, percibir frustración no siempre hace que desaparezca, especialmente en la era del coronavirus. Con tantos de nosotros trabajando desde casa bajo llave y privados de muchas de las fuentes habituales de placer y liberación, los expertos afirman que es fácil quedarse atascado en un estado de ánimo negativo.

Para evitar que las molestias menores se sumen y se conviertan en resentimientos importantes, levanto el teléfono y llamo, o le escribo un mensaje de texto, a un amigo. El psicólogo Guy Winch explicó en Psychology Today por qué buscar personas que comprendan, se relacionen contigo y se pongan de tu lado es una buena táctica para afrontarlo.

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"Cuando le decimos a alguien por qué estamos extremadamente enfadados o molestos y ellos lo entienden de verdad", dijo Winch, "efectivamente valida nuestros sentimientos. Como resultado, experimentamos un tremendo alivio y catarsis".

3. Apago las redes sociales

Puedo decir que mi enfado está mal dirigido cuando aparentemente surge de la nada o cuando es desproporcionado con respecto a lo que lo desencadena. Mi marido recibe muchas críticas que no debe, pero mi lugar favorito para desviar mi ira es internet.

Siempre que siento una fuerte necesidad de arremeter verbalmente en las redes sociales, trato de hacer una pausa primero para considerar si mi reacción es racional o no. ¿Estoy realmente enfadada con el colega de trabajo del marido de mi prima por publicar una foto de ellos mismos disfrutando por tomar algo en un bar con sus amigos? ¿O es más que estoy enojada por el hecho de que yo también deseo volver a cenar en el interior de los restaurantes, pero hemos tomado la decisión personal de quedarnos en casa hasta que nos hayamos vacunado?

En estos momentos, me recuerdo a mí misma que un comentario sarcástico o moralista solo me hará sentir peor. En ese momento — con suerte antes de dañar una relación—, cierro la sesión y vuelvo mi atención al trabajo o a mis hijos.

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Si la pandemia ha debilitado tu autocontrol, también existen aplicaciones útiles que puede usar para bloquear las redes sociales.

4. Trato de empatizar con aquella persona que me esté enfadando

No me malinterpretes —sea cual sea el desacuerdo— me gusta pensar que tengo razón. Pero, según los expertos en humildad intelectual, nos hace sentir mejor cuando aceptamos que podríamos estar equivocados.

La humildad intelectual es la capacidad de enfrentar puntos de vista opuestos con curiosidad. Significa dejar de lado tus nociones preconcebidas y estar abierto a aprender de las experiencias de los demás.

Incluso en los casos en que estás seguro y firme en tus convicciones, es beneficioso reconocer y considerar la opinión de otra persona. La empatía, es decir, ponernos en el lugar de otra persona, "es una de las grandes herramientas de enseñanza para moldear la ira y la hostilidad", afirma Hans Steiner, profesor de Stanford que ha pasado décadas estudiando la ira y la hostilidad.

5. Me dejo llevar por mis sentimientos más tiernos

Si bien la ira se clasifica como una de las cuatro emociones principales (junto con la alegría, la tristeza y el miedo), a menudo se expresa de manera secundaria. 

Por ejemplo, me sentí triste y asustada cuando leí que un repunte de COVID-19 está afectando a Michigan (EEUU), y después me enfadé al saber que una de las causas del aumento es el hecho de que los residentes de allí se están moviendo casi  a niveles prepandémicos, realizando muchos más viajes "no esenciales" que los que hicieron en el pico de la segunda ola en diciembre.

Si bien la hostilidad puede parecer más segura que las emociones más suaves y vulnerables como el dolor o la preocupación, nos separa de los demás y nos hace sentir más solos. Las emociones más tiernas, por otro lado, son clave para construir intimidad, unirse en torno a un problema y prevenir la polarización. En otras palabras, no te enfades y despéjate. Luego continúa con tu jornada laboral.

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