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Miles de tripulantes de cruceros, cargueros y petroleros llevan meses encerrados en sus barcos por culpa del coronavirus sin saber cuándo podrán volver a casa

Crucero durante el coronavirus
Un crucero de TUI con casi 3.000 trabajadores a bordo en el puerto de Cuxhaven, Alemania, en mayo de 2020. REUTERS/Fabian Bimmer
  • Miles de tripulantes de barcos llevan meses encerrados en sus barcos por culpa del coronavirus, que les impide bajar a tierra.
  • Muchos, sin ni siquiera cobrar, porque sus contratos han finalizado mientras estaban a bordo.
  • Carnival, Hapag-Lloyd Cruises y TUI son algunas de las compañías que tienen a tripulantes en esta situación, según ha podido confirmar Business Insider España.
  • "Esto es una tragedia para las relaciones internacionales", ha lamentado un trabajador.
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Miles de tripulantes llevan meses encerrados en sus embarcaciones por culpa del coronavirus. Muchos ni siquiera están recibiendo ingresos porque sus contratos han finalizado mientras estaban a bordo.

Desde marzo, decenas de puertos se niegan a que haya cambios en las tripulaciones de los barcos y tampoco permiten a los marineros desembarcar, por lo que los contratos de algunos han duplicado su duración.

Es una situación que afecta a trabajadores de cruceros, pero también a tripulantes de buques contenedores, petroleros y gaseros.

Carnival —una de las tres empresas que, junto a Royal Caribbean y Norwegian Cruise Line, concentran el 80% del mercado de los cruceros—  ha confirmado a Business Insider España que tiene "en marcha" un plan para repatriar a los más de 26.000 empleados que aún están a bordo de sus embarcaciones.

Por su parte, Hapag-Lloyd Cruises ha explicado que está en proceso de repatriar a sus trabajadores y TUI ha apuntado que muchos de sus marineros están esperando a volver a casa en 7 barcos: tres están apostados en Tenerife, tres en Alemania y uno en el  Mediterráneo oriental.

"Debido a las restricciones a los viajes relacionadas con la pandemia del coronavirus, los puertos de todo el mundo se cerraron y se negaron explícitamente las salidas de tripulantes durante las últimas 6 u 8 semanas", ha señalado una portavoz de TUI a este medio, recordando que es "un gran reto" conseguir que sus empleados, de más de 60 nacionalidades, vuelvan a casa. Asegura, no obstante, que la empresa está trabajando "intensamente" en ello.

El principal problema es que, para volver a casa mientras el mercado está parado o han terminado sus contratos, los marineros necesitan no sólo que los puertos les dejen bajarse de los barcos sino también encontrar vuelos a sus países de origen.  

Esta situación se produce después de que estas empresas hayan superado uno de los peores test de la industria, cuando cientos de pasajeros quedaron atrapados en barcos contagiados del COVID-19.

"Esto no es un asunto del sector público o del privado, es una tragedia para las relaciones internacionales", ha lamentado un trabajador a Business Insider.

Así, varios trabajadores han descrito escenas en las que, con sus maletas preparadas, se despedían por fin de sus compañeros y, una vez estaban a punto de subirse a los autobuses para volver a casa, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades​ de Estados Unidos bloqueaba la operación.

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Además, varios documentos internos a los que ha tenido acceso Business Insider demuestran que tripulantes de la compañía MSC a bordo de los barcos no están cobrando mientras esperan a ser repatriados porque sus contratos han finalizado. Sí reciben, a cambio, alojamiento, comida y bebida e internet.

Otros, en cambio, sí están cobrando, pero denuncian que lo hacen trabajando sin los descansos programados, a veces, 12 horas al día 7 días a la semana, según la BBC.

"Estamos atrapados aquí y no sabemos qué hacer", ha declarado un oficial de un petrolero al mismo medio.

"Todo el mundo está esperando a qué hará su país. Solo cuando cada país de origen esté listo para aceptar a sus propios ciudadanos podremos irnos a casa". 

Este marinero tenía un contrato de tres meses pero acabará pasando, por ahora, seis meses en el barco, e insiste en que lo peor de la situación es que muchos no ven el final. También compara su rutina con la película El día de la marmota, en la que los marineros pasan los días viendo las mismas películas y atentos a sus teléfonos móviles.

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La extensión de contratos es algo que muchos han vivido en el pasado, pero coinciden en que la situación actual no tiene precedentes.

En cuanto a los que continúan trabajando, hay puertos, por ejemplo, asiáticos, que exigen que pasen dos semanas entre que un barco para y que sus marineros tocan tierra, y solo en caso de que en esas dos semanas no hayan desarrollado síntomas, lo que impide que la mayor parte de ellos puedan tocar tierra en una parada.

Y mientras los trabajadores esperan a volver a casa, las empresas de cruceros confían poder volver a operar próximamente, probablemente con controles de temperatura y camarotes e itinerarios restringidos.

Hasta que eso pase, hay quien no tiene dudas de que el coronavirus es lo peor que ha pasado a la industria de los cruceros desde que un pasajero fue asesinado y tirado por la borda en los años 80.

¿Trabajas en una compañía de cruceros y quieres contar tu situación? Escribe a [email protected] (redacción Business Insider España).

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