El uso incontrolado en varios países de la ivermectina, un tratamiento contra el coronavirus cuya eficacia todavía no está probada, está complicando los ensayos clínicos

Una farmacéutica de Bolivia enseña la ivermectina.
Reuters
  • Mientras el mundo sigue pendiente del desarrollo de las vacunas contra el coronavirus, algunos países están optando por recurrir a fármacos cuya eficacia contra la enfermedad no ha sido todavía aprobada de forma oficial. 
  • Países de Latinoamérica han visto dispararse la demanda de la ivermectina, un fármaco antiparasitario cuya eficacia contra el coronavirus se está probando en ensayos clínicos.
  • La popularidad del medicamento está siendo un obstáculo para que su eficacia quede demostrada o descartada en los ensayos clínicos. 
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Mientras el mundo sigue pendiente del desarrollo de las vacunas contra el coronavirus, algunos países están optando por recurrir a fármacos cuya eficacia contra la enfermedad no ha sido todavía aprobada de forma oficial. 

A Donald Trump le llovieron críticas en su momento por su publicidad a la hidroxicloroquina como medicamento contra el COVID-19 cuando todavía no había sido validado por los ensayos clínicos. 

Ahora parece que el problema se concentra en algunos países de Latinoamérica que han visto dispararse la demanda de la ivermectina, un fármaco antiparasitario cuya eficacia contra el coronavirus se está probando en ensayos clínicos, según informa Nature.

Sin esperar a los resultados de las pruebas, los médicos y pacientes ya han dado como válidos algunos estudios preliminares que sugieren que el medicamento tiene propiedades antivirales y han decidido tomarlo por su cuenta. 

Los datos ofrecidos por Nature señalan que el fármaco ha tenido tanta demanda que en mayo los profesionales sanitarios distribuyeron unas 350.000 dosis a los residentes del norte de Bolivia.

Ese mismo mes, la policía peruana incautó unos 20.000 frascos de ivermectina que se vendían en el mercado negro como tratamiento para las infecciones de coronavirus humano.

Y en julio, una universidad de Perú anunció que produciría 30.000 dosis para reforzar el suministro del país.

El optimismo comenzó en abril con un estudio de Australia que luego fue retirado tras conocerse que había usado datos de la controvertida compañía Surgisphere

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Tanto el gobierno de Bolivia como el de Perú han recomendado el uso de la ivermectina para tratar casos de COVID-19, aunque han sido claros a la hora de explicar que la evidencia que existe sobre su eficacia es limitada

Brasil también ha promovido su uso como terapia preventiva para los profesionales sanitarios más en riesgo por su exposición y para las personas con más peligro de contraer una enfermedad grave en caso de contagiarse. 

Sin embargo, el hecho de que la población esté tomando el fármaco sin control está siendo un obstáculo para los ensayos clínicos en marcha que quieren comprobar de forma definitiva la eficacia de la ivermectina contra el coronavirus. 

No es solo que la popularidad del medicamento haga difícil reclutar a personas que no la hayan tomado todavía, sino que además los médicos que la recetan no están documentando los posibles efectos, lo que significa que se están perdiendo datos valiosos sobre su seguridad, señala Nature

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