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Los deberes de Europa para convertirse en referente en Inteligencia Artificial: así podría adelantar a China y Estados Unidos

Inteligencia Artificial
Getty Images
  • Europa se ha quedado atrás en la carrera por la Inteligencia Artificial, pero está a tiempo de subirse al tren y convertirse en un referente de regulación ética. 
  • Estados Unidos, donde se sitúa el 40% de las compañías de IA de todo el mundo, y China dominan ahora mismo en el desarrollo de esta tecnología. 
  • La IA provocará un incremento adicional del PIB mundial en 2030 de 15,7 billones de dólares adicionales, según un informe de PwC.
  • No asumir el control de una IA europea podría convertir a Europa en una colonia tecnológica y hacer que se quede atrás en la economía mundial. 

La Inteligencia Artificial es una revolución en proceso y una tecnología que ha venido para quedarse y formar parte de todos los aspectos de nuestra vida. La IA pinta cuadros, diagnostica enfermedades, compone canciones, predice la corrupción o planifica tus vacaciones.

"Ningún negocio o sector será inmune a los efectos de la Inteligencia Artificial. Su impacto en la productividad será muy significativo y, en muchos casos, tendrá carácter disruptivo”, decía Carlos Severino, socio de PwC, en la presentación de un informe de la compañía que estima que el PIB mundial se incrementará en un 14% en 2030 gracias a la Inteligencia Artificial. 

"En 2020 el 85% de las interacciones de los usuarios serán con IA", dice Kavitha Babu, Director & Regional Attorney de Microsoft en Europa en el evento de la compañía de Digital Difference in Retail and Branded Goods. Kavitha Babu destaca la importancia de plantearse "cómo debemos responder a esto". 

La IA es, ante todo, un negocio millonario por el que todos los países están peleando y, por ahora, hay dos claros ganadores. Estados Unidos, con su inmensa iniciativa privada, lidera la carrera de la IA junto con China y su férreo control de la lA a nivel estatal.

El 40% de todas las compañías de Inteligencia Artificial están en Estados Unidos y Silicon Valley es el hub de IA más grande del mundo, según un estudio publicado en Medium. China ocupa el segundo lugar con un 11% y, de hecho, la potencia asiática ha desarrollado un plan para consolidarse como el número uno en Inteligencia Artificial antes del 2030

Panorama global de la IA
Panorama global de la IA. Medium

Sin embargo, Europa sigue plantando cara y tiene posibilidades de salir victoriosa de esta guerra por el dominio de la Inteligencia Artificial desarrollándola de forma ética y centrada en el ser humano, con algunas potencias emergentes como Reino Unido tirando del carro. 

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El talento existe, es solo cuestión de explotarlo 

Ramón López de Mántaras
Ramón López de Mántaras. CSIC

Que Europa esté rezagada a nivel de Inteligencia Artificial no tiene nada que ver con la falta de talento, aseguran los expertos consultados. "Estados Unidos y China son monolíticos. Europa es una unión de países por lo que las decisiones no se toman con la misma rapidez", explica a Business Insider España Ramón López de Mántaras, director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA). 

La dificultad de coordinación es un problema para la creación de un ecosistema organizado de innovación, como explican a Business Insider España  Paloma Bru y Miguel Garrido, partner TMT y associate TMT respectivamente de Pinsent Masons: " En Europa todavía no contamos, a fecha actual, con una estructura para el desarrollo de la IA que implique de forma organizada a investigadores, empresas y reguladores". 

"Europa es igualmente capaz pero cuesta mucho tomar decisiones porque hay que consensuarlo todo", asegura López de Mántaras.

Sin embargo, esto no quiere decir que Europa se haya rendido. En abril, la Comisión Europea presentó una serie de medidas que proponían un triple enfoque que refuerza la inversión pública y privada en IA, anticipa los cambios socioeconómicos y garantiza un marco ético y jurídico adecuado. En este aspecto, anunció que iban a invertir al menos 20.000 millones euros hasta finales de 2020, en el marco del programa de investigación e innovación Horizonte 2020.

Además, poco tiempo después creó un grupo de expertos de alto nivel que publicará en breve "unas líneas estratégicas que abordaran el tema ético sobre como hacer una inteligencia artificial confiable y como fomentar la inversion", según cuenta a Business Insider España Nuria Oliver, ingeniera de telecomunicaciones y experta en inteligencia artificial y directora de Investigación en Ciencias de Datos en Vodafone.

Miguel Garrido
Miguel Garrido, Associate TMT de Pinsent Masons. Pinsent Masons

La UE ha aumentado en estos años un 25% la inversión en I+D, como recoge la Fundación COTEC, pero además hay países europeos que, de forma individual, están emergiendo como fuertes jugadores del terreno de la IA. 

El año pasado,  la fundación Max Planck Society, financiada por el Gobierno alemán, cerró un acuerdo con Amazon a través del cual el gigante del comercio electrónico invertía 1.500 millones en crear un centro de investigación en inteligencia artificial cerca de Stuttgart, uno de los mayores hubs de Europa centrado en IA estrenado el pasado diciembre. 

En torno a las mismas fechas, Reino Unido aprobó casi 100 millones de euros de inversión solo en el desarrollo de inteligencia artificial y robótica aplicado al sector de la energía. 

Aún así, los expertos recalcan la necesidad de una acción coordinada a nivel europeo. "Hay varios países más posicionados como Francia o Alemania, pero eso no excluye que a nivel europeo se ha reaccionado tarde", advierte Ramón López de Mántaras.

"Solo con una unión sólida a nivel europeo lograremos la capacidad económica y la base jurídica que requieren este tipo de proyectos", aseguran Paloma Bru y Miguel Garrido. 

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Europa no está solo a tiempo de coger el tren, sino que puede convertirse en la locomotora 

Sin embargo, la Unión Europea está a tiempo de alcanzar a las potencias líderes del momento y la percepción desde el sector es positiva. "La UE está realizando un gran esfuerzo de estímulo en el desarrollo de la IA y sus aplicaciones, y ha aprobado programas de inversión en investigación e innovación sobre IA que incrementarán altamente su competitividad de aquí al 2020", asegura Cristina Sánchez, CEO de Acuilae, una startup española de Inteligencia Artificial con un proyecto para enseñar ética a las máquinas. 

Y no solo está a tiempo de saltar al vagón, sino que podría tomar el mando y dirigir el tren. Europa podría convertirse en un referente abriendo una tercera vía para la IA alejada del enfoque de China y de Silicon Valley y "apostando por una IA completa con valores éticos y enfoques humanista", explica López de Mántaras. 

El Informe del estado de la tecnología europea, declara que Europa está construyendo su propia "identidad" tecnológica y que es diferente a lo que se puede encontrar en Estados Unidos  y China. 

Y esa identidad tiene que ver con " la sensibilidad especial que tiene Europa con los valores humanos", reivindica López de Mántaras. 

En las medidas presentadas en abril, la Comisión Europea afirmó que "las nuevas tecnologías no deben imponer nuevos valores". Es la UE la que impone los valores a la tecnología como ya ha demostrado mostrando su rechazo frontal al uso de la Inteligencia Artificial para la creación de armas, algo que sí se plantean en Estados Unidos y en China

Además, Nuria Oliver señala el caso de la aplicación del GDPR que "se ha convertido en referencia". Este es el tipo de enfoque europeo que "defiende los intereses personales" y que Oliver cree que debe ser la estrategia también en materia de Inteligencia Artificial. 

"El GDPR supuso un antes y un después en el sector de la privacidad online. La privacidad debe ser un imperativo en todas las empresas", asegura también Kavitha Babu. 

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Regular para proteger, no para "ahogar" el desarrollo 

Paloma Bru de Pinsent Masons
Paloma Bru, partner TMT de Pinsent Masons. Pinsent Masons

Es necesaria una regulación que guíe el desarrollo ético de la Inteligencia Artificial, pero eso no se traduce en una limitación de la competitividad. Los expertos de Pinsent Masons explican que desde el punto de vista regulatorio se "nos ha hecho creer que solo existen dos formas de trabajar con la IA: una regulación restrictiva y preventiva de potenciales consecuencias o la ausencia de todo tipo de normas con el con el fin de incentivar un rápido crecimiento empresarial y atraer la inversión". 

En el primer escenario enmarcan la postura de "Elon Musk, Stephen Hawking y otras personalidades firmantes de la carta abierta que se presentó a las Naciones Unidas en 2015", mientras que en el modelo sin normas sitúan al "gobierno chino y a la ejecutiva estadounidense".

Sin embargo, advierten de que este no es el camino: "No resultaría beneficioso para nadie que Europa participase de esta visión polarizada; lo que debemos hacer es aspirar a un modelo equilibrado de desarrollo de la IA: partiendo de una base normativa que proteja los avances sociales y democráticos de los que ya gozamos en Europa, no ahogar la evolución sostenible de una tecnología que puede hacernos la vida más fácil y suponer un verdadero progreso en la historia de la humanidad". 

Ramón López de Mántaras pone como ejemplo la regulación que existe en torno a los alimentos y las medicinas para certificar que son seguros antes de que salgan al mercado: "habría que hacer lo mismo con aplicaciones que tienen que certificar cosas de la vida humana y crear un sistema de certificación de algoritmos que garantice que no tienen sesgos".  

Aunque también reconoce que no hay que volverse locos con la regulación porque "no puedes anticipar todo así que hay que regular hasta donde puedas vislumbrar".

Europa debe estampar el sello del respeto a los derechos humanos en su Inteligencia Artificial

La regulación siempre tiene que ir orientada a que se haga un uso de la IA al servicio de las personas por lo que "sería conveniente acordar unos mínimos éticos que permitan un desarrollo sostenible conforme a unos estándares de seguridad", indican Paloma Bru y Miguel Garrido.

En su opinión, la legislación debería "explicitar que las IA deben respetar los derechos humanos, someterse a las mismas reglas que sus operadores (con especial atención a la normativa en materia de consumo, protección de datos y responsabilidad extracontractual), identificarse en todo momento para evitar confusiones y, como no podía ser de otra forma, contar con un «botón» de apagado". 

Nuria Oliver
Nuria Oliver

"Un exceso de regulación y restricciones, conlleva una desaceleración de las aplicaciones de cualquier tipo de tecnología, y por tanto, una pérdida de competitividad", advierten desde Acuilae, en donde dicen apostar más por  "el desarrollo de un conocimiento profundo de la IA y su divulgación a través de la formación específica en este campo. Aunque afirman que sí son necesarios "unos mínimos regulatorios que evolucionen de forma paralela a la tecnología".

Nuria Oliver señala que, si bien es cierto que "la mala regulación inhibe", también lo es que "la buena regulación es una herramienta que puede acelerar el desarrollo" y pone como ejemplo como la legislación en materia de cambio climático ha ayudado a conseguir objetivos más rápido.

Para Oliver es una cuestión de "saber qué es lo que queremos" y cree firmemente que se trata de tener en cuenta las dimensiones que "forman parte de los códigos deontológicos de otros ámbitos" y que Europa debe incorporar para crear una IA justa que no discrimine, que respete la autonomía del usuario, que permita la atribución de responsabilidades, que sea transparente y que esté siempre al servicio del progreso de la humanidad. 

Así mismo resalta la importancia de fomentar la educación para preparar a los profesionales para el nuevo entorno y resalta que la IA debería guiarse por el principio de no maledicencia que siempre la privacidad del usuario y no cause daño.  

"La pregunta que debemos hacernos no es qué es lo que pueden hacer las máquinas por nosotros, si no qué es lo que deberían poder hacer. Hay que mirarlo todo con una visión crítica del asunto, entendiendo las ventajas e inconvenientes, así como qué pueden mejorar. Aquí es donde entra la ética", asegura Kavitha Babu, que reivindica la responsabilidad de las empresas para "transformar situaciones que ya existen en algo mejor". 

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Lo que piden los expertos: "un CERN de la Inteligencia Artificial", una inversión transversal y anticipar los cambios 

"Hay una brecha y una falta de comunicación con los expertos", señala Ramón López de Mántaras como asignatura pendiente. Y añade: "en empresas privadas tendría que haber científicos y gente del mundo de la ética en los consejos de administración".

El director del IIIA también pide más inversión pública y no dejarlo en manos de empresas privadas y, sobre todo, "una inversión inclusiva" que fomente todos los aspectos de la IA". 

Asegura que ahora mismo se están centrando los esfuerzos en la tecnología de  deep learning o aprendizaje profundo, pero advierte de que eso es "ser corto de miras" porque no sabemos que IA será "más interesante dentro de diez años". 

Además, López de Mántaras afirma que en algún lugar de Europa debe haber un hub desde el que se organice todo. En junio, varios expertos propusieron en una carta abierta a la UE la creación de CLAIRE, un centro para coordinar todos los esfuerzos en IA en Europa. 

Tanto Oliver como López de Mántaras suscriben esta iniciativa. "CLAIRE es el modelo que más me gusta a mi: es inclusivo porque invierte en toda la IA e implica a todos los países, es el CERN de la IA", asegura Ramón López de Mántaras. 

CLAIRE no es la primera petición que se hace de este tipo: en abril, un grupo de científicos de varios países manifestó en una carta abierta la necesidad de crear un instituto multinacional europeo dedicado a la investigación de inteligencia artificial, el centro ELLIS que entre otros expertos también apoya Nuria Oliver. 

Por último, los entendidos en la materia no niegan la capacidad transformadora de la Inteligencia Artificial en el ámbito laboral. Aunque va a crear numerosos empleos, también va a hacer desaparecer muchos otros y hay que formar a los trabajadores para adaptar sus competencias al nuevo entorno laboral. 

Por ello en abril la Comisión afirmó que instaba a los Estados miembros "a modernizar sus sistemas de educación y formación y facilitar las transiciones en el mercado laboral apoyándose en el pilar europeo de derechos sociales".

En este marco, la UE financia proyectos que anticipan los cambios laborales y que están orientados a desarrollar las habilidades nuevas que se van a requerir, ya que afirma que "los europeos deben tener todas las oportunidades posibles para adquirir las habilidades y los conocimientos que necesitan y para dominar las nuevas tecnologías". 

Cristina Sánchez, CEO Acuilae
Cristina Sánchez, CEO de Acuilae. Acuilae

Las consecuencias de no asumir el control pueden ser devastadoras 

"Es el cambio, continuo e inevitable cambio, el factor dominante en la sociedad actual. No se puede tomar más una decisión sensata sin tomar en cuenta no solo el mundo como es, sino el mundo como será”, decía Isaac Asimov. Esas palabras son las que rescata Cristina Sánchez, CEO de Acuilae para asegurar que "debemos pensar en como será el mundo con la IA integrada en nuestras vidas".  

"El impacto en cuanto a nivel económico de la IA es cada vez más importante y los países que más avanzados en IA estarán mejor situados en cuanto a economía global", afirma López de Mántaras. La IA provocará un incremento adicional del PIB mundial en 2030 de 15,7 billones de dólares adicionales por sus efectos en la productividad y el consumo, según un informe de PwC que ya advierte de que las regiones más beneficiadas para esa fecha van a ser Norteamérica y China. 

"La IA está en el corazón de la Revolución Industrial", explica Nuria Oliver, que asegura que el desarrollo de la IA provocara "crecimiento económico y prosperidad" y no formar parte de ello "sería una gran perdida". 

A nivel social, destaca la investigadora, la IA va a ser clave en medicina, educación y cambio climático y "si Europa se queda descolgada no va a poder afrontar estos retos". Es más, podría quedarse como "una mera consumidora de la IA de los otros". 

"Es mejor estar en el pelotón de cabeza porque acaba teniendo un coste económico y social", concluye Ramón López de Mántaras. Ser un referente no es solo una posibilidad para Europa, sino un imperativo. 

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