3 españoles que han creado startups de éxito en Los Ángeles, Nueva York o Singapur comparten qué hace falta para que España sea un mejor lugar para emprender

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  • Alfonso de la Nuez, Lola Priego y Sinuhe Arroyo son 3 CEO y fundadores de empresas españoles que han fraguado su trayectoria empresarial fuera de casa.
  • Con Los Ángeles, Nueva York y Singapur como base, cuentan sus experiencias internacionales, y qué le falta a España para que más emprendedores decidan quedarse.
  • Los 3 apuestan por la tecnología y el I+D+i, y han encontrado en otros países un terreno más fértil para sus aventuras.
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En la temporada 90/91 de la NBA, la megaestrella de Los Angeles Lakers, Magic Johnson, disputó su última temporada completa antes de retirarse tras conocer que era positivo por VIH.

Johnson llegó ese año a unas finales que perdió ante Michael Jordan, pero por el camino siguió maravillando a su público con asistencias inverosímiles y una media de 19,4 puntos por partido.

Entre los fans de Magic se encontraba Alfonso de la Nuez, un madrileño que por aquel entonces tenía 16 años y que había ido a Estados Unidos para perseguir su sueño: obtener una beca universitaria para jugar a baloncesto.

De la Nuez jugó y estudió durante dos años en un instituto de San Diego, California, y tuvo la oportunidad no solo de ver a Johson, sino de conseguir su autógrafo tras un partido de los Lakers contra Portland.

También logró una beca universitaria para jugar al baloncesto en el Big West con la San Jose State University, un centro educativo a 15 minutos en coche de Silicon Valley en el que de la Nuez cursó su carrera en comercio internacional.

Fotografía cedida por Alfonso de la Nuez del autógrafo de Magic Johnson.
Fotografía cedida por Alfonso de la Nuez del autógrafo de Magic Johnson.

Alfonso de la Nuez

Casi 30 años más tarde, de la Nuez volvió a encontrarse con Johnson en una conferencia en Estados Unidos. Esta vez, no obstante, la situación del madrileño era muy diferente.

El nuevo encuentro fue en 2018 y de la Nuez seguía instalado en California, donde actualmente reside. 

Desde allí dirige la empresa que cofundó en 2007, UserZoom, dedicada a ofrecer soluciones a empresas para la gestión de la experiencia digital de los usuarios y consumidores.

UserZoom cuenta con clientes como Google, Amazon, Facebook, Microsoft, PayPal o Lloyds Bank, y ha logrado crecer hasta los 90 millones de dólares en ventas, levantar 150 millones de dólares en capital, y contratar a 320 personas en sus oficinas en Silicon Valley, Nueva York, Londres, Madrid y Barcelona.

Alfonso de la Nuez (derecha), junto al jugador de baloncesto Magic Johnson (izquierda).
Alfonso de la Nuez (derecha), junto al jugador de baloncesto Magic Johnson (izquierda).

Alfonso de la Nuez

"Volví a España después de licenciarme en 1996 y nunca pensé que volvería a Silicon Valley, pero en el 2007 lanzamos UserZoom y estaba claro que el mercado estaba en EEUU, particularmente las empresas más tecnológicas que apostaban por una optimización de la UX", cuenta Alfonso de la Nuez a Business Insider España.

El deportista reconvertido a empresario de éxito cogió las maletas y volvió junto a su familia a California en 2008, "pensando que sería una experiencia de un par de años".

Su pronóstico ha sido erróneo, pero ante su capacidad para salir adelante ante nuevas aventuras y su pasión por los retos, no sería descabellado afirmar que pecaba de humildad en el vaticinio.

"(El deseo de emprender) lo tenía dentro desde los años finales de la carrera", sostiene. "Luego cuando trabajé en empresas como Dell o Icon Medialab en Madrid siempre estaba retando a mis jefes a hacer más cosas, romper el statu quo y apuntar alto".

El CEO de UserZoom achaca este comportamiento a su forma de ser, pero también a lo aprendido con el baloncesto, al alto nivel competitivo en el que jugó en la universidad, y a una cultura del emprendimiento que en Silicon Valley está muy desarrollada.

Cuando salió de casa en 2008, en cambio, España no era un país muy amable para los fundadores de empresas, valora, añadiendo también que en UserZoom "nos lo curramos y tuvimos ayudas de créditos como Enisa de la Administración en Catalunya, así que también es una cuestión de buscar esa ayuda".

"Me consta que la cosa ha cambiado mucho en la última década, es más accesible emprender y hay un ecosistema más efectivo", sostiene. "Dicho esto, se necesitará mucho tiempo y esfuerzo para llegar a un nivel equiparable o incluso cercano a Silicon Valley u otros hubs en el mundo".

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De la Nuez especifica que cuando habla de tiempo se refiere a décadas, pero muestra optimismo por la aparición de "compañías unicornio referentes que darán gasolina para futuros emprendedores".

"Así se genera lo que hay aquí en Silicon Valley", razona. "Una red interminable de gente con experiencia en emprendimiento que se nutre entre sí misma. El dinero, riqueza y conocimiento trae más dinero, riqueza y conocimiento… Pero esto lleva mucho tiempo". 

Cuando él se fue, el mercado comprador de su producto estaba principalmente en EEUU. A día de hoy, el empresario defiende que España es un lugar mejor para emprender, pero lamenta que queda mucho camino por recorrer. 

"El talento y el ecosistema aquí en Silicon Valley es tan potente que seguramente repetiría", cuenta Alfonso de la Nuez antes de romper una lanza en favor del país y lanzar un aviso.

"Lo bueno de España para el talento es que se vive muy bien, pero a esto hay que añadirle mucha más gasolina financiera y, muy importante, cultura de riesgo", argumenta.

"Es absolutamente imposible conseguir innovación sin una buena dosis de riesgo. La Administración, junto con el capital riesgo (como su propio nombre menciona) deben proteger a los emprendedores que se arriesgan, no ahogarlos".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación del plan España 2050

Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

Una mejora lenta

España ocupó el puesto número 30 del informe Doing Business del Banco Mundial en 2020, que otorga una puntuación a cada país basándose en la facilidad que tienen las empresas para hacer negocio.

Una clasificación más alta, aclara el informe, significa que las regulaciones en el ámbito de los negocios de esa economía facilitan la apertura de empresas locales y sus actividades.

Esta clasificación final se determina basándose en la media de las puntaciones obtenidas en los 10 indicadores que componen Doing Business, como la facilidad para abrir un negocio, para conseguir inversión, o a la hora de pagar impuestos, por ejemplo.

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Una categoría donde España cae dentro de la taxonomía del informe es en la facilidad de apertura de negocios, ocupando un puesto número 97 que escenifica los problemas que pueden afrontar los emprendedores a la hora de poner en marcha sus proyectos.

Para luchar contra estos baches en el camino, y con la intención de convertir a España en "un faro para los emprendedores y para las startups de todo el mundo", el presidente Pedro Sánchez presentó en marzo la estrategia España Nación Emprendedora.

Entre las distintas medidas consideradas como parte de la estrategia se incluyen la ley de startups que el Consejo de Ministros aprobó en julio, pero también la puesta en marcha de un programa de visados que mejore el acceso a visados de trabajo "para profesionales extranjeros que, por ejemplo, quieran fundar o trasladar su empresa a España".

La realidad, no obstante, es que a día de hoy la ruta que se recorre continúa siendo inversa, emprendedores y trabajadores españoles salen fuera a buscar nuevas oportunidades.

Así ha ocurrido tanto en el caso de Lola Priego — CEO y fundadora de la empresa con sede en Nueva York, Base —, como en el de Sinuhe Arroyo — CEO y fundador de la compañía constituida en Singapur, TAIGER —.

El salto de las big tech al health tech

Lola Priego dio sus primeros pasos en el extranjero cuando se mudó a Estados Unidos en 2013 a cursar un máster en el Illinois Institute of Technology.

Su decisión de mudarse a Estados Unidos a estudiar fue simple, explica a Businnes Insider España. Como ingeniera, Estados Unidos es el país con el mayor mercado de tecnología, y el tiempo confirmó su apuesta.

De 2016 a 2018 pasó por Amazon y Facebook para trabajar como ingeniera de software, hasta que dio el salto a COR, una empresa de salud y bienestar que fue una antesala al lanzamiento de su propia empresa.

La empresaria es honesta y cuenta que emprender le había atraído, pero no era algo que se le pasaba por la cabeza porque "la vida en una gran empresa big tech es muy buena".

Buenos salarios y una cultura empresarial saludable en estos gigantes tecnológicos hacían que emprender se planteara como un camino mucho más duro para Priego.

"Lo que ocurre es que a mí me apasionó el mercado del health tech (tecnología de la salud), donde vi mucha oportunidad porque no había nada personalizado para ayudar a la gente a entender los datos de su salud", apunta.

Priego estudió medicina durante un año antes de pasar a las telecomunicaciones, y con la creación de Base ha podido juntar ambos mundos.

Base es una startup con la que quiere revolucionar la manera en la que se entiende la medicina y el bienestar que ha levantado una ronda de financiación de 3,4 millones de dólares y que emplea a unas 14 personas.

Un paciente con problemas de sueño, por ejemplo, puede acudir a Base para obtener resultados sobre sus niveles de melatonina y recomendaciones a seguir. También tendrá un seguimiento durante varios meses en los que se explorarán otros aspectos como el estrés.

Base

Base 

¿Y por qué decidió lanzar su startup en Estados Unidos y no volver a España?

Muy simple, tenía su vida allí y Estados Unidos "es el sitio donde emprender porque tiene más capital, el mercado es más grande y obviamente es un mercado que tiene más influencia sobre otros".

Priego defiende, aun así, que su decisión se ha basado más en un sentimiento que en una cultura del emprendimiento inculcada en Estados Unidos.

"Un montón de las cosas que son necesarias para emprender las he aprendido y sobre la marcha, e incluso tengo inversores que son españoles, The Venture City, que me han ayudado mucho", apunta.

"Obviamente hay más cultura en este sentido en Silicon Valley, pero yo estaba en Seattle y en Nueva York, y aquí no hay tantísima cultura de emprender".

La fundadora de Base piensa que en España sí existen hubs que valoran y enseñan a emprender, y sopesa que cuando ella se fue del país el paisaje era bastante peor que el de ahora.

"Se ha inyectado mucho más capital, los fondos van creciendo [...] Pero todavía sigue siendo mejor decisión montar una empresa en Estados Unidos porque es el mercado líder".

La CEO y fundadora de Base, Lola Priego.
La CEO y fundadora de Base, Lola Priego.

Base

Pese a esta pura realidad matemática, Priego no ha abandonado la idea de ayudar a que su país de origen siga escalando puestos en el ranking mundial del emprendimiento.

Su empresa ha abierto oficinas en España y la idea, dice, es expandirse hasta lograr que un tercio total de la plantilla esté en España y penetrar a Latinoamérica desde aquí.

"Nuestra tesis es que aquí hay mucho talento y muy bueno que todavía no tiene tantas oportunidades como en Estados Unidos", explica, y añade que la ley de startups española debe regular en qué condiciones trabajan los empleados que estén en remoto desde dentro del país.

"Nosotros hemos abierto oficina en España y decido lanzar al mercado español, pero muchas empresas se han dado cuenta de que pueden acceder a talento muy bueno y muy barato sin estar presentes en el país", matiza".

Y esa gente, lamenta Priego, "acaba trabajando desde España pero generando beneficios para otras economías".

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Plantar una semilla en tierra fértil

La fuga de cerebros y talento español a otros países, sin embargo, no tiene Estados Unidos como único punto de destino.

Sinuhe Arroyo es fundador y CEO de TAIGER, una empresa de inteligencia artificial que Arroyo dirige desde Singapur, con una tecnología capaz de leer documentos y extraer información de los mismos para completar procesos como reclamaciones o formularios bancarios, por ejemplo.

"Como persona, no tienes que hacer eso cada vez, deja que lo haga el software, invierte tu tiempo en algo que cree más valor para ti y para tu negocio", matiza Sinuhe Arroyo en un vídeo de presentación de la compañía.

Bajo esta premisa, TAIGER busca "liberar el intelecto humano" y ayudar a las empresas a optimizar su operativa al automatizar "tareas cognitivas complejas"; un objetivo en el que trabaja junto a más de 25 agencias gubernamentales singapurenses, así como en grandes corporaciones españolas como Banco Santander.

En 2019, TAIGER alcanzó una valoración de 110 millones de dólares tras levantar 25 millones de dólares de inversores, un logro sobre el que el español habló en Bloomberg Markets and Finance:

La idea de Arroyo nació en 2009 a raíz de un proyecto de investigación que llevó a cabo en  la Universidad de Innsbruck, Austria, como parte de su doctorado en ciencias de la computación. Pero llegar a Singapur le llevó algo más de tiempo.

Arroyo trató de montar su negocio en Chicago, y aunque en el vídeo corporativo colgado en su propia web asegura que "fracasó miserablemente", el empresario cuenta a Business Insider España que allí obtuvo el premio de la escuela de negocios Chicago Booth que le abrió las puertas a Singapur.

En el país del sudeste asiático, su empresa ha podido crecer, y el español hace una analogía demoledora en su vídeo: si plantas una semilla en un suelo fértil, crecerá fuerte y sana, si la plantas en el desierto, morirá.

En este sentido, el CEO de TAIGER no aduce a España como ese desierto de la metáfora, pero sí lamenta que "existe mucho miedo al fracaso en este país".

"Debemos enseñar a las nuevas generaciones desde pequeños que el error es parte del éxito y si uno tropieza, no pasa nada, se vuelve a levantar y ya está", sopesa.

Pese a considerar que en España no se ha fomentado lo suficiente la cultura emprendedora ni la cultura del error, Arroyo alega que para él, el emprendimiento no era una meta, sino un estilo de vida que siempre había querido tener.

Sinuhe Arroyo, CEO y fundador de TAIGER.
Sinuhe Arroyo, CEO y fundador de TAIGER.

TAIGER

El empresario es segoviano de cuna y estudió en Madrid y Málaga antes de marcharse a Austria. Y en la práctica, relata, "me ha resultado más fácil poder tener esta vida en el extranjero que en España".

Cuando TAIGER vio la luz en 2009, Arroyo comenta que España estaba sumergida en la crisis económica, "y la innovación y la transformación digital en aquellos años no era lo que es ahora".

Por suerte, el CEO ve destellos ilusionantes desde Singapur que denotan que la innovación y el emprendimiento son tareas cada vez más prioritarias en España.

Entre estos signos ilusionantes destaca los planes de reactivación empresarial de la Fundación INCYDE, el proyecto Madrid International Lab, o los planes de la Junta de Castilla y León que ante los que se apoyó para la creación del Centro de Excelencia en Innovación y Desarrollo de TAIGER en Segovia.

Y es que pese al pesimismo respecto a la situación nacional, Arroyo nunca se ha ido del todo de España.

"Siempre hemos tenido la oficina de TAIGER de Madrid y en 2019, como ya he comentado, gracias a la Junta de Castilla y León, abrimos nuestro Centro de I+D en Segovia, en mi tierra natal, para ofrecer una oportunidad a los nuevos talentos de la zona", afirma.

"Hay un largo camino que recorrer para poder competir con países que llevan ya décadas fomentando el tejido empresarial de innovación y atraer talento del extranjero. En España, acabamos de comenzar", comenta.

De igual manera que de la Nuez y Priego, Arroyo ha abierto paso fuera del país para ver florecer su negocio, pero trata de allanar el camino para las futuras generaciones.

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