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Qué gastos te puedes deducir exactamente como autónomo si trabajas desde casa

gastos que puedes desgravar como autónomo cuando trabajas en casa
Andrew Neel / Unsplash
  • Suministros y alquiler son dos gastos deducibles como autónomo si trabajas desde casa.
  • La cantidad deducible en el IRPF dependerá de los metros de la casa dedicados a la actividad.
  • También puedes desgravar otros gastos de la actividad como el ordenador o el coste de la página web.
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Desde consultores hasta profesionales del marketing pasando por diseñadores, arquitectos o psicólogos. Hay muchas profesiones dominadas por autónomos que tienen su oficina en casa.

Trabajar desde casa por cuenta propia tiene muchas ventajas. La más importante es el ahorro de costes al no tener que pagar el alquiler del local o la cuota del coworking. Sin embargo, también tiene sus inconvenientes y uno de ellos tiene que ver con los gastos que puedes deducir como autónomo.

Un autónomo que tiene su propia tienda puede desgravar en el IRPF y en IVA el alquiler que paga, la luz, el agua y el teléfono o Internet. Se trata de gastos obviamente ligados al negocio, necesarios para desarrollar su actividad económica. ¿Son también deducibles para el autónomo que trabaja desde casa?

Antonio Ruiz de Plaza, técnico contable en Asser Asesores, explica que “hay una regla básica para deducir gastos como autónomo: se puede desgravar cualquier gasto que sea necesario para el desarrollo de la actividad”. Así, “podemos deducir el gasto de Internet, de la luz o el teléfono móvil”. El problema es que como autónomo que trabaja en casa “no podemos deducir el 100% de los gastos, ya que se entiende que sólo dedicaremos un porcentaje para uso profesional y el resto para uso particular”, recalca el experto.

Este es un problema que no tienen las tiendas y que complica la contabilidad del autónomo teletrabajador. Y es que además, la forma de deducir cada gasto de la oficina de casa será diferente dependiendo de cuál se trate.

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Cómo desgravar por la vivienda como autónomo si tu casa es tu oficina

El primero de los gastos que se puede deducir cuando tu casa es tu oficina es la propia vivienda.

Si la casa está alquilada, se puede desgravar el porcentaje de la vivienda que se usa para la actividad. A modo de ejemplo, si el despacho de trabajo tiene 15 m2 y la casa un total de 100 m2, supone un 15% de la vivienda. Ese será el porcentaje del alquiler de la vivienda que se podrá desgravar como autónomo.

Eso sí, para poder deducir el alquiler de la vivienda es necesario contar con dos contratos de alquiler, uno como vivienda y otro como centro de trabajo que tendría que incluir también el IVA.

Cuando la casa es tuya, se pueden desgravar los gastos de comunidad, la amortización e la vivienda, los intereses de la hipoteca, el seguro de hogar e impuestos de la casa como el IBI. Al contabilizar estos gastos se aplicará la misma regla que en el caso anterior, es decir, se puede deducir la parte proporcional de la casa que ocupe el despacho.

Además, Hacienda pide que esta zona de trabajo sea fácilmente identificable y esté perfectamente delimitada dentro de la vivienda. En concreto, debe ser claramente divisible y usarse de forma casi exclusiva para trabajar.

Para evitar dudas, Hacienda exige que los inmuebles afectos figuren ten la contabilidad o los registros oficiales de actividad económica. A efectos prácticos, esto quiere decir que hay que comunicar a Hacienda qué parte de tu vivienda vas a usar para trabajar en casa. Esto se hace rellenando el modelo 036 o 037 de la AEAT.

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Cómo deducir los suministros del hogar cuando trabajas en una habitación de la casa

La regla de la proporcionalidad también se aplica a los suministros del hogar, sólo que de forma más restrictiva.

“Como es muy difícil establecer qué porcentaje de uso es para uso personal o profesional la Agencia Tributaria ha establecido que se podrá deducir el 30% del porcentaje del total de metros cuadrados de la casa dedicados a la actividad” desentraña Antonio Ruiz.

En la práctica, esto quiere decir que si la habituación que se usa como despacho supone un 15% de la vivienda, se podrá deducir un 30% de ese porcentaje o un 4,5% del gasto total de los suministros.

Un ejemplo concreto

Nada como un pequeño ejemplo para ilustrar qué gastos se pueden desgravar al trabajar en casa como autónomo.

Juan trabaja como autónomo en su casa, donde vive alquilado. Es diseñador freelance y usa una habitación de la vivienda como despacho. Es una estancia amplia, que supone un 10% de la casa.

Para poder desarrollar su actividad Juan necesita conexión a internet, electricidad y agua, lógicamente. En total, la factura de electricidad de toda la vivienda asciende a 90 euros al mes. ¿Qué cantidad puede desgravar Juan? En función del tamaño de la habitación, Juan podrá deducir un el 30% del 10% de la factura o lo que es lo mismo, un 3% de la factura. En euros, la deducción será de 2,7 euros.

Esta misma regla se aplicará a la factura de internet y al resto de suministros del hogar.

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Otros gastos que puedes desgravar como autónomo si trabajas desde casa

Los suministros son el principal foco de conflicto entre los autónomos que trabajan en casa y Hacienda. Con el resto de gastos se aplicará la norma general que recuerda Antonio Ruiz de la Plaza todo gasto necesario para el desarrollo de la actividad es decible.

Aquí es donde entran el teléfono móvil, material de oficina, ordenador, impresora, página web, transporte e incluso dietas. La clave está en poder demostrar que son gastos relacionados con el trabajo y, en el caso de las comidas, no pasarse de los límites que marca Hacienda.

Volviendo al ejemplo de Juan, para poder acondicionar el despacho tuvo que comprar una mesa de escritorio, una silla y baldas. En total, destinó 300 euros a adecuar el despacho, un gasto que pudo desgravar en su momento.

También se compró un ordenador nuevo de 1.000 euros que ahora amortiza año a año. Y es que al ser un gasto superior a 300 euros, Juan no puede imputarlo de golpe y tiene que desgravar cada año un porcentaje del valor de compra.

Ahora, como parte de su actividad Juan desgrava, además de la parte que le corresponde en los suministros de actividad, el coste del servidor donde tiene alojada su página web, los servicios de gestoría, el teléfono móvil, el seguro de salud y los gastos de transporte, además de suministros como los cartuchos de impresora.

Como puedes ver, una vez solventado el problema de los suministros, el autónomo teletrabajador puede deducir como lo haría uno con local.

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