Científicos avistan un misterioso objeto 10 millones de veces más brillante que el Sol, y no entienden por qué no ha explotado todavía

Marianne Guenot
| Traducido por: 
Una fuente ultraluminosa de rayos X llamada M82 X-2 se muestra aquí dentro de la galaxia Messier 82 en esta imagen pseudocoloreada y en luz visible.
Una fuente ultraluminosa de rayos X llamada M82 X-2 se muestra aquí dentro de la galaxia Messier 82 en esta imagen pseudocoloreada y en luz visible.

NASA/JPL-Caltech/SAO/NOAO

  • Las fuentes de rayos X ultraluminosas son objetos que brillan 10 millones de veces más que el Sol. 
  • Los científicos han dicho que son demasiado brillantes para existir, ya que rompen el límite de Eddington.
  • Un nuevo estudio ha confirmado el brillo de una ULX, dejando sin resolver el misterio de su existencia.

El universo despliega ante nosotros una galería infinita de enigmas: en la actualidad, los científicos están desconcertados ante un misterioso objeto celeste tan brillante que, según la física, ya debería haber explotado. O lo que es lo mismo, ya no debería existir. 

La NASA ha estado siguiendo las llamadas fuentes ultraluminosas de rayos X  —o ULX por sus siglas en inglés, UltraLuminous X-ray source—, objetos que pueden ser 10 millones de veces más brillantes que el Sol, para entender cómo funcionan. 

En teoría, estos objetos son imposibles porque rompen el límite de Eddington, una regla de la astrofísica que dicta que un objeto solamente puede ser tan brillante antes de que se rompa. Es la luminosidad máxima que un cuerpo, como una estrella, puede lograr cuando existe un equilibrio entre la fuerza de radiación que actúa hacia afuera y la fuerza gravitacional que actúa hacia adentro.

Un nuevo estudio confirma categóricamente que M82 X-2, un ULX situado a 12 millones de años luz, es tan brillante como sugerían observaciones anteriores.

Pero la pregunta sigue en el aire: ¿cómo puede existir brillando tanto? 

Objetos tan luminosos deberían alejar la materia

Un montaje fotográfico muestra una vista de la galaxia Messier 82 en luz visible, a la izquierda, y en luz de rayos X
Un montaje fotográfico muestra una vista de la galaxia Messier 82 en luz visible, a la izquierda, y en luz de rayos X

NASA/STScI/SAO

El principio en el que se basa la regla de Arthur Eddington es sencillo. El brillo a esta escala procede únicamente de material —como polvo estelar o restos de planetas en desintegración— que cae hacia un objeto masivo, como un agujero negro o una estrella muerta. 

Al ser atraído por la intensa gravedad del objeto, el material se calienta e irradia luz. Cuanta más materia caiga hacia el objeto, más brillante será. Pero hay un problema.

 

Llega un momento en que la materia atraída es tan grande que la radiación que emite debería ser capaz de superar la fuerza de gravedad del objeto masivo. Eso significa que, en algún momento, la radiación de la materia debería empujarla y dejar de caer.

Pero si no está cayendo, la materia no debería estar radiando, lo que significa que el objeto no debería ser tan brillante. De ahí el límite de Eddington.

M82 X-2 logra lo imposible

Debido al límite de Eddington, los científicos se han preguntado si el brillo del ULX categorizado como M82 X-2 fue realmente causado por enormes cantidades de material que cayeron en él.

Una teoría, por ejemplo, es que los fuertes vientos cósmicos concentraron todo el material en un cono. Según esta teoría, el cono apuntaría hacia la Tierra, lo que crearía un haz de luz que nos parecería mucho más brillante que si el material estuviera disperso uniformemente alrededor del ULX. 

Pero un nuevo estudio sobre este M82 X-2, un ULX causado por una estrella de neutrones pulsante en la galaxia Messier 82, ha echado por tierra la teoría del cono. 

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Cabe recordar que una estrella de neutrones es un objeto superdenso que queda cuando una estrella se queda sin energía y muere. Se trata de remanentes estelares que han alcanzado el fin de su viaje evolutivo a través del espacio y el tiempo. 

El nuevo análisis, publicado en The Astrophysical Journal en abril, descubrió que M82 X-2 atraía unos 9.000 millones de billones de toneladas de material al año desde una estrella vecina, es decir, aproximadamente 1,5 veces la masa de la Tierra, según un comunicado de la NASA. 

Según estos datos, este ULX está causado por cantidades de material que rompen los límites y desafían lo que se conocía hasta la fecha.

Los campos magnéticos superpotentes pueden aplastar átomos hasta la sumisión

En esta ilustración de una ULX, el gas caliente es arrastrado hacia una estrella de neutrones. Los fuertes campos magnéticos que emergen de la estrella se muestran en verde.
En esta ilustración de una ULX, el gas caliente es arrastrado hacia una estrella de neutrones. Los fuertes campos magnéticos que emergen de la estrella se muestran en verde.

NASA/JPL-Caltech

Dada esta información, otra explicación se ha convertido en la teoría principal para explicar los ULX. Y es aún más extraña.

Según esta teoría, de la estrella de neutrones salen campos magnéticos superfuertes. Estos serían tan fuertes que aplastarían los átomos de la materia que cae en la estrella, convirtiendo la forma de estos átomos de una esfera en una cuerda alargada, apuntan los expertos de la NASA.

En este caso, la radiación procedente de estos átomos aplastados tendría más dificultades para empujar la materia, y sería la explicación de por qué tanta materia podría caer en la estrella sin romperse. 

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El problema es que nunca podremos probar esta teoría en la Tierra. Estos campos magnéticos teóricos tendrían que ser tan fuertes que, precisamente, ningún imán de la Tierra pudiera reproducirlos.

"Esta es la belleza de la astronomía. Observando el cielo, ampliamos nuestra capacidad de investigar cómo funciona el universo. Por otro lado, en realidad no podemos establecer experimentos para obtener respuestas rápidas", destaca en el comunicado Matteo Bachetti, autor del estudio y astrofísico del Observatorio de Cagliari del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia.

"Tenemos que esperar a que el universo nos muestre sus secretos", puntualiza.

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