Mi experiencia volando a Alemania: las restricciones que encuentras al viajar al país que considera a España zona de riesgo

Vuelo a Alemania
  • Alemania considera desde mediados de agosto a España como zona de riesgo poro el aumento de los casos de COVID-19.
  • Por ello, el gobierno alemán tomó la decisión de controlar a todos los pasajeros provenientes de estas zonas: presentando un test negativo en inglés o alemán a su llegada al aeropuerto o sometiéndose allí a uno.
  • Esta es mi experiencia volando a Múnich y las diferencias que encontré a mi regreso a Barajas.
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Viajar este verano por España es toda una incertidumbre. Pero si tus vacaciones son en el extranjero, mucho más.

Cuando parecía que la situación tanto en España como en el resto de Europa se había calmado, reservé un vuelo a Múnich para hacer una visita a gente cercana que llevaba mucho tiempo sin ver a causa de la pandemia.

Pocos antes de mi escapada de 4 días, Alemania consideró a Madrid zona de riesgo (medida que se amplió al resto de España, salvo las Islas Canarias, a los pocos días). ¿Qué podía hacer yo entonces? La información no era nada clara y los medios nacionales daban unas noticias que no coincidían del todo con los comunicados oficiales del gobierno alemán.

Pese a que dudé hasta el final sobre si volar o no, opté por hacerlo y se me presentaron dos opciones:

Por un lado, podía someterme a un test de coronavirus a mi llegada al aeropuerto, teniendo que esperar hasta 48 horas en cuarentena allí hasta recibir los resultados.

O, con el fin de evitar este aislamiento, hacer una PCR en Madrid en las 48 horas previas al aterrizaje del vuelo.

Como más vale prevenir que curar, me decanté por la segunda opción, ya que habría sido mucho peor arriesgarme a hacerla allí y que el resultado fuese positivo. De ser así, el gobierno alemán te obliga a a aislarte durante al menos 14 días y, pese a que esta prueba fuese gratuita, los gastos durante esa inesperada larga estancia corren a tu cuenta.

Realizar una PCR en las 48 horas antes

Encontrar un centro privado que garantizase que iba a tener el resultado en menos de 48 horas fue casi misión imposible. Mi vuelo salía a las 7 de la mañana un jueves, por lo que, como pronto, podía someterme a la prueba a primera hora del martes. El aumento de los casos en la Comunidad de Madrid complicó que los laboratorios pudieran asegurarme que tendrían el resultado a tiempo.

Después de que una amable enfermera marcase mi test como 'URGENTE' (bien grande y subrayado) tras explicarle la situación, en la tarde del miércoles conseguí el resultado:

Menudo alivio. Por fin podía hacer la maleta.

El vuelo y la llegada a Múnich

En mitad de un vuelo bastante tranquilo con apenas una persona por fila —"En este vuelo van 4 gatos", escuché decir a la azafata —, nos dieron un formulario del Gobierno de Alemania en el que se informaba de las obligaciones y consecuencias de cumplir con las medidas impuestas frente al COVID-19 (y los 25.000 euros de multa si no las acatabas).

 

Entre otros datos, estás obligado a informar acerca de dónde vas a pasar tu estancia durante los siguientes 14 días. Además de números de teléfono y de email para que puedan ponerse en contacto contigo tanto como para darte una buena o una mala noticia tras conocer el resultado.

En caso de proporcionar tu PCR, no es necesario cumplimentar el formulario (aunque yo lo hice, no vaya a ser que me lo fueran a pedir y vete tú a saber qué puede pasar si no lo tienes relleno).

Era imposible mantener la distancia dentro del autobús que acerca a los pasajeros del avión a la terminal.Era imposible mantener la distancia dentro del autobús que acerca a los pasajeros del avión a la terminal.
Era imposible mantener la distancia dentro del autobús que acerca a los pasajeros del avión a la terminal.

Pese a que la distancia mínima de seguridad se cumplió en todo momento durante el vuelo, fue bajar del avión y parece que a todo el mundo se le olvidó. 

El momento de la verdad: tú sí, tú no, tú sí...

Fue ver este cartel y yo ya me empecé a poner nerviosa. De la misma manera que a uno le entran los sudores cuando ve a la policía y es plenamente consciente de que no ha hecho nada malo.

Cada pocos metros había una persona de seguridad que te indicaba el camino a la zona donde se realizan los test de COVID-19, sin lugar a posibles escapatorias. 

Casi nadie llevaba el test hecho de antemano, salvo los pocos españoles que no queríamos estar encerrados durante nuestra corta estancia en Bavaria. 

Y empezaron los problemas. 

La familia delante de mí en la cola mostró su test que decía claramente 'Negativo', pero cometieron un error inadmisible para las autoridades sanitarias alemanas: la prueba tenía que estar traducida oficialmente al alemán o al inglés. 

"Pese a que esté en español, entiendo perfectamente que significa 'negativo', pero no puedo aceptar la prueba", se lamentó el encargado de revisar los test ante una familia que probablemente se había dejado una pasta en la prueba para nada (la mía habían sido 130 euros).

Menos mal que yo había leído eso con anterioridad y encargué al centro privado donde me sometí a la prueba que me enviasen el informe en inglés. 

Llegó mi turno. Tenía mi resultado negativo y en inglés, pero encontraron otro problema: no aparecía la hora a la que lo había hecho. 

Yo le expliqué que era imposible haberla hecho antes de 48 horas dado que el vuelo era a primera hora de la mañana y el informe señalaba que estaba hecha 2 días antes. 

Me enviaron a otra persona que, por suerte, por amabilidad o por no caer en la cuenta, me dejó pasar sin problema. 

Había entrado en Alemania.

Por razones obvias, no pude hacer fotografías a la zona habilitada para hacer los test, pero después de haber pasado multitud de veces por el aeropuerto de Múnich-Franz Josef Strauss, verlo lleno de enfermeros vestidos con EPIs dentro de una especie de tiendas de campaña daba muchísima impresión.

La situación actual en Alemania

Alemania no ha sufrido los estragos de la pandemia como lo ha hecho España: ni en cifras ni en restricciones. Prueba de ello es la aparente calma que reinaba en las calles, donde nadie iba con mascarillas salvo cuando entraban a comercios.

Leer más: 5 diferencias clave entre la estrategia de Alemania y España para frenar los rebrotes

Pese a ello, el país también experimenta rebrotes llegando a alcanzar los 1.500 nuevos positivos diarios durante la última semana.

Una de las maneras que tienen de contener la propagación es obligando a todos los clientes de bares y restaurantes a dejar prueba de que han pasado por un local, en caso de que se notifique un positivo. Para ello, hay que inscribirse en una lista o escanear el código QR que viene con el menú.

Regreso a España

En los dos días antes de tomar un vuelo a España ya no solo basta con facturar, ahora hay que rellenar un formulario de control sanitario con una serie de preguntas que evalúan tus condiciones para entrar en el país. También lo facilitan durante el vuelo en caso de no haberlo cumplimentado antes.

Tras responder a si tenía síntomas fiebre, tos o si había estado en un hospital en las últimas 2 semanas, obtuve un código QR que me decía que no era recomendable que viajara a España.

El haber respondido que sí había estado en un hospital (para hacer la PCR de entrada a Alemania), hizo saltar las alarmas.

Al llegar al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid- Barajas te preguntaban de dónde venía tu vuelo, sin que sea necesario que enseñes la tarjeta de embarque que lo verifique.

Todos los pasajeros que vienen del extranjero son desviados a un control donde se escanea dicho código QR.

Y, efectivamente, mi código mostraba que yo podía ser un pasajero de riesgo

De ahí, una persona me llevó a esperar la cola de todos los que estaban en mi misma situación, pero nadie controlaba dicha cola. Es más, una pareja que fue conducida hasta allí se negó a esperar y se marchó tal cual había llegado.

Tras una larga espera, y sin explicaciones sobre cuál sería el siguiente paso, entré en una pequeña estación de control con termómetros de mano donde se lleva a cabo un registro de datos personales.

A. A.

Una hora después de aterrizar y haber superado todos los controles, era libre.

Hogar, dulce hogar.

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