Una ola de sindicalismo sacude a las grandes tecnológicas: Amazon, Tesla y Apple se las ven con los sindicatos, mientras España tiene mucho que enseñar y aprender

Las grandes tecnológicas descubren los sindicatos.

Business Insider España

Los sindicatos vuelven a estar de moda, también en Estados Unidos. Solo en las últimas semanas, grandes tecnológicas como Amazon o Apple se están enfrentando a una situación que durante años ha sido prácticamente inimaginable: sus trabajadores organizándose.

A principios de abril, los trabajadores de uno de los almacenes de Amazon en Nueva York votaron a favor de constituir el Amazon Labor Union (ALU) en sus instalaciones. Las condiciones laborales en el gigante del comercio electrónico llevan años en el candelero e incluso se ha señalado a la compañía por contratar una agencia de espionaje para vigilar a los líderes sindicales.

Una votación similar en otro de los almacenes neoyorquinos de la multinacional está a punto de comenzar. Pero Amazon no es la única que está viendo cómo sus empleados se están organizando. La plantilla de las tiendas físicas de Apple, también en EEUU, está utilizando teléfonos Android para organizarse sin ser monitorizados por la compañía.

No sucede únicamente en EEUU. Tesla lleva más de un año construyendo una nueva planta manufacturera de sus vehículos eléctricos en Alemania. Ya entonces se vio que la compañía y una de las mayores centrales sindicales estaban a punto de enzarzarse en un conflicto porque el salario de sus empleados será hasta un 20% menor que la nómina habitual del sector.

En España ver a trabajadores afiliándose a sindicatos, votando comités de empresa o creando secciones sindicales no es algo tan extraordinario, aunque solo uno de cada diez centros de Amazon en el país tienen representantes de los trabajadores. La resistencia de las grandes tecnológicas a gestionar sus conflictos laborales es relativamente común y también ocurre en el mundo startup.

Business Insider España ha hablado con representantes sindicales, miembros de la patronal y varios expertos para entender este fenómeno, que ha llevado incluso a cuestionar la misma laboralidad de muchos profesionales, como ha ocurrido con las grandes plataformas de reparto y sus riders. ¿Hasta cuándo podrán las grandes tecnológicas resistirse a este nuevo empuje sindical?

Sindicatos y tecnológicas: un binomio más normalizado en España

Trabajadora de Amazon en un almacén

La última en incorporarse a esta lista de tecnológicas con sindicatos es Apple. Recientemente se ha dado a conocer que los empleados de su tienda insignia de Nueva York, en la estación Grand Central, han comenzado a recoger firmas para formar un sindicato.

Estos trabajadores protestan porque denuncian que sus salarios están estancados y que no han subido de acorde al alza de la inflación en los últimos meses, así como por las prácticas de algunos gerentes. De conseguirlo, lograrían convertirse en la primera Apple Store en Estados Unidos en elegir a un comité de empresa.

Apple ha declinado la propuesta de Business Insider España de ofrecer declaraciones sobre su postura sobre la sindicación de los trabajadores de sus tiendas físicas Apple Store en España.

Uno de los casos más sonados en España es el de los riders, los repartidores de plataformas de delivery como Just Eat, Glovo o Uber Eats. Desde la llegada de estas empresas a España, la mayoría de ellos trabajaba como autónomos.

El año pasado, el Gobierno decidió regular el sector, con la activación en agosto de la conocida como ley rider. Además de dar de alta como trabajadores por cuenta ajena a los repartidores, la ley incluye la posibilidad de que los empleados sean informados sobre los algoritmos que afecten a sus condiciones de trabajo, como los que determinan su valoración.

A nivel comunitario también se está desarrollando el nuevo Reglamento de Inteligencia Artificial. José Varela, del sindicato UGT, celebraba en este artículo que el borrador presentado por la Comisión no excluye de riesgos ningún algoritmo en el ámbito laboral.

Es algo distinto en el sector del VTC, donde en España operan Cabify o grandes empresas estadounidenses como Uber. En noviembre de 2021, sindicatos y patronales del sector —que también tiene permitido crear comités desde hace años— acordaron su primer convenio en Madrid, con un salario bruto de 14.720 euros.

Pero el gigante tecnológico más afectado por las protestas de sus empleados, que les han llevado a elegir a sus representantes sindicales, ha sido sin duda Amazon.

El caso de Amazon

La empresa estadounidense de comercio electrónico llegó a España en el año 2011. Solo 3 años después, en 2014, los empleados del centro logístico de San Fernando de Henares (Madrid) fueron los primeros en elegir a sus representantes sindicales.

Hace poco se daba a conocer que solo 14 de los más de 130 centros que tiene Amazon en España, entre propios y subcontratados, han elegido hasta el momento a su comité de empresa. Otros centros sindicados son los de Dos Hermanas (Sevilla), El Prat de Llobregat y Castellbisbal (Barcelona). ¿Pero es esta cifra peor que la de la empresa en Estados Unidos?

Lo cierto es que la elección de representantes sindicales en Amazon en Estados Unidos sigue siendo un tema que genera titulares hoy en día. En una reunión con empleados, el CEO de Amazon, Andy Jassy, aseguró que los sindicatos hacen "más lentas, burocráticas y difíciles" las propuestas de los trabajadores.

No ha sido hasta ahora cuando los trabajadores de Amazon en EEUU han logrado crear su primer sindicato del país, en Nueva York, a pesar de que se calcula que la empresa tiene 1,1 millones de empleados en este país, sin contar a los subcontratados como los repartidores. 

Amazon levanta la prohibición de usar sus teléfonos móviles dentro de los almacenes, algo que en el pasado ha sido muy polémico

El 65% de los trabajadores de las instalaciones JFK8 votó a favor del sindicato el 1 de abril. "Hemos hecho historia", aseguraron los líderes sindicales.

Este hito se produjo a pesar de la oposición de Amazon, que llegó a pagar sueldos de hasta 20.000 dólares (19.019 euros) a la semana a consultores para que trabajasen en almacenes de Nueva York que estaban en proceso de sindicarse, como uno de Staten Island, donde los trabajadores llegaron a darse cuenta de su presencia.

Business Insider España ha contactado a Amazon España, que precisamente ha ilustrado las diferencias de postura en la empresa con Estados Unidos.

En Amazon respetamos el derecho de nuestros empleados a formar, unirse o no a un sindicato", asegura un portavoz de la empresa en declaraciones a este medio. "Muchos de nuestros centros logísticos cuentan con comités de empresa elegidos por los empleados y con los que los respectivos equipos de dirección colaboran estrechamente”, ha añadido Amazon.

Con todo, fuentes consultadas por CCOO y UGT por Business Insider España señalan que las resistencias y la cultura "antisindical" existen en Amazon aquí en España, al igual que en otras tantas filiales de multinacionales tecnológicas con presencia en el país.

Participar en reportajes como este, sobre la sindicación de sus empleados, sigue siendo tabú para las empresas tecnológicas. Para este artículo, Business Insider España ha contactado con Apple, Huawei, Xiaomi y PcComponentes, todas ellas con tiendas físicas en el país. Todas ellas han optado por no ofrecer comentarios.

Una diferencia legislativa...

Banderas de sindicatos delante del centro de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) en noviembre de 2018

Aunque Apple se crea en el año 1976, sus primeras tiendas físicas no abrieron hasta 2001, precisamente en su EEUU natal. No es hasta ahora, 21 años después, cuando los primeros empleados de una Apple Store de este país deciden elegir un sindicato por primera vez. ¿Por qué han tardado tanto en dar este paso?

"La presencia de sindicatos es muy débil en EEUU en general y en el sector tecnológico en particular. A mí me parece más raro que se haya creado un sindicato en una Apple Store que el que no haya existido hasta ahora", explica Esther González Arnedo, profesora de EAE Business School.

Una postura en la que coincide también José Luis Bosch, director del Máster de Recursos Humanos de OBS Business School. "Que haya tardado tanto en crearse el primer sindicato en una Apple Store no es raro en Estados Unidos", considera.

No obstante, en España se plantea un panorama diferente, y los trabajadores de las Apple Store sí están sindicados si así lo deciden, sobre todo en las grandes ciudades, según Bosch. Para ello solo tienen que acudir a alguno de los sindicatos y cumplir unos requisitos básicos. 

Las diferencias entre España y Estados Unidos en este aspecto son significativas, como coinciden los expertos.

En primer lugar, a nivel de legislación. En EEUU sigue en vigor el Acta de Negociación Colectiva de 1935, por la que es el empleado el que negocia directamente con las empresas. En el caso español, la ley es más garantista y ya ha habido numerosas modificaciones en solo unas pocas décadas de democracia.

"En España y en el entorno europeo hay una economía social de mercado, en la que la gestión de los conflictos está más democratizada. En el mercado americano no existe tanto esa cultura, aunque luego los datos dicen que los trabajadores sindicalizados tienen un mejor salario que los que no lo están", responde Josep Ginesta, secretario general de Pimec, patronal de pymes catalanas.

Vicente Sánchez, secretario de Transiciones Estratégicas en CCOO, corrobora que "en EEUU la conflictividad es diferente", aunque apunta que esas reticencias han existido siempre en todos los sectores que han irrumpido. "Aunque aquí hay una connotación diferente. Hablamos del siglo XXI, del año 2022, en países democráticos donde el sindicalismo está naturalizado".

Por su parte, José Varela, responsable de Digitalización de UGT, enfatiza que, mientras que en España existe una ley orgánica que ampara la libertad sindical, en EEUU no. Aunque eso no quiere decir que en España las grandes tecnológicas no vengan con prácticas y una cultura "claramente antisindical".

... pero también cultural

En España, aunque solo el 12,5% de trabajadores está afiliado a un sindicato según la OCDE, "la gran mayoría de las organizaciones tiene representantes de los trabajadores y es bastante inusual que cada trabajador gestione individualmente sus reivindicaciones", como destaca González Arnedo.

Estas diferencias de mentalidad hacen precisamente que surjan fricciones cuando una empresa estadounidense llega a España e intenta funcionar de la misma manera en el país, como han demostrado ejemplos como el de Amazon, donde los empleados españoles tardaron notablemente menos en movilizarse que los estadounidenses.

"El trabajador español es más proclive a apoyarse en sindicatos para impulsar colectivamente sus reivindicaciones. La unión hace la fuerza", detalla la profesora de EAE. Pero Sánchez y Varela, de CCOO y UGT, inciden en que la representación con comités no está extendida a todos los almacenes de la compañía, lo que revela que esas resistencias también existen aquí, a su juicio.

Amazon ha recibido más de 4.000 millones de euros de subvenciones públicas en todo el mundo en la última década, según un estudio que recoge también casos en España

"¿Qué pasa cuando desembarca una multinacional norteamericana en España? Que no encaja" por la diferencia de mentalidad con Estados Unidos, añade por su parte el experto de OBS. Una práctica común, señala, es que estas empresas tengan que contratar a gabinetes jurídicos e incorporar expertos locales en recursos humanos.

Bosch va más allá. "Los trabajadores de las tecnológicas en los países occidentales no tienen poder. Si deciden ir a la huelga, esto no tiene casi efecto, lo único que pueden hacer es negociar sus condiciones de trabajo", denuncia, poniendo el foco en que las líneas de producción actualmente están mayoritariamente en Asia.

Los sindicatos, listos para este nuevo impulso

La cabecera de una manifestación contra la reforma laboral en Málaga

Que los empleados de grandes tecnológicas, tanto en EEUU como en España, empiecen a mirar a la organización sindical como una vía tangible para poder mejorar sus condiciones laborales, tendrá una implicación directa en el papel de estas.

En palabras de Josep Ginesta, de Pimec pero también colaborador de la OBS Business School, se podría ver "un nuevo auge de la organización sindical como sistema de compromiso de las personas trabajadoras con el progreso de sus propias empresas".

"Esta afirmación la hago desde el punto de vista de que al final la empresa progresa igual que lo hacen sus trabajadores. Es la lógica, la de cabalgar juntos y no viéndonos como partes contrapuestas", incide el secretario general de esta patronal catalana. 

"A veces estar en un sindicato o en una patronal se ve como algo antiguo, pero lo que vamos a aprender de lo que está pasando en EEUU es que, al final, tenemos que organizarnos para garantizar que vamos a gestionar adecuadamente nuestros intereses".

Para Ginesta, una evidencia de que las grandes tecnológicas estadounidenses han negado la mayor en el ámbito sindical (por la legislación, por ser un sector que todavía está asentándose y por la cultura estadounidense más neoliberal) es que algunas compañías han incluso negado la laboralidad de sus trabajadores, a lo que se respondió en España con la ley rider.

"Los sindicatos existimos porque, si no existiéramos, habría que crearlos. A veces las tecnológicas han hablado de estos movimientos como activismo interno en la plantilla. No es activismo. Es sindicalismo. Es una defensa de los derechos laborales y a esas compañías no les va a quedar más remedio que aceptarlo", expone José Varela, de UGT.

"No creo que a las grandes tecnológicas les interese tener una imagen de sátrapas laborales o de caciques. Tienen que entender que la libertad de asociación y la libertad de reclamar derechos está tan protegida como la libertad individual o la libertad de opinión", enfatiza.

Vicente Sánchez, de CCOO, considera que el momento de la sindicalización del sector tecnológico es cada vez más próximo: "La gente no se puede organizar de un día para otro porque tenemos que llegar a unos objetivos individuales primeros y después plantear objetivos de maneras colectivas, encontrar sinergias y formar grupo".

El secretario confederal de Transformaciones Estratégicas de CCOO remarca una evidencia: la precariedad en el sector es acuciante y a muchos profesionales del ramo en España les cuesta encontrar un trabajo estable. Una vez ese puesto estable llega, la posibilidad de construir una representación sindical es inmediata.

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