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Trump retrasa 2 semanas la aplicación de nuevos aranceles a China como "gesto de buena voluntad"

Donald Trump y Xi Jinping
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos y Xi Jinping, presidente de China, durante la reunión del G20 en Osaka (Japón) celebrada en junio de 2019.. REUTERS/Kevin Lamarque
  • El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que retrasa 2 semanas la aplicación de nuevos aranceles a China como "gesto de buena voluntad" ante el 70 aniversario de la fundación de la República Popular.
  • De este modo, la subida del 25 al 30 % en los aranceles a las importaciones chinas, que está valorado en 250.000 millones de dólares, comenzará a aplicarse el 15 de octubre.
  • Esta prórroga, que solicitó a Trump el viceprimer ministro y jefe del equipo negociador chino, Liu He, significa que los aranceles entrarían en vigor después de la decimotercera ronda de negociaciones entre Washington y Pekín, que se celebrará a principios de octubre.
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La guerra comercial vuelve a entrar en un nuevo periodo de distensión entre Estados Unidos y China. Este miércoles, Pekín anunciaba que eximiría a 17 categorías de productos estadounidenses de los aranceles que entrarán en vigor el 17 de septiembre y, pocas horas después, el presidente de EE.UU. Donald Trump recogía el guante anunciando una prórroga en las medidas contra las importaciones chinas a su país.

Así, Trump hacía público a través de su cuenta de Twitter que retrasaría 2 semanas, del 1 al 15 de octubre, el incremento del 25 al 30 % en los aranceles a importaciones chinas valoradas en 250.000 millones de dólares (algo más de 227.000 millones de euros) como "gesto de buena voluntad" hacia el Gobierno chino.

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El presidente estadounidense ha señalado que este retraso se debe a una petición directa del viceprimer ministro y jefe del equipo negociador chino Liu He "debido a que la República Popular China celebrará su 70 aniversario el 1 de octubre". Trump ha decidido conceder esa prórroga, lo que permitirá que ambas potencias reanuden sus negociaciones sin presiones añadidas.

De hecho, los equipos negociadores de EE.UU. y China para temas referentes a la guerra comercial tienen previsto celebrar su decimotercera ronda de diálogo económico y comercial a principios de octubre. El gesto de Trump y la exención por parte de China de varios productos a los aranceles que pondrá en marcha en unos días parecen allanar el terreno.

Esta distensión de las tensiones comercial entre EE.UU. y China, que se iniciaron en 2017 con la imposición mutua de aranceles cada vez más altos sobre una lista creciente de productos, se produce en medio de advertencias sobre el efecto de esta guerra comercial en la economía mundial y las grandes empresas con la opinión pública estadounidense cada vez más preocupada por una nueva recesión.

Esta semana, el Fondo Monetario Internacional ha publicado un informe en el que asegura que las políticas del presidente de EE.UU. han disparado hasta niveles históricos la incertidumbre comercial a lo largo del año pasado.Tras 2 décadas de calma, el índice de inestabilidad de las políticas comerciales del FMI se ha multiplicado por 10 respecto a sus máximos anteriores.

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Estas advertencias se producen después de que el pasado día 1 entrase en vigor la subida del 10 al 15% de los aranceles que EE.UU. aplica sobre importaciones chinas valoradas en 112.000 millones de dólares (sobre 101.000 millones de euros). A finales de año, esa misma subida se aplicará al resto de productos del gigante asiático, valorados en 300.000 millones de dólares (unos 272.000 millones de euros).

China respondió inmediatamente a estas represalias elevando entre un 5 y el 10% las tasas a varias categorías de productos estadounidenses, con un valor total de 75.000 millones de dólares (algo más de 68.000 millones de euros). Sin embargo, los últimos gestos por parte de ambos gobiernos permiten pensar en que podrían estar más cerca de un acuerdo que ponga fin a la guerra comercial, al menos por un tiempo.

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