10 finales de películas tan atroces, decepcionantes y abominables que tal vez te convendría desconocer

Cine película aburrida
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  • Hay finales tan buenos y memorables que pueden elevar la calidad de una película por otra parte regular. Y luego está el otro tipo: los finales atroces que lo que elevan son las posibilidades de traumatizarse con ellos.
  • Estos 10 finales no son terribles en el sentido dramático sino porque rompen la lógica construida por la película o buscan golpes de efecto a toda costa, sin importar que con ello arruinen la historia.
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Hay finales de películas tan malos y terribles que te persiguen al salir de la sala de cine, se reproducen infinitamente en tus sueños y reaparecen cuando creías haberlos olvidado. Aquí tienes 10 muestras de desenlaces tan atroces que siguen generando debates y discusiones acaloradas entre los fans del buen cine.

Aviso: se avecinan spoilers.

1. Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

Indiana Jones y la calavera de cristal

Hay muchos elementos terribles en esta película y uno de ellos es su desenlace. En las anteriores películas de Indiana Jones, el famoso arqueólogo se enfrenta a lo sobrenatural, a lo inexplicable, y estos encuentros siempre, siempre, siempre le exigen una prueba de fe (o, en el caso de La última cruzada, múltiples pruebas de fe). 

Estos clímax funcionan y enganchan porque ponen a una persona muy práctica y con los pies en la tierra frente a lo desconocido. Las serpientes no son el mayor punto débil de Indy: es su cabezonería, su "si ocurre A, entonces pasará B". Y los finales de sus aventuras siempre le obligan a aceptar que el mundo es más extraño e impredecible que eso.

Mientras tanto, Indiana Jones 4 decidió meter aliens muy mal hechos por ordenador y un OVNI de los 50 destruyendo el chiringuito. Así, sin sutilezas, ambigüedades o preparaciones previas. No solo a nivel narrativo tuvo 0 sentido; aniquila todo el misticismo que el resto de entregas habían construido con tanto esmero.

2. Recuérdame

Recuerdame

Los que han visto esta película romántica protagonizada por Robert Pattinson y Emilie de Ravin jamás olvidarán su final tan gratuito como inofensivo.

Si el final de Recuérdame no existiera, la película sería un desfile de elementos sosos y tópicos: un par de estudiantes de universidad de diferentes clases sociales se encuentran, se enfrentan al destino que no los quiere ver juntos y de paso enmiendan sus problemas personales. Ya lo has visto en otras partes.

Después de los típicos malentendidos, la película parece haber llegado a su desenlace: Pattinson se reunirá con su padre (Pierce Brosnan) en su despacho y por fin harán las paces. Cuando el prota llega al despacho, su padre no está: llega tarde. Acto seguido, la escena cambia a la clase de su hermana donde la profesora anota la fecha en la pizarra: 11 de septiembre de 2001.

Por suerte, la película no se recrea con la destrucción de las Torres Gemelas. Pero el mal ya está hecho: no existe ningún indicio de que la película ocurre antes de 2001, o que el final va a ser ese. El giro de trama es descaradamente efectista y no aporta nada. Es un intento por emocionar a la audiencia que solo consigue que el público acabe enfadado, molesto y hastiado.

3. Soy leyenda

Soy leyenda

Aislado y sin contexto, el final de Soy leyenda es simplemente un "meh", como toda la segunda mitad de la película. La última hora en general abandona la austeridad y el minimalismo de la primera hora para hacerse más hollywoodiense.

El problema viene cuando se tiene en cuenta que Soy leyenda está basada en la genial novela del aún más genial escritor Richard Matheson (si no lo has leído, has visto películas inspiradas en sus relatos y libros).

En el desenlace del libro, Neville, el protagonista, descubre al fin que para los vampiros él es el hombre del saco, él es el protagonista de sus pesadillas. Es lo que los vampiros fueron inicialmente para los humanos. Así que sí: se ha convertido en leyenda. Pero no una buena. Es una leyenda negra y atroz que se convertirá en ominosas advertencias para los niños del futuro.

En cambio, el final de la película es un cliché tras otro: de repente aparecen más supervivientes, de repente Neville encuentra la cura, de repente hay más refugios allá afuera, de repente debe morir porque sí mientras salva a la humanidad. Existe un final alternativo que intenta acercarse al de la novela, pero no es lo mismo.

4. Devil Inside

Devil Inside

Muchas de las películas de este listado tienen finales terribles. Devil Inside carece de final. La película en sí es poco recomendable: pertenece al subgénero de historias de terror sobre cintas que se encuentran y narran en primera persona el destino aciago de sus protagonistas. En lugar de intentar algo nuevo, es un desfile de tópicos que no va a ningún lado. Además, su tráiler vendía el film como un susto detrás de otro cuando los momentos terroríficos se pueden contar con los dedos de una mano.

El colofón viene en sus minutos finales, cuando, de repente, después de un accidente de coche cuyas consecuencias no se ven, la pantalla pasa a fundido a negro y aparece el siguiente mensaje: "Los acontecimientos relacionados sobre el caso Rossi siguen sin resolver. Para más información sobre la investigación actual, visitad www.TheRossiFiles.com".

Exacto: la audiencia debía ir a casa, encender el PC y ver el auténtico final de la película en una página web. Fue el agua que colmó el vaso. Además, actualmente la página no existe.

No está el final en Youtube pero puedes escuchar la clara decepción de la audiencia de una sala de cine en este vídeo.

5. El planeta de los simios (2001)

El planeta de los simios

Coger una historia archi-conocida y recrearla con fidelidad menos el final es un movimiento con mucho riesgo que, si sale bien, logra encandilar a la audiencia. No fue lo que ocurrió con el extraño remake de El planeta de los simios a cargo de Tim Burton.

En la película original, el gran giro (conocido por todos) es que el planeta de los simios es en realidad la Tierra en el futuro, dominada por una nueva raza que ha esclavizado al hombre.

En el remake de 2001, el planeta al que va el protagonista, Leo, es un mundo diferente a la Tierra llamado Ashlar. Hasta ahí todo bien. El problema llega al final, cuando Leo logra entrar en el vórtice temporal que le llevó a este lugar y aterriza en Washington. Inmediatamente descubre que, de alguna forma, los simios llegaron a la Tierra antes que él y ya hace siglos que la han dominado.

Se nota que es un intento de sorprender a un público ya acostumbrado al final original. Lo que ocurre es que este desenlace no tiene sentido lógico. ¿Cómo llegaron los simios antes que el protagonista? Como consecuencia, la audiencia se sorprende, sí, pero de la confusión que siente. Más adelante se descubrió la raíz del problema: demasiados guionistas con ideas diferentes reescribiendo la historia hasta el último momento.

6. La guerra de los mundos

La guerra de los mundos

Algo va muy mal con la historia de una película cuando ni su entrada de la Wikipedia sabe explicar el final: "de alguna manera los protagonistas han sobrevivido al ataque en la cima de la colina", se puede leer en ella.

La película es una aventura entretenida (no es la mejor de Spielberg pero ni mucho menos la peor) que va cambiando adecuadamente de ritmo y de premisas. Primero los alienígenas son la amenaza y luego la fuerza antagonista es el propio ser humano.

Las cosas empiezan a torcerse en los minutos finales. Previamente, el protagonista, Tom Cruise, se ha visto obligado a separarse de su mujer y de su hijo. La Tierra se encuentra en plena invasión de aliens: todo es caos, desmadre y "corre por aquí, corre por allá". Cuando se despiden, lo que el público piensa es: "La próxima vez que los veas, Cruise, si es que los ves, será en forma de cadáveres".

Parafraseando a Wikipedia, "de alguna manera", no solo el protagonista se encuentra con su mujer vivita y coleando casi de casualidad, sino que también redescubre a su hijo después de que este teóricamente haya muerto en una devastadora explosión.

Conclusión: ninguno de los protagonistas ha muerto durante la mayor desgracia terráquea y todos se van a ir a casa felices y contentos. Es un desenlace demasiado positivo para una película tan dramática

7. Lucy

Lucy

En la ficción, un buen final debe ser sorprendente y al mismo tiempo inevitable. El final de Lucy sorprende pero es demasiado aleatorio y debería haberse evitado, porque te deja confuso e insatisfecho.

La premisa de la película es muy sencilla: el ser humano solo utiliza el 10% de su cerebro. La protagonista, Lucy, va desbloqueando poco a poco mayor porcentaje, lo que le permite acceder a habilidades muy chulas como telepatía, telequinesis o viajes en el tiempo mentales. Todo apunta a que cuanto más poderosa es Lucy, más poderes mentales tiene.

Llega el final de la película, la prota desbloquea el 100% de su cerebro… y toda ella se convierte en una sustancia negra que se esparce por todos los ordenadores disponibles. Se convierte en un superordenador… y materializa un pen drive con todo su conocimiento. Evoluciona a una consciencia omnipresente y cósmica.

Este desenlace no funciona porque la película te ha enseñado que, al ser de acción, cada vez que Lucy se hace más poderosa tienes otra secuencia de combate chula. Cuando parece que se producirá un clímax muy chulo en ese sentido… la protagonista hace "puf", desaparece y se acaba la película. Decepcionante.

8. Star Wars: El ascenso de Skywalker

Star Wars El Ascenso de Skywalker

Si toda la película se considera un desenlace de una saga de casi 3 horas de duración, entonces todo el film es una enorme decepción. Las 2 películas anteriores habían apuntalado la historia en una dirección muy clara, pero El ascenso de Skywalker destruye todas las tramas y promesas para apostar por pura nostalgia efectista.

Yendo hacia su clímax, la batalla final parece una recreación de un niño jugando con sus muñecos preferidos: se inventa reglas, poderes, habilidades y excepciones sobre la marcha porque está improvisando y, naturalmente, no sabe cómo crear un desenlace lógico. Que lo haya un niño es comprensible, faltaría más. Que lo hagan adultos al mando de películas ya es otra cosa.

En los 15 minutos finales, cuando Rey se enfrenta a su abuelete risueño, el Emperador Palpatine, van apareciendo conceptos y poderes nuevos que nadie sabe exactamente de dónde vienen. La película ha tenido casi 3 horas para preparar este momento, pero ha preferido centrar su atención en falsas muertes y giros de trama fallidos.

Ya ha pasado año y medio desde su estreno, y todavía están saliendo cómics y libros oficiales que intentan arreglar los problemas narrativos de ese final.

9. Ahora me ves…

Ahora me ves

Hay películas confusas, películas complicadas y películas que se creen listas, pero no lo son; Ahora me ves… es una vertiginosa combinación de los 3 tipos.

Toda la película en sí es una confusión tras otra debido a que rompe una de las reglas principales de una aventura sobre magia real: los trucos deben ser lo más anclados a la realidad posible. Como no se sigue esta ley, es normal que creas que los protagonistas de la película son magos de verdad o directamente alienígenas.

El colofón es su retorcido final, cuando se descubre que la persona detrás del gran plan de los 4 magos principales es el mismo agente del FBI que finge darles caza. Todo se debe a una convulsa cadena de motivos que al menos incluye a Michael Caine, que es buena gente y es agradable verle en pantalla. 

Un simple análisis sobre las motivaciones de la auténtica mente en las sombras provoca que estas caigan como una frágil montaña de naipes; si revisionas la película sabiendo su "truco", descubres que muchas de las cosas que ocurren no tienen explicación. Solo queda algo de sentido sí se acepta que tanto el agente del FBI como los 4 magos tienen poderes mágicos de verdad.

Un buen truco de magia es aquel que logra que la audiencia se sienta inteligente cuando descubre cómo se ha hecho. Cuando Ahora me ves… muestra sus cartas, lo único que invoca en el público son signos de interrogación.

10. Wonder Woman 1984

Wonder Woman 1984

La película más reciente del listado. Cae en muchos de los errores de filmes de los 70 y 80 sobre deseos que se cumplen a nivel masivo. El más flagrante tiene que ver con su desenlace.

En la segunda aventura cinematográfica de Diana, esta debe enfrentarse a Max Lord, hombre de negocios que consigue hacerse con un poder que le otorga deseos. En el clímax, absolutamente todos los seres humanos han pedido un deseo. Todos. Como consecuencia, la Tierra se ha convertido en un caos total.

Para revertir la situación, Diana, de alguna forma incomprensible, consigue conectarse con la mente de todos los seres humanos, y suelta un monólogo un tanto discutible sobre la importancia de dejar atrás los deseos. ¿Resultado? TODO el mundo le hace caso y pide conscientemente anular su deseo.

Hay muchos problemas con este final. Incluso si se acepta que la mayoría de la gente es buena, siempre quedará un porcentaje mínimo de personas egoístas que querrán mantener sus deseos. Asimismo, ¿qué hay de los buenos deseos? ¿Y si alguien ha pedido la paz mundial? ¿Y si Bruce Wayne ha aprovechado y ha pedido que sus padres resuciten? No: desear está mal. Así que todo el impacto positivo del plan extraño del villano también se anula.

Wonder Woman 1984 fue una secuela decepcionante con villanos muy sosos, una protagonista con 0 obstáculos en el camino… y unos últimos minutos que dejan muy mal sabor de boca.

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