Aplicar frío o calor: qué es mejor para el dolor

dolor, lesión
  • El frío adormece el dolor, alivia la inflamación y reduce la hinchazón, por lo que ayudará con tu lesión cuando es reciente. 
  • El calor alivia la rigidez de las articulaciones y los espasmos musculares, pero no debes usarlo durante las primeras 48 horas después de una lesión. Resérvalo para dolores crónicos.

Seguro que has recurrido a esta solución más de una vez. Sobre todo si no quieres abusar de los analgésicos. Un poco de frío en la cara para calmar esa muela que no te deja vivir hasta la visita con el dentista. La bolsa de agua caliente en tu abdomen es vital para apaciguar la regla.

Puede, sin embargo, que esto lo hagas un poco por intuición. Realmente no sabes cuándo es mejor aplicar frío o calor a un dolor. ¿Qué deberías ponerte para aliviar un tirón, esa espalda que te mata o la artritis?

Lo primero de todo es advertir que si alguna de estas condiciones no se pasa rápidamente en unos días o es demasiado intensa habla mejor con un médico para obtener el tratamiento adecuado. 

Dicho esto, por lo general depende de la duración del malestar. Si se trata de algo reciente recurre al frío, pues de lo contrario podrías inflamar más la zona. Mientras que el calor ayuda una vez pasado un tiempo o si el dolor es recurrente. Aunque esta es una respuesta bastante simplificada y los médicos tienen algunas puntualizaciones que hacer.

Cuándo aplicar frío si te duele

Poner calor a tu lesión nada más sufrirla puede empeorarla. Tu zona dañada ya está caliente, por lo que calentarla más puede aumentar la inflamación y retrasar la curación. 

En cambio el frío contrae los vasos sanguíneos, lo que adormece el dolor, alivia la inflamación y limita los hematomas, explican desde Cleveland Clinic. 

 

Le recomendación de la clínica es aplicar el hielo durante 20 minutos y descansar otros 20, para evitar que se produzca daño en la piel.

Asimismo aconsejan recurrir a compresas frías sobre los ojos y las sienes para calmar el dolor punzante de una migraña. También lo aconsejan como remedio preferido frente a la tendinitis,  una inflamación dolorosa que afecta a los tendones.

Cuándo aplicar calor para calmar el dolor

Aplicar calor aporta más sangre a la zona, reduce la rigidez de las articulaciones y los espasmos musculares, lo que lo hace útil cuando los músculos están tensos. Pero nunca debe usarse durante las primeras 48 horas después de una lesión, advierten desde el centro médico Johns Hopkins.

Es por ello un remedio eficaz para los músculos adoloridos tras la actividad física o por lesiones persistentes. Aplicar calor húmedo puede hacer que el dolor y la rigidez provocados por la artritis se suavicen, o relajar los espasmos del cuello que contribuyen a los dolores de cabeza

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En el caso de las distensiones musculares y los esguinces suele venir bien una combinación de hielo y calor

Según el consejo de la clínica Cleveland tanto para un tirón en la espalda como si te has torcido el tobillo caminando, "lo mejor es empezar con hielo para aliviar la inflamación y calmar el dolor. Cuando esta se haya resulto es conveniente pasar al calor, para aliviar la rigidez muscular en el lugar de la lesión". 

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