Los autodidactas tienen una ventaja competitiva en la guerra por el talento: "Si te pones a preguntar si tienen título universitario, te lo roba la competencia"

Una mujer realiza una presentación en su trabajo.

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Equipos de recursos humanos y CEO de las empresas más grandes del mundo tienen claro que los títulos universitarios ya no son un requisito indispensable para tener una carrera de éxito. Tesla y Netflix son algunas de ellas. Pero Factorial, LinkedIn, Adecco, Globo, Nuclio, Deloitte y NTT Data también lo han dejado claro en España. 

Esta tendencia se impuso con las necesidades digitales que generó la pandemia, por la que se lanzó al mercado de trabajo una oferta de perfiles tecnológicos que aún no se ha conseguido suplir. 

Para entonces, sólo las posiciones tecnológicas gozaban de la ventaja de negociar con gigantes como Google y Apple sin un título universitario bajo el brazo. Pero su desbandada ha arrastrado consigo al resto de actividades económicas a una gran renuncia en Estados Unidos, que se está propagando a los mercados de trabajo de todo el mundo —España inclusive, aunque con grandes diferencias—.

"Una empresa, hoy en día, no te van a preguntar: 'Oye, ¿tienes un diploma en data scientist?' No. Te va a decir: 'Oye, ¿conoces esta tecnología? ¿La has trabajado? ¿Has hecho algún proyecto?' Después, te hacen una prueba técnica, que es lo que al final valida esos conocimientos", ejemplifica a Business Insider España Jared Gil, CEO y cofundador de Nuclio Digital School.

El razonamiento es muy sencillo: no hay tantos perfiles como para ponerse exquisitos.

"Si te pones a preguntar si tiene el título universitario, te lo roba la competencia. Eso nos obliga a todos a tener una política mucho más flexible, a trabajar en remoto y darles otros beneficios que no sea sólo el salario", cuenta Gil. 

Las empresas quieren gente que se busque la vida

En España, las empresas más tradicionales aún se resisten a pasar por alto la formación reglada aunque esté perdiendo cada vez más importancia. Se trata de un arma de doble filo, porque no implica que no la vayas a necesitar, pero sí que tendrás que potenciar otras cualidades.

"En las posiciones de entrada, si no has hecho nada, tiene más valor tener unos estudios que no tenerlos", señala Bernat Farrero, cofundador de Factorial y fundador y director general de Itnig, un fondo de inversión de startups.

El mismo Farrero es ingeniero informático de formación y ahora, más allá de su trayectoria como emprendedor e inversor, lidera un equipo de Marketing y Ventas. 

"Valoramos muchísimo a la gente que es autodidacta, que se busca la vida", cuenta en una entrevista con Business Insider España.

"A la mínima que una persona se ha buscado la vida y ha hecho cosas, me da igual qué edad tenga, se va a valorar más su forma de hacerlas y de aprender. Eso va a superar a largo plazo los títulos y las cosas que pueda requerir una empresa tradicional". 

En definitiva, un título universitario simplemente ayuda a los directores de recursos humanos a cribar currículums y obtener un grupo más pequeño de candidatos cualificados, señalaba a Business Insider la CEO de Siemens, Barbara Humpton.

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"Las empresas ya no se fijan en que tengas un título universitario, si no que tengas más habilidades para desarrollar un puesto de trabajo, sobre todo digital", asegura Gil. Farrero añade que esto les diferencia de los "que se quejan mucho y luego no hacen nada". 

Por esta razón, los conocimientos técnicos quedan en segundo plano, porque dan por hecho que se pueden aprender de forma autodidacta y van a variar en función de las necesidades cambiantes del mercado, según María Obiols, directora de Esade Careers.

"Habilidades como la capacidad de comunicación, la influencia, el análisis, la búsqueda de soluciones, la adaptabilidad y la capacidad de aprendizaje, se han convertido en un elemento indispensable para que el candidato aporte valor a la organización. Y cada vez más se buscan personas altamente comprometidas con la cultura de la compañía", aporta.

Aunque Obiols sí que insiste en que, cuando necesitan un perfil estratégico con visión de negocio —capaz de convertir datos en valor añadido—, las universidades siguen siendo la primera opción de talento altamente cualificado. 

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