Por qué Apple, Google y otras 'big tech' están apostando por la producción propia de chips y qué puede suponer eso para el resto de la industria

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  • Las grandes tecnológicas ya tienen la vista puesta en 2022, un año en el que muchas de ellas apostarán por la producción propia de componentes.
  • Los expertos precisan que esta tendencia viene impulsada por la necesidad de asegurarse el suministro, el alto nivel competitivo o la estrategia geopolítica dada la gran dependencia del mercado asiático que se ha visto ante la escasez. 
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A pesar de que acaba de empezar 2022, las grandes tecnológicas ya llevan semanas –e incluso meses– con la vista puesta en los segmentos, sectores o productos en los que se centrarán en el este ejercicio

Después de analizar los anuncios fechados para este año, así como los rumores y las filtraciones, Business Insider España ha conseguido discernir cuáles serán los principales focos por los que apostarán dichas compañías. 

Más allá de productos y de planes de mercado, la tendencia que se repite en varias de las firmas y que se cree que despuntará en 2022 es, sin duda, la producción propia de chips. 

Asegurar el suministro, el alto nivel competitivo, la protección del negocio o la estrategia geopolítica son algunas de las razones 

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Según explica Miguel Saiz, profesor de EAE Business School y fundador de weOptimize, una de las razones que ha impulsado esta corriente por parte de las big tech es el aseguramiento del suministro. 

El experto señala a Business Insider España que el aumento de la demanda se ha materializado en un incremento de los precios, a la vez que disparaba la incertidumbre, lo que ha hecho que compañías con "músculo financiero" suficiente se dediquen a invertir en este tipo de proyectos "que antes podrían ser prohibitivos", pero que ahora "comienzan a tener sentido". 

"La reducción de riesgo por dependencia de terceros y la posibilidad de abrir nuevas oportunidades y sinergias está empezando a inclinar la balanza a favor de este tipo de inversiones récord", precisa Saiz. 

A la vez, el profesor de EAE Business School apunta que otra de las razones de la consolidación de esta tendencia es el "altísimo nivel competitivos de los sectores en los que operan" estas firmas.

"Para diferenciarse del resto buscan incorporar avances tecnológicos lo antes posible y, en muchos casos, resulta más factible a través de la integración vertical", apunta. 

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En otros, precisa Saiz, esta apuesta se trata de "una estrategia de protección del negocio existente". 

"Hace tan sólo tres años, muchos fabricantes finales consideraban a los productores de microchips como proveedores de nivel 2 o 3 y delegaban la gestión en sus proveedores directos", explica. "Eso ya es una cosa del pasado y los fabricantes finales en todos los sectores están pugnando por llegar a contratos y acuerdos de largo plazo con los de microchips". 

Por tanto, señala, todos los que tienen la capacidad de incluir estos componentes dentro de su propuesta lo están haciendo para seguir siendo relevantes. 

A estas razones se suma la estrategia geopolítica, ya que el profesor de EAE Business School recuerda que esta situación ha dejado patente el riesgo que supone la alta dependencia de los fabricantes asiáticos. 

"Europa, por ejemplo, ha pasado de fabricar el 22% de los semiconductores en 1998 a tan solo el 8% en 2019", ejemplifica. "Por tanto, existe un renovado interés en mejorar la situación que puede propiciar inversiones en este sentido". 

Por su parte, Martín Piqueras, profesor de OBS y experto en estrategia digital en Gartner, justifica esta tendencia en un intento por eliminar las dependencias y restricciones que supone que la cadena de suministro esté sometida a problemas globales como la falta de materias primas o los problemas de logística derivados de sucesos como el COVID o la interrupción del canal de Suez. 

A la par, Piqueras señala que es una forma de distinguirse frente a sus competidores. 

"Con las crecientes nuevas capacidades de computación, las empresas tecnológicas con producción propia serán capaces de diferenciarse dando a sus chips ese algoritmo o esa propiedad de negocio que para ellos es más importante", precisa. 

Apple, Google, OPPO o vivo, a la carrera por la producción propia 

Un chip Tiger Like de Intel, presentado en el CES 2020
Un chip Tiger Like de Intel, presentado en el CES 2020

REUTERS/Steve Marcus

Entre las grandes tecnológicas que han decidido adentrarse en el camino de la producción propia de componentes destacan algunas como Apple, Google, OPPO o vivo. 

Según Nikkei Asia, la compañía de la manzana podría comenzar a producir sus propios chips 5G para los iPhone del año 2023 después de impulsar este proyecto durante años tras la compra de la división de módems de Intel. 

No obstante, este campo no es nuevo para la firma, que ya cuenta en su catálogo con los potentes M1 Pro y M1 Max, presentados este año. 

Ahora, los rumores apuntan que en la próxima generación de iPhone Qualcomm solo proporcionará el 20% de los chips, lo que indica que, probablemente, Apple será responsable del diseño del 80% restante junto a TSMC.  

Por su parte, Google también ha decidido meterse de lleno en este sector, con 2023 como el año en el que empezará a fabricar sus propios semiconductores para alimentar sus portátiles y ordenadores Chromebook. 

Según confirmaron fuentes próximas al proyecto a Nikkei Asia hace unos meses, la compañía espera utilizar sus propios chips para hacer funcionar los dispositivos que utilizan el sistema operativo Chrome. Se basarán en proyectos de estos componentes de ARM. 

Esta operativa se enmarca dentro de otros movimientos similares llevados a cabo por el gigante tecnológico que ya en agosto de 2020 anunció que utilizaría sus propios chips, llamados Tensor, para alimentar sus smartphones Pixel 6 y Pixel 6 Pro.

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OPPO es otra de las firmas que se ha embarcado en este camino. 

Hace apenas unas semanas la compañía china presentó MariSilicon X, su primer NPU, un chip de desarrollo propio que pretende mejorar la toma de imágenes. Este elemento debutará en el primer trimestre de 2022 con la serie Find X. 

A ello se suman sus intenciones de desarrollar sus propios componentes de alta gama para sus smartphones con el objetivo de reducir su dependencia de los proveedores externos –como Qualcomm o Mediatek–, según Nikkei Asia.

El medio precisa que su plan consiste en lanzar semiconductores personalizados para 2023 o 2024, "dependiendo del ritmo de desarrollo". 

Por último, vivo también se ha incorporado a la carrera por desarrollar sus propios chips, una intención que terminó por materializarse en septiembre del año pasado con la presentación de su serie de smartphones X70 con (V1), un componente de silicio enfocado a la imagen. 

Competencia, diversidad y diferenciación

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Ante la oleada de anuncios de empresas tecnológicas que se adentran en la producción propia dados a conocer durante el pasado ejercicio y la previsión de que seguirán aumentando en el que acaba de empezar, cabe preguntarse cuáles serán las consecuencias de esta tendencia en la industria. 

El profesor de EAE Business School explica que es difícil predecir los efectos de este cambio. 

"Muchas de estas empresas tecnológicas están acostumbradas al crecimiento exponencial y van a topar con inversiones cuyo ritmo de crecimiento y su retorno no siguen los mismos esquemas de estas organizaciones exponenciales", precisa. 

No obstante, señala que los efectos en los que "el ganador se lo lleva todo" son menos probables de ocurrir y se prevé que haya escenarios de "sana competencia" con varios actores importantes en cada sector. 

En la misma línea, apunta que no será raro ver cooperación entre competidores. 

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"Por ejemplo, cada automóvil tiene entre 1.000 y 4.000 semiconductores y no todos de ellos suponen una diferenciación, por lo tanto es muy previsible buscar plataformas comunes entre competidores donde no interese perder capital y energía", apunta. 

Además, Saiz señala que, en materia geopolítica, se acaban de perder oportunidades, en parte por tener "unas regulaciones demasiado restrictivas que limitan mucho las ayudas públicas a las empresas". 

El profesor de EAE Business School explica que, por ejemplo, TSMC está abriendo por primera vez fábricas fuera, algo que han aprovechado Estados Unidos y Japón con la puesta en marcha de inversiones para desarrollar este tipo de construcciones que estarán listas en 2024. 

Mientras, Europa está "tomando nota" y se prevé que vea la luz una nueva directiva el próximo año que mejore las ayudas públicas para este tipo de proyectos. "Será interesante ver si se consigue sacar adelante y la rapidez con que se hace", avanza.

Por su parte, el profesor de OBS afirma que la consolidación de esta tendencia se traducirá en un aumento de la competencia, la diversidad y una diferenciación en el mercado "que redundará en productos más específicos y menos comparables". 

Esto, según Piqueras, se materializará "en un beneficio funcional para el consumidor".

 

 

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