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China prohíbe la exportación de test rápidos del coronavirus a las empresas sin licencia local tras la polémica con España

Venta de mascarillas.
REUTERS/Heo Ran

  • Los fabricantes chinos que no tengan licencia para vender en el mercado interno ya no podrán exportar más material médico a otros países.
  • Hasta ahora sólo tenían que certificar que cumplían con los estándares de seguridad y salud, pero no de calidad del producto.
  • Ahora no sólo necesitarán el visto bueno del regulador, sino que deberán demostrar a la agencia de aduanas que los artículos cumplen con los estándares relevantes de los países a los que se exporte.
  • La medida, que afectará a todos los países que actualmente reciben productos médicos chinos, tiene su origen en la reciente polémica de los kits exportados a España.
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Los fabricantes chinos que no tengan licencia para vender en el mercado interno ya no podrán exportar más material médico a otros países, al menos en lo que dure la crisis del coronavirus. Esta medida del Gobierno se produce tras las semanas de quejas de los compradores europeos, entre ellos España, que han afeado la baja calidad y precisión de los test de prueba y otros productos enviados,

Esta nueva regla se aplicará a todas las empresas que busquen exportar no sólo estos kits de diagnóstico rápidos, sino también mascarillas protectoras, ropa sanitaria, ventiladores y termómetros infrarrojos indispensables para detectar el COVID-19. Así lo ha indicado Ministerio de Comercio, la Administración General de Aduanas y la Administración Nacional de Productos Médicos china, que funciona de regulador para el país asiático.

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Anteriormente, a los exportadores sólo se les requería una certificación CE para vender sus productos dentro del Espacio Económico Europeo, un cortafuegos que se ha demostrado insuficiente al calor de las últimas semanas. El CE, en este caso, sólo legitimaba que los productos cumplían con los estándares de salud y seguridad, pero nada indicaba que fuesen de calidad para el diagnóstico de la enfermedad.

Ahora no sólo necesitarán el visto bueno del regulador, sino que deberán demostrar a la agencia de aduanas que los artículos cumplen con los estándares relevantes de los países a los que se exporte.

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Un historial conflictivo

Con los países de todo el mundo bajo el yugo de la pandemia de COVID-19, la demanda de test de prueba, ropa y equipos de protección se ha disparado, con China como máximo exportador. Si bien el brote empezó precisamente en el país asiático, el Gobierno logró controlarlo antes que el resto y pudo cambiar su enfoque industrial para suplir la demanda de los mercados extranjeros

Este nuevo rumbo provocó que multitud de empresas se subiesen al carro de la industria médica y no obtuviesen la licencia para vender sus productos dentro de China. De las 102 empresas con acreditación CE, sólo 21 estaban admitidas por el regulador para la venta interna —y, a partir de ahora, para la exportación—.

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La nueva medida de calidad del Gobierno chino, destinada a mejorar las ventas exteriores y ahogar las críticas de países importadores, no ha sentado bien dentro de las fronteras. La Asociación China de Diagnósticos In Vitro, por ejemplo, ha afeado esta medida y asegura que tendrá un impacto negativo en la industria.

"Muchas empresas con acreditación CE han firmado contratos [con compradores extranjeros], pero ahora pueden verse obligados a romperlos y eso podría dar lugar a demandas", predica Haibo Song, director ejecutivo. "La regulación —asegura— no solo afectará a productos relativos al COVID-19, sino también a la reputación de la industria [...] y tendrá un impacto negativo a largo plazo en la exportación de suministros médicos", afea Song.

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El detonante fue la venta de test defectuosos a España

Las nuevas reglas aprobadas por Pekín, podría decirse, tienen su principal detonante en España. La semana pasada, el Gobierno se quejó de que un lote de kits defectuosos que la administración compró a una empresa china. Estos test, de baja calidad, presentaban una tasa de precisión del 30%.

La distribuidora no era otra que la firma china Shenzhen Bioeasy Biotechnology, quien impugnó las acusaciones vertidas desde la Moncloa. Fue entonces cuando entró en juego la embajada china en Madrid, quien dio la razón al Gobierno español y aseguró que estos test de pruebas no formaban parte de los suministros donados por Pekín ni habían sido aprobados por su regulador.

La polémica, trasladada a otros países, ha sobrevenido en la actual situación: para evitar problemas similares, sólo podrán salir de China los productos certificados por la Administración Nacional de Productos Médicos.

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