En la línea de producción de Tesla: decenas de exempleados revelan cómo se enfrentaron a gritos, manoseos, insultos y acoso en el trabajo

Imagen de una planta de Tesla
Imagen de una planta de Tesla

Paul Hennessy/SOPA Images/LightRocket via Getty Images; iStock; Rebecca Zisser/Insider

Alisa Blickman recuerda que sus compañeros puntuaban a las mujeres, tomaban fotos por detrás a alguna compañera y hacían comentarios como "me gustaría inclinarla y separar sus cachetes". Alex Corella recuerda que sus compañeros le dedicaban "insultos homófobos" y bromeaban con que practicaba sexo oral a su supervisor.

Terrance Dobbins asegura que algunos trabajadores le dijeron que trabajaba en el "parche de KFC y sandía". También le dedicaban "comentarios sexualmente y racialmente ofensivo", incluyendo bromas sobre "pegging", una práctica sexual.

Y Jessica Brooks afirma que los "gritos" y los manoseos se convirtieron en algo tan grave que comenzó a acumular cajas alrededor de su puesto de trabajo "para disuadir a los hombres de que vinieran a silbarla y a mirarla con disimulo".

Son solo algunos casos de las más de 40 demandas registradas contra Tesla por empleados actuales y antiguos en los últimos 5 años, que alegan que la compañía fomentó una cultura laboral sexista y racista. Tesla está presionando para llevar 3 de los casos, y otros muchos, a arbitrajes privados. El caso de Dobbins fue llevado a un arbitraje en septiembre.

El fundador de Tesla, Elon Musk, levantó el fabricante de coches eléctricos como parte de su visión utópica del futuro. Los coches de su compañía salvan vidas, asegura, y quiere revolucionar la fabricación, describiendo su fábrica soñada de "acorazados alienígenas", en la que todas las partes del proceso serían automatizadas.

Pero por ahora, Tesla tiene que confiar en su amada de empleados, algunos de los cuales consideran que esos sueños futuristas se apagan en un ambiente de "era Jim Crow" (de las leyes segregacionistas del siglo XIX en Estados Unidos) y de "casa de fraternidad", que encona los casos de discriminación se encone.

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Elon Musk

En conjunto, estas demandas pintan un escenario laboral en el que los insultos, los manoseos y las amenazas eran comunes y donde el departamento de Recursos Humanos regularmente fallaba en ayudar a los empleados en sus preocupaciones. En algunos casos, los empleados que acudieron a la compañía para pedir ayuda recibieron una reprimenda o fueron despedidos, según las denuncias.

"Después de 3 años de experimentar todo ese acoso, pierdes tu seguridad, casi te deshumaniza", indicó Jessica Barraza, que denunció a Tesla en noviembre por acoso sexual "casi diario", al Washington Post. Business Insider intentó contactar a todos los exempleados citados en esta información, que decidieron no hacer comentarios o no respondieron. Tesla ha llevado ese caso a un arbitraje privado.

Elon Musk no ha respondido a las peticiones de comentarios para este reportaje.

"Tesla considera que el lugar adecuado para responder es ante el tribunal, que escuchará los hechos reales y las pruebas, no en la prensa", ha indicado Tesla a Business Insider a través de un comunicado en el que rechaza comentar casos individuales.

En la mayoría de los casos, el fabricante ha contraatacado e impulsado un arbitraje privado. Al menos 3 han sido desestimados y otros 3 han llegado a juicio. La mayoría del resto han ido a un arbitraje o están pendientes de una petición de Tesla para solicitar el arbitraje. Mientras tanto, Tesla dijo en octubre que está trabajando activamente en "asegurarse que cada empleado sienta que puede aportar todo su ser al trabajo".

Mientras la compañía lleva tiempo evitando las denuncias sin éxito y evitando que los acuerdos judiciales se publiquen durante los últimos 5 años, hay signos de grietas en su armadura. La compañía perdió 2 casos de discriminación importantes —uno en un juzgado y otro en el arbitraje— el año pasado, y comienza a sentir la presión pública en el estado de California.

Imagen aérea de la planta de Tesla en Fremont, California.

Una ráfaga de demandas en Fremont

La planta de 492.000 metros cuadrados de Tesla en Fremont (California) es la principal fábrica de la compañía, donde produce cientos de miles de coches eléctricos, con precios en Estados Unidos que van desde los 46.900 a los 130.000 dólares, de 42.500 a 117.500 euros, al cambio actual. En ella trabajan más de 10.000 trabajadores, con ambiciosos objetivos de producción, ya que Tesla quiere aumentar las entregas un 50% cada año.

En 2021, la fábrica de Fremont produjo 8.550 coches a la semana, más que cualquier otra planta en Norteamérica, según datos de Bloomberg. Tesla planea acelerar la producción en este año con más factorías, y Fremont será el modelo para el resto.

Conforme la producción y la plantilla ha crecido, así lo han hecho las demandas que Tesla recibe de sus empleados. En 2021 recibió más denuncias por casos de acoso sexual y discriminación racial que en cualquier otro año de los 18 que la compañía lleva en marcha, según una revisión realizada por Business Insider  de todas las demandas, de las cuales el 60% tienen que ver con esta fábrica. En la mayoría de los casos, mujeres y personas de color aseguran que afrontaron conductas racistas o sexistas.

Hasta 7 expertos en asuntos legales y laborales aseguran a Business Insider que el creciente número de denuncias contra Tesla deberían ser un motivo de preocupación para la compañía.

"Es un número asombroso para una fábrica de 10.000 trabajadores", asegura la abogada de California Lisa Bloom, que ha llevado casos tan relevantes como el del productor de cine Harvey Weinstein o denuncias contra Donald Trump. De hecho, Bloom asegura que ha tenido conversaciones con un cliente de Tesla que baraja acciones legales contra la empresa.

"La mayoría de la gente son víctimas de abusos verbales o físicos y tienen dudas de seguir adelante. Este tipo de demandas apuntan a un problema profundo y endémico, parecen la punta del iceberg", asegura.

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La Gigafactory de Tesla, en Reno, Nevada, ocupa casi 609.000 metros cuadrados.

Deborah Gordon, una abogada de Detroit que ha trabajado en casos de acoso sexual contra compañías del sector de la automoción en el sindicato estadounidense United Auto Workers, explica a Business Insider que en las fábricas de coches es habitual que haya un número importante de casos de abuso sexual y discriminación racial cada año.

En un análisis de 7 fábricas de EEUU con una plantilla similar a la de Tesla en Fremont —de marcas como Toyota, BMW, Nissan, Ford, Hyundai, Stellantis o General Motors con entre 3.000 y 11.000 trabajadores—, Business Insider ha encontrado una media de entre cero y 10 casos de discriminación durante los últimos 5 años. Como Tesla, todas esas compañías obligaron a sus empleados a firmar cláusulas de arbitraje confidencial, que evita que salgan a la luz.

Tesla rechazó el adjetivo de "asombroso" utilizado por Bloom para calificar el número de casos, asegurando en un comunicado a Business Insider que sus competidores "han sido denunciados por discriminación muchas más veces que Tesla en los últimos 5 años".

"La idea de que Tesla afronta un número inusual de demandas es inexacta y engañosa", afirma este portavoz de Tesla.

"El intento de analizar los casos de la planta no es una comparación justa, porque la de Fremont es la mayor planta en el país y tienen la mayor plantilla de EEUU", añaden desde la compañía. "Comparar plantas de ensamblaje con apenas unos miles de trabajadores en estados como Kentucky, Ohio o Tennessee con la planta de Tesla en Fremont, localizada en la jurisdicción con más tasas de litigiosidad, no tiene sentido. Basadas en esas diferencias, los datos públicos no apoyan las afirmaciones de sus expertos", agregan.

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Mathias Döpfner habla con Elon Musk en la fábrica de Tesla en Fremont, California.

Un portavoz de General Motors asegura a Business Insider en un comunicado que los comentarios de Tesla sobre los competidores son también "inexactos y engañosos" y que su compañía tiene "tolerancia cero al acoso laboral y la discriminación de cualquier forma".

Toyota afirma a Business Insider que "ni un solo empleado ha presentado una denuncia por acoso sexual o discriminación racial o de género" en su planta de Kentucky en 5 años. También desde Stellantis aseguran que "no hay nada de cierto en los comentarios de Tesla" sobre sus fábricas. Ford, BMW, Nissan y Hyundai no respondieron a las peticiones para comentar.

Mientras los trabajadores de GM, Ford o Stellantis están sindicalizados, los de Tesla no, y Musk ha tenido palabras mordaces contra la UAW y los sindicatos en general, algo que para Deborah Gordon contribuye a las quejas.

"La UAW es muy activa en atender estos asuntos. Directamente no se toleran. El acoso verbal es muy común en una fábrica, pero los sindicatos introducen una capa de protección a los trabajadores. Las quejas son escuchadas y atendidas", explica.

El 79% de los empleados de Tesla son hombres y el 83% de los puestos de responsabilidad están desempeñados por hombres, según un informe de la compañía de 2020. La experta laboral de la Universidad de Yale, Vicki Schultz explica a Business Insider que la falta de diversidad es un gran "factor de riesgo" para el acoso sexual.

"El grupo dominante utiliza el acoso sexual o racial para mostrar a otros que no pertenecen a un lugar", relata.

Tesla dice que es una compañía "mayoritariamente minoritaria". El 60% de sus empleados son de color, según su último informe de diversidad. Pero mientras el 10% de sus trabajadores de EEUU son negros, solo el 4% ocupan puestos de dirección o superiores.

La compañía no ha dado datos específicos sobre la plantilla de la fábrica de Fremont.

Algunos supervisores acosaban a los empleados, según las demandas

Michala Curran asegura que en su primera semana en Tesla, su supervisor le dijo que "moviera el culo" como una bailarina exótica y trató de golpear su trasero.

"Me sentí avergonzada de no saber a donde acudir", explicó Curran, exempleada del área de producción en el departamento de pinturas, al Washington Post. "No tenía más que hombres alrededor y no sabía si pensarían igual que el supervisor".

Curran es una de las 24 mujeres que han denunciado a Tesla en los últimos 5 años alegando acoso sexual, manoseadas o agredidas físicamente, o que se les había negado aumentos de sueldo o ascensos. Muchas de las demandantes trabajaban en Fremont. Dos decenas aseguran que sus supervisores las acosaban. Tesla presentó una moción para llevar el caso de Curran a un arbitraje privado, pendiente de una sesión judicial en mayo. Los otros 23 casos han sido llevados a un tribunal arbitral o pendientes de una moción de Tesla para que vayan por ese camino.

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Algunas de las denuncias describen el comportamiento de los supervisores como amenazador. Kristin Ortiz, una empleada de ventas, dijo que su supervisor la acosaba, la invitaba a cambiarse de ropa delante de él, la llamaba "el caramelo de la tienda" y en una ocasión "la besó en la mejilla", según la demanda.

Erica Cloud indica en otra denuncia que el comportamiento de su responsable le provocó "temer por su seguridad" cuando él quería "abrazarla y masajearla" refiriéndose a su pene diciendo que había "algo grande abajo". Cloud reportó ese comportamiento a Recursos Humanos y al cabo de varios meses dejó de trabajar con ese supervisor, según la demanda.

Otra exempleada, Dominique Keeton, indica en su demanda que supervisor directo le enviaba mensajes diciendo que quería "intimar" con ella utilizando "insultos raciales y lenguaje asociado al poder blanco para degradarla, minusvalorarla, ridiculizarla y deshumanizarla".

Los tres casos fueron llevados a un arbitraje privado.

Hasta una decena de denuncias revelan que los supervisores amenazaban a sus empleados, y en 7 casos esas amenazas se producían después de haber rechazado un intento de acercamiento sexual o reportado comportamientos racistas a la compañía.

Un Model 3 es ensamblado en la fábrica de Tesla en Fremont

Blickman, otra trabajadora de la línea de fabricación, afirma en una denuncia que su supervisor la amenazó con enviarla "a la zona de trabajo menos deseable" si ella no era receptiva a sus "avances sexuales" que incluían masajes en la espalda "diarios" y comentarios como "he oído que no te gusta gritar fuerte".

Según las leyes federales y estatales de EEUU, las empresas están obligadas a tomar medidas para prevenir el acoso laboral. Si una compañía no ofrece una forma de denunciar el acoso o no hace nada para frenarlo cuando es reportado, puede ser responsable en un tribunal. También es ilegal despedir a un trabajador por haber reportado un acoso.

El departamento de Recursos Humanos de Tesla ignoraba las quejas, según algunos trabajadores

Algunos empleados de Tesla aseguran que intentaron pedir ayuda al área de Recursos Humanos, pero fueron ignorados o reprendidos.

Eden Mederos asegura en su denuncia que sus compañeros en California bromeaban habitualmente sobre que Recursos Humanos era inexistente. Tuvo problemas para encontrar el contacto del departamento cuando comenzó a experimentar un acoso "casi diario" de sus compañeros y supervisor. Cuando lo reportó, la compañía organizó una reunión en la que su supervisor la llamó "mentirosa" y el responsable de Recursos Humanos dijo que sus acusaciones eran "agresivas".

El abogado de Mederos, David Lowe, asegura a Business Insider que derivó el caso a otro juzgado conforme se dio cuenta de que Tesla presionaría para llevarlo a un arbitraje privado.

De las 46 denuncias revisadas por Business Insider en 13 casos se muestran informes verbales, escritos o enviados por correo electrónico a Recursos Humanos que no derivaron en ninguna acción o seguimiento. 22 empleados aseguran que fueron despedidos después de recurrir a este departamento.

El abogado de DeWitt Lambert, Lawrence Organ, explica a Business Insider que su cliente presentó a RRHH un vídeo en el que otro empleado le llamaba nigger (negro, en tono insultante) 22 veces y detallaba como le iba a "cortar partes de su cuerpo". Lamberg asegura que sufrió represalias tras denunciarlo y la empresa "no investigó ni reprendió a los acosadores". El vídeo tampoco convenció al arbitraje privado, que consideró que el caso no podía ser contra Tesla por usar la palabra nigger si Lambert la usaba también.

"Me sentí como si me lo hubieran quitado todo. Me lo arrebataron todo desde que me quejé", contó el exempleado de Tesla al New York Times.

El asesor legal de Tesla argumentó que Lambert presentó "reclamaciones erróneas de discriminación, acoso y represarlas" y que la disputa debía ser dirimida en un arbitraje, que fue desestimado.

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Una denuncia del mes de febrero tras 3 años de investigación en las prácticas de recursos humanos de Tesla por un regulador de derechos civiles de California, detectó que el departamento de la compañía estaba "infradotado de trabajadores e inadecuadamente preparado" con una ratio de 1 trabajador de RRHH por cada 740 trabajadores. La asociación más importante del sector en EEUU, la Society of Human Resources Management, asegura que la media en las compañías estadounidenses es de un empleado de este departamento por cada 100 trabajadores.

Tesla asegura que está trabajando el entrenamiento de sus empleados. "Hemos iniciado un programa de formación adicional que refuerza el requerimiento de Tesla de que todos sus empleados deben tratarse con respeto y les recuerda las numerosas maneras por las que pueden reportar quejas, incluyendo de forma anónima", indica la compañía en su web.

Algunos antiguos empleados de Tesla aseguran que el personal de Recursos Humanos fue hostil con ellos.

Malaisha Bivens asegura en su demanda que se reunió con una persona sin identificar que ella asumió que era un RRHH tras haber reportado una conducta inapropiada. Esta persona la "amenazó" en un "tono duro" y le dijo que "sería despedida si estaba mintiendo". El departamento no investigó su queja, según la demanda, que ha sido enviada a un tribunal arbitral.

Otra exempleada, Kaylen Barker, dice en su denuncia que el departamento le pidió firmar una declaración que decía que era "insubordinada" después de informar que un compañero se refirió a ella llamándola 'negra' y con un insulto sexista, además de llamarla "estúpida" y "tonta" antes de lanzarle "una herramienta caliente". Tesla todavía tiene que responder a este caso.

"En una gran compañía se espera que el departamento de Recursos Humanos tenga una responsabilidad significativa de asegurarse que no se vulnera la ley. Por mi experiencia, los departamentos de RRHH no son completamente neutral, pero habitualmente las grandes compañías se esfuerzan en que se cumplan las reglas", señala Gordon.

El departamento de Tesla parece que sí tomó partido contra los acosadores en una pequeña parte de los casos revisados por Business Insider. Solo en 4 casos se cita que los acosadores afrontaron consecuencias, incluyendo el despido o ser enviados a otro departamento después de altercados físicos, según las quejas.

Elon Musk marcaba el tono, según algunos empleados

Musk es conocido por su estilo intervencionista en la gestión de Tesla. En 2018, el CEO de la compañía dijo que había llegado a dormir en el suelo de la fábrica y trabajar 120 horas a la semana.

El estilo de liderazgo de Musk llevó a muchos empleados que presentaron demandas a pensar que él sabía de qué hablaban cuando se referían a "un ambiente de trabajo hostil" en Fremont.

"Tenemos múltiples testigos que pueden hablar de la presencia de Musk en la fábrica, al menos en los casos de Lambert y Díaz", explica Organ, que representa a varios exempleados de Tesla. "Sería muy difícil creer que no sabe nada sobre los comportamientos que se producían en la fábrica y hasta ahora no parece que haya habido un mensaje claro por su parte de que esa conducta no es tolerable", añade.

En los casos en los que ha trabajado este abogado, uno ha sido desestimado, otro está en proceso y en 2 ha ganado contra Tesla, uno en un juzgado y otro en un arbitraje privado.

4 denuncias dicen que contactaron con Musk directamente sobre sus quejas, mientras que 2 aseguran que el comportamiento del fundador en Twitter contribuyó indirectamente al acoso que sufrieron.

Matt Rourke/AP Photo

Marcus Vaughn, otro exempleado, asegura que fue uno de los muchos trabajadores negros que contactaron con Musk por "repetidos casos de acoso racial" en 2017. Tanto él como otros 100 trabajadores de Tesla denunciaron a la compañía en una demanda conjunta. Como respuesta, Musk envió un email a los trabajadores de Fremont sobre el acoso en Tesla.

"Parte de no ser un imbécil es considerar cómo podría sentirse alguien que forma parte de un grupo históricamente menos representado", escribió Musk en el correo electrónico, según la demanda. "A veces estas cosas suceden sin querer, y en eses caso deberías disculparte. Siendo justos, si alguien es un idiota contigo, pero se disculpa sinceramente, es importante tener la piel dura y aceptar esa disculpa", agregó.

Esa demanda colectiva fue desestimada en 2021. El abogado de la compañía argumentó que el tribunal debía desestimar la demanda conjunta "porque la política y la práctica de Tesla es que los empleados de Tesla están vinculados al acuerdo de arbitraje de Tesla".

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El caso de Vaughn está en marcha en el Tribunal del Condado de Alameda. Tesla ha presionado repetidamente para trasladar el caso a un arbitraje privado y ha dicho que la demanda "no expone hechos suficientes". Organ afirma que Vaughn nunca firmó el acuerdo de arbitraje obligatorio de la empresa y que las continuas mociones para obligar al arbitraje son un "esfuerzo para dilatar" el proceso.

Musk también es conocido por su activa presencia en Internet, en particular por sus mensajes en Twitter, donde tiene una de las cuentas más seguidas. Los tuits del consejero delegado de Tesla suelen generar titulares y, en algunos casos, la intervención incluso de los reguladores financieros

Dos exempleadas de Tesla señalaron casos en los que, según ellas, el comportamiento de Musk en Twitter contribuyó indirectamente a su acoso, incluyendo tuits recientes del CEO en los que hacía una broma sobre la creación de una universidad con el acrónimo "TITS", y apodaba a sus modelos de coches Tesla "S3XY"

Abrir "las compuertas"

La cláusula de arbitraje obligatorio de Tesla, que obliga a la mayoría de los empleados a presentar sus reclamaciones en un arbitraje privado en lugar de en un tribunal público, hace que sea difícil conocer los detalles de todas las acusaciones contra la empresa. 

En septiembre, Bloomberg informó de que se habían presentado casi 90 demandas de arbitraje privado por parte de empleados contra Tesla desde 2016. La compañía ganó 11 de esos casos y perdió solo uno. La mayoría fueron resueltos, retirados o desestimados, según Bloomberg

Melvin Berry, un exempleado, es la única persona conocida que ha ganado un caso de discriminación contra Tesla en un arbitraje. Consiguió un acuerdo de un millón de dólares en agosto después de que un árbitro privado determinara que la empresa no impidió que los supervisores le llamaran utilizando la palabra nigger. La compañía negó las acusaciones diciendo que Tesla está "absolutamente en contra de cualquier forma de discriminación, acoso o trato injusto de cualquier tipo". Tesla no ha recurrido el caso.

En octubre, un jurado federal de San Francisco dictaminó que Tesla debía pagar más de 137 millones de dólares (124 millones de euros) en daños punitivos a un antiguo contratista de Tesla, Owen Díaz. Díaz dijo que su supervisor contribuyó a crear un ambiente de trabajo hostil para los trabajadores negros distribuyendo bocetos racistas en el trabajo.

La compañía está en proceso de impugnar el veredicto, diciendo que la indemnización "no tiene relación con las pruebas reales del juicio". 

Helen Rella, una abogada laboralista de Nueva York, explica a Business Insider que una demanda exitosa, especialmente un caso emblemático como el de Díaz, podría "abrir las compuertas" para más casos, una cuestión por la que los miembros de la junta directiva de la compañía ya han expresado su preocupación anteriormente.

"El hecho de que haya más de una denuncia contra una empresa no indica necesariamente que las denuncias estén justificadas, pero ciertamente ofrece la oportunidad de que más trabajadores se presenten", opina Rella. "Una vez que un abogado tiene un empleado dispuesto a demandar, es mucho más fácil encontrar más", añade.

Portavoces de Tesla dijeron a Business Insider que muchas de las demandas habían sido presentadas "por un puñado de abogados de demandantes que se acercan activamente a los trabajadores de Tesla en un esfuerzo por enriquecerse, y a menudo plantean las mismas alegaciones sensacionalistas y no juzgadas para conseguir aún más clientes para el enriquecimiento propio."

Organ dijo a Business Insider que más de 950 antiguos y actuales empleados de Tesla se han puesto en contacto con él para presentar reclamaciones por discriminación racial contra el fabricante de automóviles.

Mientras tanto, Tesla se enfrenta a otra batalla legal inminente.

En febrero, el Departamento de Empleo Justo y Vivienda de California demandó a la empresa por acusaciones de acoso y discriminación racial sistemática en su fábrica de Fremont. La agencia de derechos civiles estatal dijo que había recibido "cientos de quejas de los trabajadores".

Tesla calificó la demanda como un ataque contra "el último fabricante de automóviles que queda en California", y dijo que "siempre ha disciplinado y despedido a los empleados que incurren en mala conducta, incluidos los que utilizan insultos raciales o acosan a otros de diferentes maneras".

"La marca de Tesla, que supuestamente destaca un futuro socialmente consciente, enmascara la realidad de una empresa que se beneficia de un ejército de trabajadores de producción, muchos de los cuales son personas de color, que trabajan en condiciones atroces", indica el departamento del estado de California en su queja. "Incluso después de años de denuncias, Tesla ha seguido desviando y evadiendo su responsabilidad", agrega.

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