María José Rallo, secretaria general de Transportes: "El vehículo autónomo solo tendrá sentido en determinados casos"

María José Rallo, secretaria general de Transportes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
María José Rallo, secretaria general de Transportes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Pablo Moreno

  • Los drones y los coches autónomos buscan convertirse en un medio de transporte más en un futuro próximo. 
  • Sin embargo, mientras que los drones y aerotaxis parecen estar avanzando a un nivel mucho más rápido, desde el Gobierno y la Dirección General de Tráfico (DGT) consideran que los coches autónomos solo serán posibles en ciertos casos de uso.

A día de hoy viajar en coche, tren o avión nos parece lo más normal del mundo, pero son transportes que en su día supusieron una revolución. Algo parecido están pasando con los aerotaxis o los vehículos autónomos que, aunque aún no son una realidad, buscan protagonizar la próxima gran disrupción.

Sin embargo, no están evolucionando al mismo ritmo.

"Los drones tienen retos de seguridad y tecnológicos, pero están avanzando rapidísimo", explica María José Rallo, secretaria general de Transportes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

La presencia de los drones genera la necesidad de ordenar el espacio aéreo por el que circulan, de una forma similar a lo que se hace con los aviones. "Dentro de la Unión Europea, se está trabajando de una manera muy intensa en lo que llaman el UE Space porque hay que ordenar el tráfico aéreo de drones en el ámbito principalmente urbano para que puedan hacer esa labor de llevar paquetes o lo que sea", asegura Rallo.

Aunque ya hay ciertas normas sobre el uso de drones, la Unión Europea sigue trabajando en regular más su uso a gran escala. Por el momento, lo que se ha aprobado es que se puedan hacer pruebas piloto para ir afinando la tecnología.

Los drones tienen dos finalidades. "Por una parte, como aeronaves, y por otra, como medios de transporte de mercancías o de personas", matiza la secretaria general de Transporte en una entrevista con Business Insider España.

Pero, ¿le ve María José Rallo un futuro inminente a estas aeronaves?

"No veo en los próximos años un uso muy masivo, pero sí veo experiencias piloto que ya se vayan implantando", detalla. Sobre plano, se esperaba que los primeros aerotaxis estuvieran disponibles en 2025, algo que no parece que vaya a llegar porque aún falta la normativa: "Serán una realidad y, desde el punto de vista del precio, podrán tener mayor o menor encaje".

 

Por otro lado, están los coches autónomos, que parece que no van a desarrollarse tan rápido como en un principio se preveía. "Aquí compartimos criterio con la Dirección General de Tráfico (DGT); probablemente va a ir mucho más rápido todo lo que es la conducción conectada que la autónoma. Y más en Europa, donde hay una concepción más conservadora en el sentido de garantizar la seguridad y todas las cuestiones más vinculadas a la ética".

Rallo considera que los vehículos autónomos nunca van a estar pensados para que hagan todo un viaje en piloto automático, sino que se limitarán a determinadas circunstancias. 

"En el uso del vehículo autónomo lo que parece tener más sentido son los casos de uso. Imagínate que, cuando haya camiones o en las zonas urbanas, vayan conducidos, pero luego entras en autovía o autopista y puedas ir en piloto automático. Eso es una conducción autónoma en un caso de uso específico", profundiza la secretaria general de Transportes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Según detalla McKinsey en su informeEl camino hacia la movilidad autónoma asequible, la fecha estimada para que los coches autónomos y robotaxis comenzasen a operar era 2030. Un calendario que parece imposible de cumplir, al menos en España, donde la regulación aún no deja circular a vehículos con un nivel de autonomía más alto que el 3. 

"Mi percepción es que la conducción autónoma no va a ser una realidad que se implante de una manera tan rápida como parecía hace unos años. Irá asociada a casos de uso en los que se pueda garantizar que no haya riesgos de seguridad ni éticos", detalla Rallo. 

Más allá de cómo se implante esta tecnología, desde el Gobierno creen que España puede convertirse en un campo de pruebas idóneo "porque tenemos una red de infraestructuras muy buena y un buen clima". Ambos factores pueden favorecer la creación de un ecosistema industrial que acelere la evolución tecnológica.

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