La mayor lección de Sam Altman para los fundadores de startups: los maniáticos del control siempre ganan

Hasan Chowdhury,
Sam Altman, CEO de OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT.
Sam Altman, CEO de OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT.

Win McNamee; Didem Mente/Anadolu Agency vía Getty

  • Sam Altman, director ejecutivo y cofundador de OpenAI, ha salido relativamente indemne de uno de los mayores golpes de la historia de Silicon Valley, ofreciendo así una lección para otros fundadores de empresas: el control importa.
  • En ese sentido, el antiguo jefe de Altman, Paul Graham, escribió un revelador artículo sobre la importancia del control en las startups.

Desde hace una semana, Sam Altman vuelve a ocupar el puesto de CEO de OpenAI.

A primera vista, las cosas no parecen haber cambiado mucho para el jefe de la desarrolladora de ChatGPT, que el mes pasado fue despedido por su propio consejo de administración y contratado de nuevo poco después. Altman está al mando de OpenAI a principios de diciembre como lo estaba a principios de noviembre.

En realidad, lo más probable es que esta experiencia le haya servido para aprender una valiosa lección sobre la importancia del control en las empresas.

Normalmente, a medida que crece una startup respaldada por un fondo de capital riesgo, la participación mayoritaria del fundador se diluye por el creciente número de inversores. El control del discurso que tenga el fundador también puede disminuir si los miembros del consejo de administración no están de acuerdo con su visión.

De hecho, Altman no empezó teniendo mucho control en OpenAI, a pesar de ser su director ejecutivo y haber sido —hasta el día D (día de la destitución)— miembro de su consejo de administración. 

En primer lugar, el empresario asegura que no tiene ninguna participación en la compañía. En segundo lugar, la inusual estructura corporativa de OpenAI sitúa al consejo más alejado de la dirección ejecutiva que en el caso de la mayoría de las startups.

OpenAI no está estructurada como una startup normal.
OpenAI no está estructurada como una startup normal.

Captura de pantalla de la página web de OpenAI

Existen pruebas de que esto generó tensiones internas.

Tras la destitución de Altman, surgieron noticias que hablaban de los enfrentamientos entre el CEO saliente y Helen Toner, una investigadora que formaba parte del consejo de administración de OpenAI y que escribió un artículo que podría interpretarse como una crítica al compromiso de su organización con la seguridad de la inteligencia artificial. 

Esto no sentó bien a Altman, según un artículo del New York Times, cuyo regreso ha supuesto la salida de Toner y de la otra única mujer que formaba parte del consejo de administración, Tasha McCauley.

Es probable que el director ejecutivo de OpenAI ya fuese consciente de la importancia que tiene el control de los fundadores en las startups.

En 2010, cuatro años antes de que Altman se convirtiese en presidente de la aceleradora de startups Y Combinator (y cinco años antes de que siquiera existiese OpenAI), contribuyó a redactar un artículo sobre el control de los fundadores escrito por su antiguo mentor y jefe, el cofundador de Y Combinator Paul Graham.

El artículo de Graham, publicado en el 2010, representa una respuesta improvisada a una pregunta que le hicieron entonces: ¿Cómo de habitual es que los fundadores/CEO mantengan el control del consejo? Graham envió un correo electrónico a las startups que habían pasado por su aceleradora para preguntar. Descubrió que la mayoría mantenía el control después de su primera gran ronda de financiación.

Sam Altman, CEO de OpenAI.

"Creo que estamos en un punto de inflexión", escribió Graham. "Muchos fondos de capital riesgo siguen actuando como si fuese inaudito que los fundadores conserven el control de la junta después de una serie A. Muchas de ellas intentan que te quedes con el control después de la primera ronda de financiación. Muchos de ellos intentan hacerte sentir mal si se lo pides, como si fueses un novato o un maniático del control por querer algo así".

"Pero los fundadores a los que he oído no son novatos ni maniáticos del control. O, si lo son, como Mark Zuckerberg, son el tipo de novatos y maniáticos del control que los fondos de capital riesgo deberían intentar financiar más". Cabe señalar que los fundadores suelen perder el control mayoritario de sus startups en la Serie A de la financiación de capital riesgo.

En su artículo, Graham concluía que "las startups que pueden mantener el control suelen ser las mejores. Son las que marcan las tendencias, tanto para otras startups como para los fondos de capital riesgo".

La nueva OpenAI parece mostrarse más favorable con los planes de Altman

Actualmente, Altman no está intentando vender la idea de que controla la desarrolladora de ChatGPT.

El mes pasado, el empresario le explicó a The Verge que la gran lección que había sacado de todo este culebrón era que la compañía podía seguir funcionando sin él.

Aun así, merece la pena fijarse en lo que ha cambiado desde entonces. Las dos únicas consejeras de OpenAI han dimitido para ser sustituidas por Bret Taylor, exdirector ejecutivo de Salesforce, y Larry Summers, exsecretario del Tesoro (ambos, perfiles más favorables a la transformación de OpenAI en una empresa más comercial). 

Microsoft, cuyo CEO ha demostrado ser un firme defensor de Altman, va a participar en el nuevo consejo como observador sin derecho a voto.

Un artículo del New Yorker que fue publicado la semana pasada afirmaba que el director ejecutivo de OpenAI se había puesto en contacto individualmente con otros miembros del consejo para reemplazar a Toner. Una fuente anónima declaraba al medio de comunicación que Altman se habría enfrentado a los miembros del nuevo consejo "entre sí".

La manera de gobernar que tiene el fundador de OpenAI no tiene por qué parecerse a la de otros fundadores: al parecer, el CEO no posee la mayor parte de las acciones de la compañía. Sin embargo, con sus movimientos recientes el ejecutivo podría haber sentado un claro precedente.

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