Los bebés y niños menores de 3 años transmiten el virus con más facilidad dentro de los hogares que los adolescentes, según un reciente estudio

Coronavirus niños
Ricardo Moraes/Reuters
  • Un estudio canadiense ha analizado las diferencias en las probabilidades de transmisión del SARS-CoV-2 dentro los hogares, comparando los niños más pequeños con los más mayores.  
  • Aunque los adolescentes tienen más probabilidad de llevar el virus a casa, los menores de 0 a 3 años infectados son más proclives a transmitir el virus a otros convivientes.
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Los niños más pequeños podrían tener más probabilidades de transmitir el COVID-19 en sus hogares en comparación con los adolescentes.

Esa es al menos la principal conclusión de un reciente estudio conducido por investigadores del Public Health Ontario (Canadá), que en todo caso no señala que la pandemia esté siendo impulsada por niños ni apunta a que estos sean igual de transmisores que los adultos. 

El objetivo de los científicos fue determinar si dentro de una familia existen diferencias en las probabilidades de transmisión entre los niños más pequeños en comparación con los niños mayores.

Los resultados muestran que aunque los bebés y los niños menores de 3 años tienen menos probabilidades de llevar el coronavirus a casa que los adolescentes. Sin embargo, una vez que se infectan, es más probable que transmitan el virus a otros familiares.

La investigación, publicada el pasado lunes en la revista médica JAMA Pediatrics analizó los datos de 6.280 hogares en Ontario (Canadá) con un primer caso positivo de infección por SARS-CoV-2 en un menor de 18 años. 

Los datos fueron recopilados entre el 1 de junio y el 31 de diciembre de 2020. Las infecciones se dividieron en 4 grupos de edad:  0-3, 4-8, 9-13 y 14-17 años. 

De todos los hogares rastreados, 1.717 (27,3%) experimentaron transmisiones secundarias, es decir, que al menos otra persona en el hogar se infectó con el nuevo coronavirus, dentro de las 2 semanas posteriores al caso inicial.

De acuerdo a los hallazgos, los adolescentes tienen más probabilidades de llevar el virus al hogar. Hasta un 38% de los casos índice pertenecían al grupo de 14 a 17 años.

Sin embargo, los niños de 0 a 3 años fueron el grupo más propenso a transmitir el SARS-CoV-2 a otros miembros de la casa. Las probabilidades de transmisión en el hogar eran aproximadamente un 40% más altas cuando el niño infectado tenía 3 años o menos que cuando tenía entre 14 y 17 años.

La proporción de primer caso positivo en cada grupo de edad aumentó con la edad, con 12% de 0 a 3 años, 20% de 4 a 8 años, 30% de 9 a 13 años y 38% de 14 a 17 años.

Estos hallazgos podrían explicarse por factores de comportamiento, remarcan los autores en el estudio.

"Una posible explicación de este hallazgo es que los niños más pequeños no pueden aislarse de sus cuidadores cuando están enfermos, independientemente del momento en que se realicen las pruebas".

Las diferencias en la diseminación viral o la expresión de los síntomas, son otras causas señaladas como posibles.

En lo que se refiere a estos factores, una guía elaborada en abril por la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recoge que la carga viral de los menores de 18 años tiende a ser menor que en adultos. En cuanto a la incidencia, los menores de 18 años representan entre el 0,8 y el 2,1% de la incidencia general. Sin embargo otros estudios apuntan a que la carga viral en niños pequeños puede ser similar a la de adultos. 

A día de hoy el papel que juegan los niños en la propagación de la pandemia aún no está del todo claro.

No obstante, a tenor de estos y otros resultados, y teniendo en cuenta que aún la vacunación en menores de 12 años no se ha puesto en marcha, que el resto de integrantes del hogar esté vacunado puede ser un factor importante para evitar la propagación del virus y casos graves.

Asimismo, aunque los niños de 0 a 3 años requieran un cuidado que no permite el aislamiento cuando están enfermos, existen formas de reducir el riesgo.

"Usar pañuelos desechables, tirarlos cuando se han usado o lavarse las manos inmediatamente después de ayudar a limpiar la nariz de tu hijo son cosas que pueden hacer los padres de un niño infectado o posiblemente infectado para ayudar a limitar la propagación dentro de su hogar",  aconseja en The New York Times la doctora Susan Coffin, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Infantil de Filadelfia (EEUU).

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