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Las tensiones en Oriente Medio, la desaceleración de la economía y las elecciones en Estados Unidos, entre los riesgos para el sector energético en 2020, según Moody's

Trabajadores de una refinería de petróleo
Reuters
  • La volatilidad de los precios del petróleo y el gas natural, el acceso limitado a los mercados de capitales y la regulación sobre proyectos de exploración amenazan las cuentas de las compañías energéticas en 2020.
  • El sector sentirá el impacto las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la desaceleración de la economía en países industrializados.
  • Las posiciones políticas de los demócratas estadounidenses tendrían un efecto más negativo para la industria energética que una reelección de Donald Trump, según un informe de Moody's.
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Se avecina un 2020 con turbulencias varias para el sector energético. La volatilidad de los precios del petróleo y el gas natural, el acceso más limitado a los mercados de capitales y la regulación sobre proyectos de exploración amenazan las cuentas de las compañías energéticas este año. Así lo pone de relieve un informe publicado por Moody's que apunta a una mayor volatilidad de los precios de las materias primas.   

Si bien la producción de petróleo y gas natural continuará su tendencia al alza, las compañías se enfrentarán a una ralentización de la demanda lo que provocará grandes subidas y bajadas en sus precios. El sector sentirá el impacto, además, de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio que se traducirán en volatilidad de los precios del petróleo y gas natural. En paralelo, se producirá una desaceleración económica en los países más industrializados que también afectará a su valor. Las empresas productoras de petróleo y de gas natural se enfrentarán, en consecuencia, a una elevada inestabilidad en el coste de estas materias primas en 2020.  

Pero no sólo eso. Según avanza el informe, las posiciones políticas de los demócratas estadounidenses tendrían un efecto más negativo para la industria energética que una reelección del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Trump defiende una postura más liberal de la regulación del sector energético, frente a una nueva administración demócrata que ya se ha mostrado abiertamente en contra de prácticas como el fracking o de permitir nuevas perforaciones petrolíferas en terrenos públicos así como ha manifestado su intención de terminar con los subsidios a la industria y restaurar las protecciones medioambientales que la administración Trump ha relajado. 

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El informe pone sobre la mesa varias tendencias. Entre ellas una que apunta a una rebaja en los costes de la energía, lo que limitará que las compañías de exploración y producción petrolífera continúen creciendo de forma orgánica. Mientras, las empresas con baja calificación se enfrentarán a grandes dificultades en los mercados bursátiles.

Las energéticas tendrán que hacer frente a un acceso al capital cada vez más limitado en 2020, y esto hará mella en su liquidez y aumentará su riesgo de incumplimiento de previsiones. “En los últimos años, los inversores de renta fija han satisfecho las necesidades de capital de las empresas de energía, pero los bajos precios de las materias primas desde 2015 han impedido la generación de flujo de caja y han retrasado el pago de la deuda”, afirmó el director de Moody's en un comunicado, Steve Wood.

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El resultado, según apunta Wood, es que este limitado acceso al capital debilitará la liquidez de las empresas con vencimientos inminentes. 

Pese a los recortes, el beneficio antes de impuestos, intereses y amortización (ebitda) se mantendrá en plano este año para las petroleras y productoras de gas. Sin embargo, la ralentización del crecimiento de la producción de petróleo y gas ayudará  a las compañías medianas, que verán incrementar su beneficio entre un 5 y un 7%, apunta el documento.

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