Por qué es poco probable que la supresión de las patentes vaya a aumentar el número de vacunas disponibles a nivel global, según los expertos

Una señal en un puesto de vacunación contra el COVID-19

Reuters

  • La Administración Biden ha dado su apoyo a un plan para suprimir los derechos de las patentes de las vacunas contra el coronavirus.
  • La intención es que esta medida permita a otras empresas fabricar sus propias versiones de las vacunas contra el COVID-19 ya conocidas. 
  • Pero muchos de los mecanismos para fabricar las vacunas de Pfizer y Moderna no se encuentran en las patentes, explican los expertos.
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La iniciativa de suprimir los derechos exclusivos de Moderna, Pfizer y otras empresas sobre sus vacunas COVID-19 ha provocado un gran revuelo en la industria farmacéutica.

La Administración Biden anunció el miércoles que respaldaría la propuesta de suprimir los derechos de propiedad intelectual de las vacunas contra el coronavirus, cumpliendo así una promesa de la campaña electoral. 

La medida, conocida como exención de los Aspectos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), permitiría a otros países fabricar vacunas de Johnson & Johnson, Pfizer y Moderna sin temor a recibir sanciones en la Organización Mundial del Comercio.

Diversos lobbies de la industria biotecnológica y farmacéutica han afirmado que la decisión podría perjudicar a las empresas farmacéuticas y disuadirlas de responder a futuras crisis sanitarias mundiales. Las patentes contribuyen a endulzar el arriesgado y costoso proceso de desarrollo de medicamentos, ya que otorgan a una empresa derechos exclusivos para vender su producto durante varios años y cobrar lo que quiera. Cuando su patente expira, los competidores pueden empezar a fabricar sus propias versiones. 

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Los expertos explican a Business Insider que incluso si la Organización Mundial del Comercio permite que cualquiera intente copiar estas vacunas, no servirá de mucho para impulsar la producción y distribución de vacunas a nivel internacional, porque faltarían ingredientes clave como científicos capacitados y fórmulas sobre cómo preparar algunas partes de estas vacunas. En este punto, una exención de patentes sería insuficiente y demasiado tarde. 

El CEO de Moderna, Stephane Bancel, señaló durante la conferencia de resultados del primer trimestre de la compañía, celebrada el jueves, que la anulación de sus patentes sería simplemente ineficaz. De entrada, la biotecnológica declaró públicamente el pasado octubre que no se enfrentaría a las organizaciones que quisieran utilizar su conocimiento científico. Pero el tipo de vacuna que produce también es tan nuevo, que no existen centros de fabricación desocupados ni trabajadores cualificados listos para entrar en acción

"Anoche vimos las noticias y no perdí ni un minuto de sueño", afirmó Bancel. 

En las vacunas de ARNm, la clave está en los detalles 

Vacuna de Moderna contra el coronavirus

Las vacunas fabricadas por Moderna y Pfizer/BioNTech utilizan ARN mensajero para instruir al sistema inmunitario sobre cómo combatir el virus que causa el COVID-19.

Según Jacob Becraft, CEO de la empresa de ARNm Strand Therapeutics, este tipo de fármacos está lleno de matices y detalles complejos

Moderna y Pfizer fueron capaces de producir sus vacunas en menos de un año. Pero a otras empresas con experiencia en ARN mensajero les está llevando más tiempo.

La farmacéutica alemana CureVac aún no ha solicitado la autorización de su vacuna en el extranjero, mientras que las empresas de ARN mensajero Arcturus Therapeutics y Translate Bio están a muchos meses, incluso a un año vista, de concluir las pruebas clínicas. 

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Existen muchos aspectos de las vacunas de Pfizer y Moderna que ya están disponibles de manera libre, sin ningún tipo de patentes. Pero eso no significa que sean fácilmente reproducibles. 

"No se trata únicamente de la propiedad intelectual. Se trata de los conocimientos técnicos, de la experiencia", afirma el profesor asociado de la Universidad Johns Hopkins Tinglong Dai, que trabaja en el análisis de la atención sanitaria.

Por ejemplo, la secuencia de ARN que Moderna utiliza en su vacuna está disponible en internet.

Pero para obtener ese ARN, hay que crear una reacción científica que genera un montón de subproductos que hay que filtrar. Es casi como cuando se hace un caldo: llenas una olla con agua, verduras, huesos y otros alimentos. Una vez que has terminado, hay que eliminar todo eso para que sólo quede el caldo líquido.

Este proceso se llama purificación. La forma en que Moderna elimina esos materiales sobrantes es algo que sólo la empresa sabe hacer, explica Becraft. 

"Abrir las patentes es como revelar la lista de la compra de un chef de alta calidad. Se puede saber exactamente de dónde saca sus trufas, su carne de cerdo de alta calidad. Pero nunca vas a replicar su menú", ilustra.

Los expertos afirman que se ha agotado el plazo para formar a científicos y crear nuevos laboratorios

Científico trabajando en el laboratorio

La historia podría haber sido diferente si el Gobierno de Estados Unidos hubiera incluido acuerdos para que Moderna y otras empresas compartieran sus conocimientos científicos -conocidos como transferencia de tecnología- cuando la Operación Velocidad Warp acordó darles financiación para I+D el año pasado, según los expertos.

Becraft afirma que el año pasado se puso en contacto con líderes biotecnológicos y gubernamentales de la India, Taiwán y otros países de Asia y Oriente Medio y les ofreció enseñarles a fabricar varios componentes clave de una vacuna de ARNm, pero nadie aceptó su oferta. 

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Según Dai, formar a los científicos y crear nuevos laboratorios podría llevar fácilmente uno o dos años. "Creo que la transferencia de tecnología es útil, pero debería haberse hecho el año pasado", sostiene. 

Los nuevos fabricantes de vacunas, gracias a la exención de patentes, no estarán listos hasta 2022, como muy pronto.

Además, Moderna y Pfizer ya han cerrado contratos con las empresas que les suministran las materias primas y distribuyen la vacuna, tal y como ha subrayado el analista de Evercore ISI Umer Raffat en una nota publicada el miércoles.

En este momento, tiene más sentido que los gobiernos paguen a los desarrolladores consolidados de la vacuna COVID-19 -Moderna, Pfizer, Johnson & Johnson y AstraZeneca- para crear alianzas de fabricación con otros fabricantes de medicamentos como Merck (MSD) y GlaxoSmithKline, señala Dai. 

Incluso con el apoyo del Gobierno de Biden, es posible que no se apruebe la moción para renunciar a las patentes de vacunas. Reino Unido, Japón, Suiza y otros países se han resistido a la petición de renunciar a los derechos de patente, recordaba Raffat en su nota. 

Está prevista una reunión para debatir la exención durante el mes de junio.

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