Los detalles de la Operación 'Warp Speed': el millonario plan de Trump para desafiar a la ciencia y conseguir una vacuna contra el coronavirus antes que nadie

  • Trump ha anunciado un ambicioso plan para acelerar en Estados Unidos la carrera para lograr una vacuna contra el coronavirus. Lo ha llamado Operación 'Warp Speed' y destinará 12.000 millones de dólares para lograr su objetivo.
  • Persigue conseguir para enero de 2021 una vacuna efectiva y producir 300 millones de dosis.
  • Sin embargo este plan despierta los recelos de la comunidad científica debido a su opacidad, las posibilidades de que pudiera salir al mercado un producto que no funcionase correctamente y los posibles intereses ocultos dada la cercanía del anuncio de esta operación a las elecciones de 2020.
  • Estos son los detalles de la Operación “Warp Speed”
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Esta es la transcripción del vídeo.

Narrador: el presidente Trump ha destinado 12.000 millones a un plan para desarrollar una vacuna contra el coronavirus en tiempo récord. El plan se ha llamado Operación Warp Speed. ¿El objetivo? Tener 300 millones de dosis de una vacuna segura y efectiva para enero de 2021,las suficientes dosis como para inocular a los primeros pacientes y a los grupos de mayor riesgo del país.

Donald Trump: es arriesgado, es caro, pero nos ahorraremos mucho tiempo. Nos ahorraremos años.

Narrador: pero la presión para sacar la vacuna está forzando a las compañías farmacéuticas a apresurarse a quemar etapas. Eso es peligroso porque podría derivar en un producto que causase efectos secundarios o que simplemente no funcionase.  Y la falta de transparencia sobre cómo se está gastando ese dinero y cómo se están tomando las decisiones preocupa a algunos expertos.

Paul Offit: creo que la Operación Warp Speed es una caja negra.

Andrew Dunn: la Operación Warp Speed trata de moverse lo más rápido posible para desarrollar una vacuna. Y siempre hay un equilibrio entre lo que se le dice al público a lo largo del camino y lo que realmente se avanza en un programa de desarrollo.

Narrador: el Congreso también está preocupado y no hace mucho lanzó una investigación sobre la Operación Warp Speed. Han empezado a salir a la luz más detalles sobre el programa, pero solo después de que se hayan tomado decisiones clave. 

Moncef Slaoui: ahora que hemos llegado a los primeros acuerdos podemos hablar. Vamos a hablar sin parar de todo esto. 

Narrador: y casi todo lo que hay alrededor de este enorme esfuerzo no tiene precedentes. La creación de una nueva vacuna siempre ha sido un proceso largo, complicado y caro que a veces puede durar hasta una década. Trump indicó que la fórmula podría estar terminada ya en octubre, lo que significaría que un arco temporal de seis meses.

Paul Offit: simplemente no muestra el respeto que se le debe de mostrar a la naturaleza, que va desvelando sus secretos lentamente y a regañadientes, y a menudo costando vidas humanas. 

Narrador: el desarrollo de una vacuna, o de cualquier medicamento que la FDA apruebe, se desarrolla normalmente en tres frases. En la fase uno de las pruebas, los investigadores deben probar que la fórmula de la vacuna es segura y tiene un bajo índice de riesgos de causar efectos secundarios en un pequeño grupo de 10 a 30 personas. En la fase dos, esa fórmula se prueba en un grupo más grande, de 50 a 300 personas. El grupo de prueba para la tercera y última fase de cualquier nueva vacuna suele constar, normalmente, de 10.000 personas. En julio, dos empresas de la Operación Warp Speed, Moderna y Pfizer BioNtech, entraron en la fase tres de las pruebas con 30.000 voluntarios. Es un grupo de un tamaño extraordinario, ya que el objetivo que persigue es crear una vacuna disponible para todos los norteamericanos. La fase tres es crucial porque es capaz de mostrar cómo una vacuna afecta a la mayor parte de una población.

Peter Hotez: mientras exista este compromiso de no presionar los ensayos clínicos cuando están en fase tres, creo que todo debería salir bien.

Narrador: de forma oficial, la Operación Warp Speed no incluye saltarse ningún paso, sino acortar su duración mientras se financian múltiples ensayos simultáneos. Y el misterio de la Operación Warp Speed envuelve a la forma en la que se financia. Alrededor de 12.000 millones de dólares ya se han comprometido para seis candidatas a vacuna, incluyendo marcas de farmacias como Johnson y Johnson, Pfizer y AstraZeneca. El medio Insider reciente dio a conocer que los científicos del gobierno redujeron una lista de casi 100 vacunas a solo 10. Pero la Casa Blanca no ha publicado una lista completa de las empresas que han recibido financiación o cuáles son los criterios para elegir una u otra. Moderna, una compañía menos conocida antes de entrar en la carrera por la vacuna, ha levantado en dos rondas de inversión unos 2.500 millones de dólares. La startup es la primera finalista de Warp Speed, que llega a la fase tres de los ensayos. Su plataforma tecnológica nunca ha llevado con éxito ningún medicamento al mercado. Y en el caso de que te lo hayas perdido, la compañía que lidera la carrera de la vacuna nunca ha creado un medicamento que haya sido creado por la FDA. Eso no es raro en una empresa nueva de biotecnología, y el gobierno federal apoyó la plataforma de Moderna incluso antes de la pandemia. Pero la compañía tiene otra ventaja potencial: es su conexión con el jefe de la Operación Warp Speed, Moncef Slaoui.

Andrew Dunn: Moncef Slaoui viene después de haber estado en la junta directiva de Moderna, y su labor como contratista es clave para la operación. Esto ha sembrado el escepticismo entre algunas personas dado sus vínculos con la industria y la posibilidad de que tenga conflictos de interés.

Narrador: Slaoui, un exejecutivo farmacéutico e inversor de riesgo, renunció al consejo de administración de Moderna, y eso que ha visto los precios de las acciones triplicarse desde enero. 

Moncef Slaoui: ha sido extremadamente doloroso para mí que alguien piense que acepté este trabajo para enriquecerme o para favorecer a mis antiguos compañeros.

Narrador: y Slaoui tiene otra relación muy cercana con otra compañía de la Operación Warp Speed: su antigua empresa GlaxoSmithKline, o GSK. En julio GSK recibió una subvención de 2,1 mil millones de dólares, la mayor inversión individual bajo el amparo programa hasta la fecha. En mayo, Slaoui poseía más de 10 millones de dólares en acciones de la compañía. Incluso con todo ese dinero y esfuerzo, hay una posibilidad de que una vacuna nunca se produzca. Otros tipos de coronavirus, como el MERS y el SARS, se conocen desde hace décadas y ninguna ha recibido nunca una vacuna. Ninguna vacuna fue aprobada para su uso en Estados Unidos. Y los investigadores todavía tratan de averiguar cómo las personas desarrollan la inmunidad a la COVID-19 y cuánto tiempo dura.

Moncef Slaoui: una vez lo sepamos, creo que dejaremos de hacer espacio a la especulación y se abrirá un espacio para la evaluación, y será cuando comience la comprensión.

Narrador: pero incluso si los científicos pudieran desvelar estos secretos, el plan de cómo el gobierno entregará la vacuna a cientos de millones de estadounidenses sigue sin estar claro.

Andrew Dunn: hay muy pocas empresas farmacéuticas que tienen la capacidad de fabricar, y la experiencia para acelerar el proceso tan rápidamente, y esto es a escala masiva.

Narrador: y aún para la Operación Warp Speed todavía hay una gran incógnita: ¿Lo aceptará la gente? La última vez que el gobierno federal financió una campaña de inmunización masiva para un nuevo virus, no salió según lo planeado. En febrero de 1976, después de que un soldado estadounidense muriera por una nueva cepa de gripe porcina, el gobierno orquestó una campaña pública de inmunización de 137 millones de dólares. Pero la pandemia nunca llegó y las investigaciones mostraron que la vacuna de la gripe porcina pudo haber hecho que algunas personas se enfermaran de un raro trastorno autoinmune. Es un incidente que los anti-vacunas señalan como prueba de que todas las vacunas son inseguras y que no se puede confiar en el gobierno para desarrollarlas. Es una opinión que es amplificada por las redes sociales. Encuestas recientes indican que solo la mitad de los estadounidenses planean recibir la vacuna contra el coronavirus. Algunos especulan que la desinformación de las vacunas puede convencer a suficientes personas de que podrían descarrilar los esfuerzos en torno a una vacuna contra el coronavirus.

Paul Offit: creo que la mayoría de la gente está muy escéptica con respecto a las vacunas, como debería ser. Creo que deberías ser escéptico con cualquier cosa que le pongas a tu cuerpo. Creo que un porcentaje tan pequeño de personas suele ser muy cínico en cuanto a vacunas. 

Narrador: algunos tratan la desinformación como su propio tipo de infección. 

Joe Smyser: hay más del doble de la cantidad de información en Internet de lo que había en diciembre. En una pandemia se necesita la información correcta. Y si buscas información sobre las vacunas en las redes sociales o en las páginas web, te encontrarás información errónea.

Narrador: es probable que los motores de búsqueda te recomienden vídeos conspiranoicos sobre el 5G o Bill Gates. Es mucho más difícil hacerse con información precisa basada en la ciencia, y menos que esta sea viral. Solo fíjate en lo rápido que las mascarillas se convirtieron en un tema polarizante. Se cree que la administración Trump puede intentar politizar de forma similar la vacuna, estableciendo un anuncio sorpresa en octubre justo a tiempo par las elecciones presidenciales. 

Periodistas: ¿Puede asegurar al pueblo estadounidense que la política y las decisiones que se tomen relacionadas a las elecciones no interferirán con la ciencia?

Donald Trump: queremos hacer que la gente se sienta mejor. Queremos enviarlos a las áreas que más lo necesitan, y creo que vamos a tener algo muy pronto. Va bien.

Paul Offit: la ciencia no debe ser política. En el caso de las vacunas, deberíamos permitir que este proceso proceda como lo ha hecho durante los últimos 70 años, es decir, ensayos de fase uno, fase dos, fase tres y luego la licencia.

Narrador: la Operación Warp Speed es un juego con apuestas increíblemente altas: la reapertura de la economía, las elecciones de 2020 y la promesa de un retorno a una nueva normalidad.

Andrew Dunn: hay tanta urgencia en este momento de tener una vacuna que si la ciencia no está a la altura de las expectativas políticas en torno a estos programas, es difícil imaginar lo que pasaría si estas vacunas no dan resultados.

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