En junio, el precio de los hoteles sube más que la gasolina: cómo el turismo ha dinamitado la inflación en verano

El gran hotel Budapest

La cesta de la compra lleva meses ardiendo por la inflación, pero en el mes de junio la subida ha sido todavía mayor, y el turismo podría ser la causa. 

A pesar de las medidas anunciadas por el Gobierno para aplacar las tensiones inflacionarias, los precios se dispararon un 10,2% en junio. Es la mayor subida sufrida en España desde mediados de los 80, en plena crisis del petróleo.

Hasta ahora, el encarecimiento de la gasolina, la electricidad y los alimentos explicaban buena parte del incremento de precios, pero en junio hay un elemento más: el turismo se ha convertido en la puntilla de la inflación. Bienvenidos a uno de los veranos más caros para irse de vacaciones

En junio de 2022, el precio de los hoteles sube más que la gasolina

Reservar un hotel en junio es un 45% más caro que hace un año. Sólo los combustibles líquidos y aceites como el de girasol superan este encarecimiento, según los últimos datos desglosados de inflación del INE.

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"Los precios están por encima de lo que teníamos hace 3 años", avisa Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research.

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Se espera que el sector hotelero cierre el año con niveles superiores en ocupación y tarifas en comparación con los del año previo de la pandemia, lo que, inevitablemente, hará que las vacaciones de los turistas sean más caras que entonces. 

En algunos destinos donde se prevé superar el 85% de ocupación, las hoteleras han subido notablemente las tarifas para hacer frente a los costes energéticos y de suministros.

Los hoteles no son los únicos. El precio de los vuelos internacionales se ha disparado un 16% en junio, los paquetes turísticos internacionales un 11,7% y los nacionales un 8,4%.

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Las empresas del sector "están trasladando todo a los precios", añade Cardoso. Por un lado, que no quedan plazas disponibles, que no hay coches para alquilar ni entradas para espectáculos. Y, por otro, también trasladan parte del incremento de costes derivado de la inflación.

Según la última encuesta de coyuntura turística hotelera, publicada por el INE, los hoteles facturaron en mayo 95,3 euros de media por habitación ocupada (ADR). Esta cifra es casi un 15% superior a la del mismo mes de 2019. Comparado con 2021, el incremento es del 24,5%.

Cabría esperar que este encarecimiento de las vacaciones, en un momento de subida generalizada en la cesta de la compra y miedo a una recesión mundial, la demanda se contuviera. Pero no sólo no ha ahuyentado al turismo, sino que se espera un verano récord.

España encara un verano histórico, a pesar de todo. Después de 2 años de pandemia, la demanda sale en tromba a disfrutar de un verano como los de antes

El gasto de los turistas españoles batirá récords históricos este verano, según previsiones de BBVA Research, las reservas de hoteles ya superan los niveles de 2019, los aviones llenan sus naves con tantos viajeros como antes de la pandemia, Renfe bate récords de pasajeros... 

Al mismo tiempo, la vuelta de los turistas extranjeros ha elevado notablemente la demanda, lo que ha permitido a las grandes cadenas hoteleras subir su tarifa para combatir la inflación. Algunas como Meliá lo han hecho en un 18%, mientras que los clientes de Barceló pagarán un 8% más, en líneas similares a RIU o Paradores.

Es la paradoja de la inflación en vacaciones. "Este es un verano muy esperado. Hay una sensación muy fuerte de FOMO (Fear of missing out), muchas ganas de vivir, y el sentimiento de que, como viene un otoño complicado, 'disfrutemos mientras podamos", diagnostica Paco Lorente, profesor de ESIC Business School y experto en tendencias de consumo.

"Este año la gente está dejando de lado los precios y está gastando. No les importa que les ofrezcan un precio que hace 3 años era mayor", coincide Cardoso.

Las vacaciones de 2022 también serán un 9,8% más caras para quienes busquen alquilar un piso en costa: pasar una semana en una vivienda de alquiler en las playas españolas costará 90 euros más que hace un año, según un informe de Tecnitasa.

En cuanto a la hostelería, la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia sostiene que la inflación y la escasez de productos de los últimos meses han incrementado en un 5% los costes totales a muchos restaurantes.

El transporte no se queda atrás: coger el coche ha dejado de ser una opción barata por el precio de la gasolina y volar puede ser entre un 7% y un 9% más caro que en 2019, según confirman aerolíneas como Ryanair.

Pero la tensión de precios terminará explotando por alguna parte. Se prevé que los hogares recorten de otras partidas de gasto para poder hacer frente a las vacaciones de verano.

Franc Carreras, profesor asociado adjunto de marketing digital en Esade, resume el sentimiento: "La gran compra ya está hecha, no lo vamos a cancelar, pero si nos podemos ahorrar una noche, un gasto superfluo, un souvenir... Nos lo ahorraremos".

Este cambio de comportamiento se observará en que el consumidor optará por salir menos a cenar fuera, o en sacrificar compras superfluas, como un souvenir: "Las compras de último minuto se verán penalizadas".

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