Las entrañas de la desconocida herramienta que permite a JPMorgan recopilar datos sobre todo lo que hacen sus empleados en el trabajo

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase.
Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase.

Misha Friedman/Getty Images

Desde el momento en que inician la sesión en el portal de trabajo de JPMorgan Chase desde sus ordenadores, el sistema de la compañía empieza a extraer datos sobre lo que hacen cientos de miles de empleados del banco, contabilizando entre otras cosas el tiempo que dedican a las llamadas de Zoom, a escribir correos electrónicos o a hablar por teléfono, según ha averiguado Business Insider.

Los datos se filtran en un sistema propio llamado Workforce Activity Data Utility (Herramienta de datos sobre la actividad de la plantilla), o WADU. Al parecer, el banco habría empezado a construir esta plataforma de gestión de datos poco antes del comienzo de la pandemia.

En los más de 2 años transcurridos desde entonces, este sistema ha llegado a inspirar rumores y miedo entre las filas del mayor banco de Estados Unidos, según entrevistas realizadas a más de media docena de empleados y exempleados.

Business Insider ha podido conocer el funcionamiento de WADU a través de varias entrevistas y documentos internos filtrados que explican qué tipo de datos recoge. Públicamente, las referencias al sistema son escasas, tanto que ni siquiera algunos de los trabajadores conocían su nombre.

Abogados y expertos en la recopilación de datos en el lugar de trabajo afirman que empresas como JPMorgan Chase están en su derecho de recoger información sobre las actividades de su plantilla. De hecho, muchas empresas utilizan el big data para sacar conclusiones generales sobre cómo emplean su tiempo los trabajadores o cuál es la mejor manera de satisfacer sus necesidades.

 No está claro hasta qué punto otras empresas de Wall Street vigilan tan de cerca las actividades de los empleados. Sí es cierto que organismos reguladores como la FINRA y la SEC exigen a bancos y brókeres que hagan este tipo de seguimientos e incluso que tomen las huellas dactilares de los trabajadores en el momento de la contratación.

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Por su parte, los empleados de JPMorgan entrevistados para este artículo afirman que las razones que da el banco para hacer este seguimiento no son nada concretas, y aseguran que los rumores y el miedo se han extendido entre la plantilla de la empresa.

Los trabajadores, que han insistido en mantener el anonimato para hablar con libertad, dicen que temen que los datos sobre sus hábitos de trabajo se compartan con los directivos para evaluar su rendimiento y productividad.

"Ha fomentado la paranoia. Ha fomentado la desconfianza. Y, para ser honesto, ha fomentado muchas faltas de respeto. Existe entre los trabajadores la sensación de que no somos más que un número para la compañía", señala un empleado que conoce de cerca la funcionalidad del sistema.

Un responsable de JPMorgan Chase ha afirmado a Business Insider que la intranet de la firma, que se pone a disposición de todos los empleados, pretende disipar las preocupaciones sobre los propósitos de la recopilación de datos.

"Esta información se pone a disposición de los usuarios para ayudarles a comprender mejor cómo se conectan sus equipos a las instalaciones físicas y a los sistemas de la empresa, así como para apoyar los esfuerzos relacionados con la eficiencia empresarial, la resistencia y la salud y seguridad en el lugar de trabajo. Estos datos no pueden utilizarse para ningún otro fin. Representan solo una parte del perfil laboral de cada empleado y no se puede tomar ninguna medida basada únicamente en dicha información", se indica en la intranet.

Los empleados entrevistados por Business Insider afirman que no estaban al tanto de tal información. También señalan que, en la práctica, el banco parece haber vinculado los datos recogidos por la WADU a una acción laboral individual.

Como ya publicó Business Insider, los trabajadores del banco que no han acudido de forma presencial a la oficina lo suficiente, o que han faltado por motivos personales o de salud, han recibido llamadas de sus superiores o han sido amenazados con rebajar sus primas y con retirarles los ascensos. Los datos sobre la asistencia a la oficina se recopilan a través de WADU mediante los pases de los empleados y luego se introducen en informes que los directivos utilizan para determinar quiénes no cumplen las cuotas de asistencia.

Una empleada estadounidense del departamento de banca comercial se muestra de acuerdo en que los temores sobre el seguimiento se han visto aumentados por el uso que hace el banco de los datos de las tarjetas de identificación de los empleados.

Esta persona, que lleva más de una década en JPMorgan, señala que en los últimos meses parecen haberse intensificado los esfuerzos de la empresa por "controlar a sus empleados" mediante el seguimiento: "Se están pareciendo más a un Gobierno y menos a un empleador".

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Los datos comienzan a recogerse en WADU desde el momento en que los empleados se conectan a sus espacios de trabajo virtuales.

Concretamente, se conectan a través de Citrix, un servicio de software que les da acceso a la interfaz de escritorio virtual del banco, o VDI, según cuenta uno de ellos. Una vez que han entrado en la VDI, WADU empieza a hacer un seguimiento de lo que hacen.

El sistema registra datos sobre una amplia variedad de actividades, como la cantidad total de tiempo que trabajan, que pasan comunicándose y las aplicaciones que utilizan. Lo observa todo, desde la duración de sus llamadas por Zoom hasta la cantidad de tiempo que pasan utilizando activamente aplicaciones de Microsoft Office como Outlook para redactar correos electrónicos o Excel para trabajar en hojas de cálculo.

Otra de las personas entrevistadas afirma que algunos superiores han discutido recientemente la implementación de una nueva herramienta que permitiría a WADU verificar si los trabajadores encienden sus cámaras durante las llamadas de Zoom.

WADU también controla otros tipos de datos. El sistema puede ver cuándo se reservan asientos en la oficina, lo que, según explican otros empleados, se ha convertido en una molestia para ellos.

Los datos de los calendarios de los empleados también son archivados por WADU a menos que designen los eventos como privados. Por lo tanto, los directivos pueden obtener información sobre si están conectados durante las horas en las que deberían estar fuera, o fuera de línea durante los días normalmente programados en los que deberían estar conectados.

El directivo de JPMorgan señala que las entradas de los calendarios de los empleados no se comparten con sus responsables, y que las citas o reuniones personales están ocultas. Los datos del calendario solo se utilizan "en conjunto" para maximizar la eficiencia en actividades como las reuniones de equipo u otras interacciones de grupo.

También se recogen los datos de los teléfonos móviles BlackBerry de los empleados y sus aplicaciones. "Pueden medir cualquier cosa en la BlackBerry de la empresa", denuncia uno de los entrevistados.

El sistema puede convertir todos estos datos en cuadros de mando e informes sobre cada trabajador, que luego pueden ponerse a disposición de los altos cargos.

La función por la que WADU se ha hecho más reconocible en las últimas semanas es la posibilidad de mostrar las entradas y salidas de las personas de la oficina utilizando los datos de las tarjetas de identificación. Business Insider también ha visto otras funciones como saber cuánto tiempo pasa un trabajador en Zoom, en el correo electrónico y otras aplicaciones, basándose en los datos recogidos por WADU.

Un antiguo responsable que pudo acceder a los informes de WADU recordó que el año pasado se topó accidentalmente con un montón de datos de asistencia a las oficinas de los empleados en el sistema. El descubrimiento dejó al ejecutivo incómodo.

"Me sorprendió un poco", explica. "Me dije: '¿Por qué soy capaz de ver esto?'", cuenta.

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Esa es la afirmación de un responsable de la división de banca comercial que, durante una reunión en marzo, advirtió a los miembros de su equipo de que los ojos vigilantes de la empresa estaban en todas partes, según dice la empleada de la misma división.

Esa advertencia ha llevado a algunos de sus compañeros a tratar las reuniones virtuales del equipo como si fueran confesiones, en las que ofrecen explicaciones incómodas sobre por qué no han estado trabajando en determinados momentos.

"Existe esta necesidad de hacer saber a alguien que no eres un vago. Hay una necesidad de defender el hecho de que eres buen empleado. Sé que hay un rato que dura 10 minutos en el que me ves haciendo algo que me hace parecer mal trabajador, pero no soy así", dice la trabajadora de banca comercial.

Ahora, ella y algunos de sus compañeros han optado por trasladar varias de sus comunicaciones de trabajo a plataformas de mensajería personal no supervisadas, como la aplicación iMessage de Apple, en un esfuerzo por evitar las miradas indiscretas de los superiores. Aunque sabe que este movimiento va en contra de las políticas de la empresa sobre la comunicación interna, lo hace de todos modos.

Este tipo de comportamiento corre el riesgo de tener consecuencias en el futuro. A principios de este mes, la SEC ordenó a los bancos que entregaran docenas de dispositivos móviles personales para examinar los mensajes relacionados con el trabajo que posiblemente se enviaron a través de plataformas de comunicación no aprobadas.

"Existe esta necesidad de hacer saber a alguien que no eres un vago. Hay una necesidad de defender el hecho de que, eres buen empleado"

La incertidumbre sobre el uso de los datos de WADU ha provocado otro tipo de comportamientos inusuales entre la plantilla que intentan evadir el sistema.

Por ejemplo, otro trabajador habla sobre la descarga de un "mouse jiggler", una herramienta digital que mueve el ratón de manera aleatoria para evitar que el equipo entre en suspensión o se bloquee la pantalla ante la inactividad del usuario.

Los "mouse jigglers" hasta ahora estaban más estrechamente relacionados con redadas del FBI que con el mundo laboral. Los agentes que irrumpen en las casas para confiscar ordenadores acostumbran a usar este tipo de soluciones para evitar que entren en suspensión mientras sus usuarios son detenidos.

Pero esta persona dice que el uso de un jiggler evita que un equipo que trabaja en remoto se desconecte si el empleado se aleja del escritorio mientras está conectado en casa. Subraya además la preocupación que existe de que esos descansos puedan reducir el número de horas diarias que se registran por WADU.

Los empleados de JPMorgan que han hablado con Business Insider indican que el banco lleva mucho tiempo mostrando un aviso, que aparece cada vez que se conectan al sistema virtual, informándoles de que sus actividades puedan quedar registradas.

"JPMorgan Chase supervisa el uso de estos recursos, sujeto a las leyes y reglamentos aplicables. Si utiliza estos recursos con fines ilegales, abusivos, poco éticos o inapropiados, su empleo puede ser rescindido", dice el texto legal.

"El uso que usted haga de este sistema puede ser supervisado y no se puede esperar que se respete la privacidad, sin perjuicio de las leyes y normativas aplicables", añade la notificación.

Aunque esta advertencia no es nueva, ha adquirido un nuevo significado para algunos a la luz del uso que hace la empresa de los datos de identificación para reprender a los trabajadores que no cumplen los requisitos de ir a la oficina. Varios citan el uso habitual de "listas" por parte de la empresa para identificar a las personas que no cumplen con esa directriz.

Una persona del departamento de Recursos Humanos lo explica de la siguiente manera: "Cuando volvimos a la oficina tras la pandemia, se nos dijo explícitamente que nuestro jefe iba a obtener una lista con nuestros nombres y que entonces habría problemas para quienes no cumplieran".

"Todo se hace a través de listas. Así funciona la empresa", añade.

Un antiguo responsable de banca privada recuerda que el año pasado recibió instrucciones para descargar en un dispositivo móvil personal Movius, una aplicación de control de las comunicaciones que el banco utiliza para cumplir los requisitos normativos. El ejecutivo no tuvo problemas en descargar la aplicación en un dispositivo de la empresa, pero se sentía incómodo con la interfaz de la aplicación con su uso personal y se negó a cumplir la directiva durante meses.

Después de recibir múltiples peticiones y de que se le advirtiera de que iba a ser añadido a una lista de empleados infractores, esta persona accedió y descargó la aplicación.  

Stacia Garr, investigadora especializada en el estudio de estadísticas y análisis de empleados, opina que este tipo de temores e incertidumbres pueden hacer que los empleados más inquietos dediquen su tiempo y esfuerzo a probar técnicas alternativas, como la del ratón que se mueve aleatoriamente por la pantalla, con la esperanza de despistar a sus jefes.

"¿Cuánto han invertido esos empleados que han conseguido algún tipo de tecnología que mueve el ratón, cuánto tiempo han dedicado a investigarlo y a averiguarlo e implementarlo?", se pregunta Garr, cofundador y analista principal de RedThread Research. "Ni siquiera saben si es eficaz. Además, ¿qué otras soluciones están utilizando al mismo tiempo? La cosa se desmadra rápidamente".

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Los esfuerzos de seguimiento de los empleados de JPMorgan han sido contraproducentes en el pasado, según un informe de 2018 de Bloomberg sobre Palantir Technologies (la empresa de minería de software creada por el multimillonario Peter Thiel para explorar a los terroristas en las zonas de combate).

Comenzó en 2009, cuando el banco contrató "hasta 120 'ingenieros externos'" de Palantir para supervisar correos electrónicos, búsquedas, información de ubicación GPS y transcripciones de las conversaciones telefónicas realizadas por los empleados, según Bloomberg.

Aunque el uso de Palantir se debió supuestamente a motivos de seguridad, los empleados de JPMorgan que hablaron con Bloomberg dijeron en su momento que la situación escaló rápidamente. Describieron el ambiente resultante como una mezcla de Wall Street y "Apocalypse Now", según Bloomberg, y bromearon con que la persona encargada de supervisar la recopilación de datos "escuchaba sus llamadas, leía sus correos electrónicos y los veía ir y venir".

Al parecer, algunos dejaron caer intencionadamente información falsa en los correos electrónicos para comprobar si su superior haría referencia a ella en las reuniones de equipo, lo que en efecto hizo uno de ellos. Esta persona, centro del "escándalo de espionaje", negoció su indemnización alrededor de 2013, y JPMorgan a partir de entonces redujo su uso de Palantir, dijo Bloomberg.

En 2019, JPMorgan comenzó a construir su propio sistema de gestión de datos, dando lugar finalmente a la Workplace Activity Data Utility, según explica otro empleado. Aunque los orígenes del proyecto fueron anteriores a la pandemia de coronavirus, el banco aceleró su desarrollo a principios de 2020, cuando la crisis sanitaria obligó a una transición masiva al trabajo a distancia.

En 2020, se publicó una vacante de empleo para WADU que buscaba a alguien con al menos 2 o 3 años de "experiencia trabajando con datos y bases de datos", así como una variedad de herramientas de análisis y lenguajes de programación, incluyendo Alteryx y Abacus. 

El puesto de trabajo añadía que WADU se enmarca en el departamento de Iniciativas Estratégicas de la Oficina de Administración Principal del banco, y que se consideraba que estaba "a la vanguardia de la toma de decisiones basada en datos" y que estaba "creando una nueva capacidad en toda la empresa que liberará el potencial de los datos de la actividad de la plantilla para mejorar decisiones estratégicas y de inversión".

Esta primavera, JPMorgan comunicó a los trabajadores de Estados Unidos en una carta interna a la que ha tenido acceso Business Insider, que el banco comenzaría a "reforzar su proceso de verificación de antecedentes y huellas dactilares con el FBI". Las huellas dactilares de los empleados se registrarían en el programa Rap Back del FBI, según la nota. El programa fue fundado en 2014 y notifica a las empresas participantes sobre cualquier cambio en los antecedentes penales de los empleados.

También ha suscitado críticas de los defensores de las libertades civiles, según un reportaje publicado en 2017 por The Intercept.

Por otra parte, el ex responsable de banca privada relató haber asistido el año pasado a una reunión de marketing virtual sobre la contratación de asesores, en la que un alto cargo del departamento propuso utilizar las direcciones de los domicilios para determinar si los candidatos a un puesto de trabajo serían adecuados para atender a personas de alto poder adquisitivo.

La idea, según recuerda este antiguo ejecutivo, era que el valor de las viviendas de los candidatos ayudara a determinar si eran adecuados o no para un puesto de asesor financiero al servicio de personas adineradas. La sugerencia provocó rápidas objeciones por parte de algunos asistentes.

No está claro si la idea llegó a ver la luz.

Los expertos en empleo afirman que empresas como JPMorgan están en su derecho de recopilar datos sobre lo que hacen sus empleados.

"No hay esperanza de privacidad en el ámbito laboral", afirma Helen Rella, abogada y miembro de la división de trabajo global de Wilk Auslander, un bufete de abogados situado en la ciudad de Nueva York, refiriéndose a la legislación vigante en Estados Unidos. "De hecho, cuando nos enfrentamos a situaciones que implican el cese de la relación laboral o cuestiones de uso indebido de información confidencial, por ejemplo, podemos hacer que vengan expertos forenses, examinen un ordenador que ha utilizado un empleado y rastreen todas las pulsaciones de teclas que se han producido en ese ordenador", añade.

"Si se emplea para determinar si los empleados trabajan realmente, que es para lo que se les contrata, no existe nada prohibido en el hecho de que un empresario controle el trabajo por el que paga a sus empleados", continúa argumentando Rella.

"En mi opinión, no es aceptable que no confíen en sus empleados. Quizá deberían revisar sus prácticas de contratación"

Otros bancos también recopilan algunos de los tipos de datos que rastrea JPMorgan, al menos en lo que respecta a las entradas y salidas del trabajo. Goldman Sachs, por ejemplo, recoge datos de identificación para controlar quién está en la oficina y cuándo, como publicó recientemente Business Insider.

Pero los expertos también afirman que las empresas pueden alimentar la desconfianza y la ansiedad si no son completamente transparentes sobre los datos que recogen.

"Existe una responsabilidad ética para las organizaciones que hacen un seguimiento de los datos de sus empleados, y que los utilizan para tomar decisiones, de ser completamente claros con los empleados sobre los datos que se están rastreando, cómo se están utilizando y el beneficio positivo que tiene para esos empleados", resume Garr, investigador de datos.

Cuando las empresas son opacas en cuanto al uso de los datos de los empleados, las consecuencias pueden ser perjudiciales, desde afectar al "compromiso" de los empleados hasta erosionar su "salud mental", según Garr.

"Antes de llegar a elevadas tasas de rotación y desgaste, se pasa por niveles más bajos de compromiso y de productividad", añade Garr. 

Las organizaciones deberían adoptar mejores prácticas para mantener a los empleados informados sobre la supervisión laboral. Eso implica ser transparentes con la información que recogen y el porqué, o establecer un calendario para revisar los hallazgos para determinar si contienen ideas útiles relacionadas con el trabajo.

Las empresas que no lo hagan corren el riesgo de cultivar el tipo de desconfianza que, según los empleados de JPMorgan, está proliferando en sus filas.

"En mi opinión, no es aceptable que no confíen en sus empleados. Quizá deberían revisar sus prácticas de contratación", opina otro empleado.

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