Los principales síntomas del Parkinson, ¿se puede prevenir?

Nancy Van Der Stracten boxea para luchar contra la enfermedad de Parkinson (Reuters)
Nancy Van Der Stracten boxea para luchar contra la enfermedad de Parkinson (Reuters)

Reuters

  • Temblores en reposo, bradicinesia (lentitud en los movimientos), rigidez o inestabilidad postural son algunos de los principales síntomas del Parkinson. 
  • Según la Federación Española de Parkinson, 160.000 personas padecen este trastorno neurodegenerativo en este país y 7 millones en el mundo. Aunque prevén que la cifra aumente hasta los 12 millones en las dos próximas décadas. 
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Se sabe ya mucho, pero todavía es poco. Algunos aspectos de este trastorno siguen siendo una incógnita, a pesar de los evidentes avances. Conocidos son los síntomas del Parkinson, su evolución y tratamiento, pero, ¿es posible prevenir el Parkinson?

Indican desde la Federación Española de Parkinson, que, en 2040, esta será la enfermedad grave más común. En la actualidad, la padecen 160.000 personas en este país y más de 7 millones en todo el mundo. El futuro se barrunta oscuro, ya que hay previsión de que la sufran 12 millones dentro de 20 años. 

La enfermedad de Parkinson (EP), tal y como lo definen en la Federación, es un trastorno neurodegenerativo que afecta al sistema nervioso de manera crónica y progresiva. Es la segunda enfermedad más prevalente en la actualidad después del Alzhéimer y pertenece a los llamados Trastornos del Movimiento. Se conoce comúnmente como enfermedad de Parkinson en referencia a James Parkinson, el doctor que la describió por primera vez en 1817 en su monografía Un ensayo sobre la parálisis agitante (An essay on the shaking palsy).

El cerebro también se puede donar (y no es necesario estar sano)

La EP se caracteriza por la pérdida (o degeneración) de neuronas en la sustancia negra, una estructura situada en la parte media del cerebro. Esta pérdida provoca una falta de dopamina en el organismo, una sustancia que transmite información necesaria para que se realicen movimientos con normalidad. La falta de dopamina hace que el control del movimiento se vea alterado, dando lugar a los síntomas motores típicos, como el temblor en reposo o la rigidez.

No se conoce la causa última de la EP, explican, sin embargo, “se considera que podría deberse a una combinación de factores genéticos, medioambientales y los derivados del propio envejecimiento del organismo”.

Principales síntomas del Parkinson

Los síntomas del Parkinson son de carácter motor y no motor. No todas las personas, aclaran, tienen por qué tener los mismos síntomas, ni su evolución va a seguir el mismo curso. Se suelen asociar principalmente a las dificultades motoras, pero hay muchos otros no relacionados con el movimiento, tales como los trastornos del sueño o el olfato, pudiendo en ocasiones preceder a la aparición de síntomas motores.

Síntomas motores del Parkinson

PRINCIPALESOTROS
Temblor en reposoHipomimia-Hipofonía
RigidezDisartria y sialorrea
BradicinesiaDificultades respiratorias
Inestabilidad postural

Síntomas no motores

NEUROPSIQUIÁTRICOSDEL SUEÑOAUTONÓMICOSDIGESTIVOSSENSORIALESOTROS
Trastornos afectivosSomnolencia diurnaHipotensión ortostáticaDisfasiaDolorFatiga
Alteraciones cognitivasSueños vividosSudoración excesivaNáuseasParestesiasCambios en el cuerpo, pérdida de peso
Alucinaciones, deliriosInsomnio, sueño fragmentadoSeborreaEstreñimientoHiposmia, anosmia
DemenciaSíndrome piernas inquietasDisfunción sexualAlteraciones visuales
Trastornos del control de impulsosAlteraciones micción

Diagnóstico y tratamiento del Parkinson

El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson es fundamentalmente clínico y se realiza con base en la historia clínica y la exploración neurológica de la persona, ya que no existe en la actualidad un marcador bioquímico. La EP, subrayan, evoluciona de manera diferente en cada persona, por lo que el tratamiento debe estar adaptado a las necesidades que se presenten en cada momento.

Tratamiento farmacológico

Aún no se dispone de un tratamiento curativo para la EP. La medicación se centra en reestablecer el contenido de dopamina en el cerebro con el objetivo de mejorar los síntomas y la calidad de vida de la persona. La elección del medicamento depende de factores como la edad, las características clínicas, la gravedad de la EP y los trastornos asociados. En ocasiones, se emplea una combinación de fármacos para conseguir un control más eficaz de los síntomas. Actualmente se utilizan precursores de la dopamina (Levodopa), inhibidores de la MAO-B/COMT, agonistas de la dopamina, anticolinérgicos y Amantadina

Tratamiento quirúrgico del Parkinson

El tratamiento quirúrgico del Parkinson está indicado cuando los síntomas motores no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico. Se trata de la estimulación cerebral profunda (ECP) o por sus siglas en inglés DBS (Deep Brain Stimulation). Consiste en implantar unos electrodos en un área concreta del cerebro para administrar estimulación eléctrica. Con ello se consiguen modular las señales que causan los síntomas motores. Los electrodos están conectados a un neuroestimulador que se coloca en el tórax (como un marcapasos) a través de una extensión que se conduce bajo la piel, desde la cabeza pasando por el cuello.

Terapias avanzadas y tratamientos no farmacológicos del Parkinson

Las terapias avanzadas para tratar el Parkinson que menciona la Federación son la infusión intestinal continua de levodopa/carbidopa y la infusión continua subcutánea de apomorfina. Entre los tratamientos no farmacológicos: fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y psicología.

Evolución del Parkinson

Aunque suelen padecerlo personas mayores de 50 años, también puede afectar a gente de menor edad: es lo que se denomina Enfermedad de Parkinson de Inicio Temprano (EPIT). Los síntomas motores y no motores van a ser distintos a los de la EP que aparece en otras edades. Las fluctuaciones motoras como las discinesias (movimientos involuntarios) o distonías (contracciones musculares que provocan posturas anormales) pueden aparecer antes en la EPIT, pero su progresión es más lenta. Las alteraciones cognitivas, como los problemas de memoria, son menos comunes y aparecen más tarde.

Hacen hincapié en que, quizá, “una de las mayores diferencias sea el impacto vital que supone el diagnóstico en una persona joven, afectando a sus relaciones familiares, de pareja, su vida profesional y social, así como sus expectativas y planes de futuro. Es importante que la persona y su entorno social cuenten con apoyo para llevar a cabo los cambios necesarios para adaptarse a la nueva situación.”

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Una vez pasados de 5 a 8 años desde el inicio del tratamiento, gran parte de las personas desarrollan complicaciones motoras (fluctuaciones motoras, discinesias) y síntomas no motores (como trastornos del sueño o cognitivos) que no responden adecuadamente a la medicación. Es en esta etapa cuando se habla de Enfermedad de Parkinson Avanzada (EPA). Estas complicaciones se deben probablemente al avance del proceso degenerativo de la EP. Aunque es muy variable, la mayoría de las personas alcanza esta etapa pasados 10 años de evolución.

En esta fase, el tratamiento farmacológico no tiene el efecto deseado y se van alternando periodos de buen y mal control de los síntomas, el llamado “efecto on-off”. Estos cambios pueden producir fluctuaciones motoras y discinesias. 

¿Se puede prevenir el Parkinson?

Se conocen los síntomas del Parkinson y muchas más particularidades de esta enfermedad. Pero la gran pregunta es: ¿se puede prevenir el Parkinson? La respuesta, desgraciadamente, es no. La doctora Itziar Gastón Zubimendi, neuróloga en el Servicio de Neurología B del Complejo Hospitalario de Navarra, relata en zonahospitalaria.com que, debido a que se desconoce lo que causa de la enfermedad, “no hay forma de prevenir la aparición del Parkinson”

Algunos estudios recientes, anota, “han puesto de manifiesto que aquellas personas que consumen tabaco y/o café tienen menor riesgo de padecer Parkinson”. De estos datos, aclara, no se puede concluir que “el tabaco o el alcohol prevengan totalmente la aparición de la enfermedad”. Por añadidura, Gastón asevera que su uso nunca podría estar justificado como prevención de la EP, habida cuenta del “riesgo de desarrollar enfermedades más graves del aparato cardiovascular y respiratorio o de cáncer en diferentes órganos (pulmón, esófago, laringe, vejiga, riñón, hígado…) relacionadas con el consumo de estos productos”.

A nivel experimental, observa, “ciertas sustancias han demostrado que pueden proteger de la muerte a algunos de los grupos neuronales afectados en la EP, sin embargo, hasta la actualidad ningún fármaco ha podido reproducir este efecto neuroprotector en pacientes. Tampoco los ensayos con células madre han conseguido, por el momento, efecto curativo, regenerador ni sustitutivo mantenido, pero sigue constituyendo una línea de investigación muy activa”.

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