¿Estados Unidos, el imperio decadente? Por qué la épica parece lejos de su ocaso

Mario Rappanello
Ilustración del Capitolio de los Estados Unidos

Getty

  • Si tenemos en cuenta la situación actual de sus contrincantes y no cometen graves errores, la épica de Estados Unidos está lejos de su ocaso.
  • En 2022, ha conseguido el empantanamiento de Rusia, frustrar el deseo de China con Taiwán y forzar a Alemania a reconsiderar su posición estratégica y de liderazgo en Europa.
Análisis Faldón

El reciente black out de la red informática de los aeropuertos de Estados Unidos ha alimentado los comentarios de unas corrientes de pensamiento que describen a Estados Unidos como un imperio en decadencia.

Sin embargo, a pesar de las dificultades (por ejemplo, todavía no han solucionado totalmente la asimilación de las diferentes minorías que viven en su seno) y de las dicotomías políticas internas solo en parte aliviadas por las últimas elecciones de mitad de mandato presidencial, hay signos de una nación dueña de su destino y con un rol de imperio dominante.

Así, a lo largo del 2022 han conseguido el empantanamiento de Rusia, frustrar el deseo de China de recuperar Taiwán y forzar a Alemania a reconsiderar su posición estratégica y de liderazgo en Europa.

Además, Estados Unidos posee una demografía potente. Los datos demográficos de 2020 revelan un crecimiento de su población en los últimos 10 años de 20 millones, con un incremento del 7%. La edad media es, como la de China, de 38 años; mientras la de Rusia está en 40; la de Alemania, en 48; la de Japón, en 49; y la de España, en 44. 

Mientras los rusos han envejecido 10 años entre 1980 y 2020, los alemanes 13 y los chinos 18, en Estados Unidos lo han hecho solo 8 años. Las previsiones para 2035 dicen que la población rusa alcanzará los 44 años de media; la china, 46; la alemana, 51, mientras que la media estadounidense llegará a los 40 años. Mantendrá, por lo tanto, ese espíritu joven de nación dinámica y emprendedora, elementos indispensables para un imperio.

Paralelamente, Estados Unidos goza de una posición geográfica inmejorable. Limita, como dicen los geopolíticos, al oeste y al este con los peces (con el Pacífico y el Atlántico), al norte con el tranquilo Canadá y al sur con el turbulento pero intrascendente México actual. Por lo tanto, estratégica y psicológicamente, conservan una posición muy alejada del temor que sufren los rusos a ser invadidos.

Gracias al QUAD, el acuerdo cuadrilateral para la defensa del Indo Pacífico firmado en 2020 con Japón, Australia y la India, han reforzado el dominio de los mares; ahora ejercen el control de los cuellos de botella (Panamá, Gibraltar, Suez y Malaca), lo que les permite controlar más del 85% de las mercancías que se mueven por el planeta. China, con una flota militar superior en número, está en fuerte desventaja desde el punto de vista del volumen y la tecnología, mientras que la flota rusa es casi insignificante.

Estados Unidos ostenta también una superioridad tecnológica. Aunque China les supera en dominio del 5G e inteligencia artificial, son líderes en materia de GPS, semiconductores, satélites móviles y vacunas. Desde hace algunos meses, Washington impide a China el acceso a los semiconductores de producción filo-occidental con un embargo promovido por el Departamento del Tesoro que interrumpe una cadena de valor que va desde Taiwán, Holanda, Japón e Israel hasta China. Es un enfrentamiento comercial complicado, lleno de restricciones, pero también de exenciones para no dañar a demasiados aliados occidentales y a los mismos productores de semiconductores norteamericanos y a pesar de que los sectores políticos más conservadores consideran la medida hacia China débil y tardía.

Las grandes predicciones de Wall Street para 2023 no parecen muy acertadas.

Respecto a la energía, Estados Unidos es el único país que juega 3 roles distintos: productores-exportadores, grandes consumidores y, a menudo, también garantes de la seguridad energética de sus aliados, desde Europa hasta Japón. Esta diversidad de roles les distingue de otros países y pesa tanto como el control de las subidas de los tipos de interés que realiza la Reserva Federal. Si queremos intentar adivinar cómo evolucionará el precio del petróleo, más que los recortes de producción, que lo empujarían al alza, probablemente pesarían en mayor medida una ralentización de la economía mundial que lo llevaría a la baja.

Junto con la autosuficiencia energética y la moneda universal se completa el triángulo mágico sobre el que descansa la hegemonía de un imperio con las armas, a las que podemos añadir una demografía favorable. 

Un imperio que madura, que no quiere reproducir errores del pasado con la invasión de países lejanos en nombre de la defensa de la democracia o buscando armas de destrucción masiva inexistentes. El dinero que se ahorra en guerras en las que no combate directamente lo puede destinar a aliviar las tensiones generadas por sus diferencias internas. Un cambio estratégico para la mejora del bienestar general, que sea inclusivo con los colectivos que le permiten mantener una población joven y que busca mantener la unidad que cualquier imperio dominante necesita para su supervivencia.

¿Imperio en decadencia? Todos la han vivido antes o después a lo largo de la historia: el romano, el español, el portugués y el británico. Pero, si tenemos en cuenta la situación actual de sus contrincantes y no cometen graves errores, la épica de Estados Unidos está lejos de su ocaso

Este análisis geopolítico nos sirve para intentar ir más allá de la crónica de los hechos, entender el origen de los acontecimientos e intuir su evolución, lo que puede resultar una base útil para realizar una buena diversificación geográfica en las inversiones. 

Porque al final, como inversores, lo fundamental es intentar anclar nuestras inversiones al crecimiento mundial para perseguir rentabilidades coherentes, especialmente cuando se habla de renta variable y de largo plazo de inversión. De esta forma, podremos otorgar el peso correcto a cada zona geográfica, más allá del peso que aportan al PIB mundial, siempre atentos a la evolución de los equilibrios futuros del orden mundial.

Mario Rappanello es responsable de Tesorería y Allocation Advisory de Banco Mediolanum.

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