Glovo pretende construir un centro comercial en tu bolsillo en los próximos dos años, según su responsable de Grocery: compra en múltiples establecimientos y pide en el súper lo que no tenga el restaurante

Un rider de Glovo

Glovo

  • Glovo ultima su estrategia para los dos próximos años que incluye que el cliente pueda realizar un pedido que implique comprar en múltiples distribuidores.
  • La empresa de delivery también pretende que el consumidor tenga el surtido del supermercado en cuanto a postres y bebidas a su disposición en el restaurante. 
  • Las primeras dark stores de la compañía se han ido quedando pequeñas y Glovo cuenta ahora con centros de preparación de pedidos de 1.000 metros cuadrados. 
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Glovo avanza en su estrategia por llegar al móvil y al bolsillo de los españoles.

Daniel Alonso responsable de Grocery de Glovo
Daniel Alonso responsable de Grocery de Glovo
AECOC

La compañía de delivery gana cuota de mercado ya que, en un contexto marcado por la pandemia del coronavirus, los pedidos a domicilio se han convertido en un aliado para los consumidores: “No teníamos consumidores, teníamos prisioneros”, dice en referencia al periodo de confinamiento el responsable de Grocery de Glovo, Daniel Alonso, durante la jornada Ecommerce, ahora o nunca, organizada por Aecoc. La compañía aprovecha la coyuntura para fidelizar clientes ampliando la oferta con servicios de compra múltiple y un nuevo modelo de mercaurantes.

Para los próximos dos años, el ejecutivo tiene muy clara la hoja de ruta a seguir por la compañía. “Tengo dos sueños: un sueño es lo que sucede en el mundo físico”, dice Alonso. Según adelanta el ejecutivo, una de sus intenciones es que el cliente pueda comprar a través de Glovo lo que quiera en diferentes tiendas. “Que puedas comprar un jamón aquí, un congelado allá y que te lo trajeran todo en una hora. Es decir, que puedas llegar a múltiples distribuidores y se elimine la fricción de tener que ir a cada sitio concreto”.

La otra pata en la que se apoya la estrategia de Glovo pasa por aunar la parte de restauración y la de supermercados. “El surtido de bebidas o postres de los restaurantes es limitado”, introduce Alonso. Así que la idea es que el pasillo de postres del supermercado y el de bebidas “esté disponible en todos los restaurantes en España para tener la cena perfecta”.

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Y es que lo que pretende el unicornio catalán es “construir un centro comercial en el bolsillo” de sus clientes, detalla Alonso, “para nosotros cada retailer tiene su valor y su especialización”. La clave para la empresa de delivery está, precisamente, en los pedidos pequeños, es decir, compras por internet que a las cadenas de alimentación no les interesa cubrir porque no les resultan rentables. 

En este sentido, Alonso pone de manifiesto que la oportunidad que supone solucionar una demanda al consumidor entraña un valor exponencial: “Nosotros, como marketplace, cubrimos una necesidad que el retailer no puede cubrir con su estructura de costes. Los clientes vienen por dos cosas o seis cosas y les permitimos cubrir el viaje de la compra de emergencia y de conveniencia”. 

Glovo también busca ampliar la red de empresas de distribución con las que trabaja. “Ahora mismo en España tenemos buena cobertura. Nuestro objetivo es trabajar con todos los retailers cerrando acuerdos globales”. 

La startup amplía su oferta a un ritmo de 300 puntos de venta al mes. “Necesitamos desarrollar más contenido. Podemos llegar a los 10.000 puntos de venta”, opina Alonso. 

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Tras la operativa de Glovo hay un elemento clave: las dark stores.

Se trata de centros de preparación de pedidos ubicados en el centro de las ciudades y que funcionan a modo de almacenes que preparan las entregas. Actualmente la compañía cuenta con 17 localizaciones como esta: “Hemos aprendido de los errores. Empezamos con locales pequeños de 150 metros cuadrados y ahora estamos en los 1.000 o 1.500 metros cuadrados”, revela el directivo de Glovo. 

Las primeras dark stores se le han ido quedando pequeñas a Glovo y la compañía necesita, ahora, espacio para que durante los picos de demanda se puedan preparar a la vez del orden de 600 pedidos en una hora. “Es importante para nosotros tener espacio. El prototipo medio es de 1.000 metros cuadrados. En cuanto al surtido, vamos aprendiendo. Intentamos hacerlo en función de los datos y con gestores de categorías para cada país. Tenemos unas 2.000 referencias para cubrir bien la demanda”, detalla Alonso.

Es importante tener en cuenta que la empresa de delivery trabaja con múltiples categorías, como farmacia, donde se piden tests de embarazo o termómetros. “En floristería también trabajamos con proveedores muy fuertes. También en juguetes eróticos que funcionan muy bien por el anonimato y la instantaneidad del pedido”, enumera el ejecutivo otras categorías de productos demandados.

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Aun así, a las dark stores les queda aún mucho por avanzar en automatización tecnológica, ya que, según cuenta Alonso, se apoya principalmente en trabajo humano.

Glovo tiene previsto instalar tecnología adicional para agilizar el proceso de preparación de pedidos y es que “una de las cosas únicas de Glovo es la fluctuación intradía”, dice Alonso en referencia al número de pedidos. Glovo gestiona, diariamente, picos de demanda que, en Madrid, pueden pasar de los 200 pedidos a la hora a los 600 por hora que se registran a las 10 de la noche. 

Para gestionar tal pico de demanda, concentrado en una hora determinada, la compañía se sirve de un algoritmo de gestión de flota y de gestión de dark stores, también de un equipo de científicos de datos y de tecnología de predicción de inventario. 

El principal escollo para los pedidos de alimentación online es equivocarse en la entrega del producto: “Es la desventaja de la cesta pequeña, que falte una cosa pesa mucho”.

La compañía trabaja con tiempos de entrega muy cortos por lo que juegan un papel clave las llamadas órdenes consolidadas, es decir, que un sólo repartidor lleve dos pedidos cuyos puntos de entrega se sitúan en la misma ubicación o cerca. “Esto nos permite bajar los costes de entrega a un nivel brutal”; concreta Alonso. “En Madrid estamos en el 60% de consolidación de pedidos pero creemos que podemos llegar al 90%”.

Glovo utiliza sus dark stores y optimiza su red logística para agilizar los tiempos de entrega. “Los 15 minutos de entrega en el radio de un kilómetro ya funciona”, subraya Alonso, “queremos que el usuario piense que es como el grifo de agua: un click y tienes el pedido en tu casa”.

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