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Una guerra comercial podría frenar la recuperación económica mundial, según el BCE

Mario Draghi, gobernador del BCE.
Mario Draghi, gobernador del BCE. Thomas Lohnes / Getty Images

El Banco Central Europeo (BCE) cree que una importante escalada de las tensiones comerciales podría descarrilar la recuperación en curso a nivel mundial, pues el impacto sobre el comercio y la producción sería "claramente negativo", según ha indicado el organismo en un documento elaborado por Lucia Quaglietti.

De esta forma, la institución presidida por Mario Draghi cree que un escenario en el cual Estados Unidos aumentara de forma brusca los aranceles sobre los bienes importados de todos los socios comerciales y que, a su vez, estos tomasen medidas de represalia simétricas en su contra, provocaría un impacto "claramente negativo" sobre la economía y, particularmente severo, para EEUU.

Según ha explicado el BCE, el impacto concreto sobre cada país dependerá principalmente de su tamaño, el grado de apertura y la intensidad comercial con el país que impone aranceles. Así, los países con relaciones comerciales más estrechas con EEUU serían los más afectados, mientras que su participación en las cadenas de valor mundiales podrían ampliar aún más los efectos.

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En este sentido, el instituto emisor ha señalado que sólo unas pocas economías abiertas con una débil exposición al país que aplica el arancel podrían beneficiarse de los efectos de la desviación del comercio, ya que ganarían competitividad en terceros mercados.

El impacto de la escalada de las tensiones comerciales se observaría en los precios a la importación, que serían más elevados y podrían aumentar los costes de producción de las empresas al reducir el poder adquisitivo de los hogares, especialmente si los bienes nacionales e importados no pueden sustituirse entre sí fácilmente.

Todo esto, de igual forma, tendría un efecto contagio sobre el consumo, la inversión y el empleo. Una escalada de las tensiones comerciales alimentaría la incertidumbre económica, provocando que los consumidores demoren el gasto y las empresas pospongan sus decisiones de inversión, mientras que en los mercados se podría dar una reducción de la exposición a acciones, caída del crédito y la exigencia de una mayor compensación al riesgo.

La inminente guerra comercial

En las últimas semanas el riesgo por un empeoramiento de las tensiones comerciales ha aumentado debido a los aranceles anunciados por la Administración de Donald Trump. A finales de marzo, el presidente de EEUU firmó una orden de ley con la que imponer aranceles del 25% sobre el acero importado y del 10% sobre el aluminio, aunque se concedieron exenciones a varias economías, incluida la Unión Europea (UE), pero de carácter temporal.

China respondió con la promesa de aumentar los aranceles hasta el valor de 3.000 millones de dólares sobre las importaciones estadounidenses, mientras que EEUU amenazó con unos aranceles adicionales valorados en 50.000 millones de dólares para los productos chinos. Este anuncio volvió a obtener la respuesta de represalia por parte del gigante asiático, que aseguró que aumentaría los aranceles sobre una cantidad similar de la anunciada por EEUU.

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Sin embargo, el BCE ha asegurado que los aranceles anunciados sólo afectan a una pequeña parte del comercio de EEUU y del comercio mundial, y es probable que su impacto sea "modesto", pues solo representan alrededor del 2% de las importaciones estadounidenses y las exportaciones chinas.

"Visto de manera aislada, es poco probable que el impacto directo sea muy significativo. Sin embargo, los riesgos asociados con una escalada de las tensiones comerciales y una reversión más amplia de la globalización han aumentado claramente. Esto puede afectar a las decisiones de inversión en todo el mundo, probando la capacidad de recuperación del impulso del comercio mundial", ha aseverado la entidad en el documento.

Por otro lado, la agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) calcula que estas medidas reducirían el Producto Interior Bruto (PIB) de EEUU en 0,1 puntos porcentuales en el periodo 2018-2019, con interrupciones en los proveedores que dependen de las importaciones, especialmente en el sector aeronáutico, la tecnología y la maquinaria.

Los analistas de la firma estiman que la economía estadounidense perdería 0,1 puntos porcentuales adicionales de crecimiento debido a los aranceles recíprocos de China, siendo la industria agrícola, la automotriz, la de aeronaves y de productos químicos las más expuestas.

De igual forma, S&P considera que una escalada de las tensiones, que llevasen a EEUU a imponer aranceles a productos chinos por valor de 150.000 millones de dólares, combinado con una respuesta igual por parte de China, triplicaría la resistencia al crecimiento hasta 0,6 puntos porcentuales.

Repercusiones sobre la política monetaria

Además, y de forma más directa, los expertos de S&P aseguran que los aranceles propuestos por EEUU sobre los bienes chinos aumentarían los precios de la importación en aproximadamente 0,5 puntos porcentuales. Esto se traducía en un impulso general de la inflación de 0,1-0,2 puntos por encima de los pronósticos actuales, erosionando, al menos parcialmente, el impulso que los recortes de impuestos dieron al poder adquisitivo de los hogares.

Este comportamiento provoca así cierta preocupación acerca de hasta qué punto podría afectar a la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Los expertos de S&P pronostican que la Fed elevará los tipos de interés un total de cuatro veces este año.

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"Aunque un aumento de 0,2 puntos porcentuales por encima del pronóstico actual de la inflación no es suficiente para llevar a los responsables de la política monetaria a elevar los tipos más rápido, actualmente las presiones inflacionarias han comenzado a elevarse en las cadenas de suministro", explican los expertos de S&P.

Según apuntan, si la falta de claridad sobre la disputa reduce los costes de endeudamiento a largo plazo a medida que los inversores buscan la seguridad de los bonos de EEUU, la Fed podría elevar los tipos a corto plazo inadvertidamente y provocar que la curva de rendimiento se invierta, la cual ya está de por sí bastante plana.

"Con la brecha entre las tipos de corto y largo plazo cerca de su nivel más estrecho en más de una década, los partícipes del mercado deben preocuparse, pues esto podría estar augurando una recesión en el corto plazo, como ha sido el caso en el pasado muchas veces. Esto es verdaderamente algo que la Fed querría evitar", advierten.

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