Por qué este invierno deberías reemplazar la zanahoria por la chirivía, su desconocida prima cargada de beneficios

Chirivía

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  • Parece una zanahoria pálida, pero en realidad es su prima. La chirivía es un tubérculo dulzón, terroso y exquisito cargado de propiedades nutricionales que te animarán a incluirla en tu dieta.
  • Entre los beneficios de la chirivía para la salud destaca su alto contenido en vitamina C, la mejora de la digestión o el cuidado del corazón gracias a su riqueza en potasio. 
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La chirivía es una hortaliza de invierno que sigue resultando desconocida para muchas personas. Los meses fríos son el momento perfecto para encontrarla en los mercados y fruterías, ya que es durante la estación invernal cuando esta prima de la zanahoria está en plena temporada de maduración y recogida.

Como curiosidad, su cultivo se remonta a tiempos antiguos en Eurasia: antes de que la patata aterrizase en Europa en la Era Moderna traída de América, en el Viejo Continente la chirivía desempeñaba un papel esencial en la alimentación, especialmente durante la época de los antiguos griegos y romanos.

De hecho, existen numerosos documentos desde el siglo I que registran su importancia en la dieta, relegada a un papel secundario tras ser suplantada por el tubérculo blanco. También se empleó como edulcorante natural antes de la llegada de la remolacha y el azúcar de caña. 

El sabor de la chirivía, cuyo nombre científico es pastinaca sativa, es más potente y rotundo que el de la zanahoria y además, sorprende por su originalidad. De tonalidad cremosa o amarillo pálido por fuera y blanquecina por dentro, presenta un dulzor más concentrado, un toque terroso y anisado y un punto picante, que la convierten en una opción culinaria para los paladares más creativos. 

La chirivía permite un amplio abanico de recetas gastronómicas: puedes utilizar esta raíz para preparar hummus, puré, crema, legumbres, salsas, compotas y mucho más. Una de las opciones más populares consiste en cocinarlas al horno.

Vitaminas y minerales a tutiplén, entre las razones para comer chirivía en invierno

Chirivías asadas al horno con salsa de mostaza y miel.
Chirivías asadas al horno con salsa de mostaza y miel.

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Desde WebMD recogen algunos de los principales beneficios de la chirivía para la salud. Media taza aporta 17 miligramos de vitamina C, el 28% de la ingesta diaria recomendada. 

El nutriente es más elevado si las comes crudas que cocinadas. Al hervirlas, la vitamina C supondría el 20% de la recomendación diaria. 

Son raíces fantásticas para reducir el riesgo de infecciones respiratorias y enfermedades crónicas, puesto que la vitamina C estimula el sistema inmunológico y respalda a los glóbulos blancos. 

También resulta muy digestiva y buena para la salud intestinal por su cantidad de fibra, entre 3 y 5 gramos de fibra por porción. 

Entre sus minerales destaca el potasio, un nutriente básico para el corazón, que equilibra la presión arterial y reduce el riesgo de cálculos renales. 

¿En qué se diferencian las zanahorias y las chirivías?

Zanahorias

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Comenzando por su parecido, ambas son tubérculos pertenecientes a la familia Apiaceae, que comparten con otros parientes como el perejil o el apio. Admiten una amplia variedad de métodos para ser cocinadas: al horno, hervidas, fritas, salteadas, asadas, al vapor y a la parrilla. 

Las dos son bajas en calorías y altas en fibra y antioxidantes, contribuyen a la saciedad y son bajas en grasas, aunque la zanahoria tiene meno contenido calórico y un índice glucémico más bajo. 

Sin embargo, hay algunas razones por las que la chirivía puede ser más saludable e interesante que la zanahoria, o al menos deberías repartirte entre ambas.

  • Mayor riqueza en minerales: La chirivía tiene más hierro, potasio, magnesio, cobre, zinc y fósforo, según la comparativa realizada por Foodstruct. Además, la chirivía contiene un 85,5% menos de sodio en comparación con la zanahoria. Ambos alimentos tienen el mismo contenido de calcio.
  • Mayor contenido algunas vitaminas: En general, la chirivía es más rica en vitaminas, pero no en todas. La zanahoria es más rica en vitamina B3, vitamina B6 y vitamina B2 y la chirivía le gana en vitamina C, vitamina E, vitamina B1, vitamina B5 y vitamina K. Además, las chirivías contienen un 252,6% más de ácido fólico que las zanahorias, que ganan en vitamina A, de la que la chirivía carece.
  • Ganadoras en el aporte de fibra, carbohidratos y proteínas: Las chirivías contienen 1,75 veces más fibra que las zanahorias. También son 1,88 veces más altas en carbohidratos: 300 gramos te darían el 18% de la cantidad diaria que precisas, el 10% si hablamos de zanahorias. Asimismo, las chirivías resultan más proteicas. 

Estos datos no quieren decir que debas cambiar por completo la zanahoria por la chirivía ni viceversa: combinarlas es lo ideal. El betacaroteno presente en las zanahorias es esencial para cuidar la vista, el corazón, el estado antioxidante del cuerpo y el sistema cardiovascular. 

La chirivía también cuida el corazón con el potasio y el cerebro con el ácido fólico, que reduce las probabilidades de sufrir un derrame. La fibra, disponible en ambas aunque más presente en la chirivía, también desempeña efectos cardioprotectores.

Pero hay mucho más: son raíces ideales para prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2 gracias a la riqueza en antioxidantes, y también de cáncer como el de mama, próstata o el colorrectal.

Definitivamente, en los meses más fríos deberías teñir tus platos de blanco y de naranja con estos tubérculos de propiedades casi mágicas. 

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