La Ley de Movilidad Sostenible, a un paso para su aprobación: las empresas tendrán de 6 meses a un año para adaptarse, se impulsará la intermodalidad entre tren y autobús, y no se suprimirán los vuelos cortos

María José Rallo, secretaria general de Transportes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
María José Rallo, secretaria general de Transportes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Pablo Moreno

  • El Gobierno espera que la ley de movilidad sostenible quede aprobada antes de terminar el año. Una normativa que consideran muy madura y que fija cómo debería ser el transporte del futuro.
  • La movilidad sostenible es algo transversal, por eso tanto empresas privadas como administraciones públicas deben hacer cambios para adaptarse al nuevo modelo. Quizás, uno de los puntos más controvertidos es el relacionado con los vuelos cortos.

"La movilidad sostenible es un compromiso que hay que hacer transversal a toda la sociedad", afirma María José Rallo, secretaria general de Transportes y Movilidad del Ministerio de Transportes.

Una de las cuestiones a la que más tiempo ha dedicado el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha sido a la ley de movilidad sostenible. Un texto que se sometió a audiencia pública en primavera y que espera vea la luz antes de que acabe el año.

"Nos gustaría que fuera más en noviembre que en diciembre", destaca María José Rallo. Para la secretaria general, este texto está muy maduro, ya que ha pasado por una doble lectura del Consejo de Ministros, es decir, que "ha pasado ya por la revisión de todos los ministerios". Además, recibió más de 200 alegaciones públicas, las cuales fueron contestadas. 

"Nuestro objetivo es buscar los máximos consensos. Hemos tenido puntos de contacto incluso con partidos políticos para ver si había algún elemento que fuera especialmente conflictivo. Creemos que esta no es una ley que pretenda tener un contenido ideológico muy relevante, porque lo que estamos haciendo es alinearnos con los grandes objetivos internacionales. Eso es una cuestión de tener en España el marco que casi nos pide la ONU, la OCDE, la Unión Europea, una cosa que hasta ahora no teníamos", destaca Rallo en una entrevista con Business Insider España

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Es cierto que la movilidad sostenible tiene una parte individual. Es decir, que las personas se decanten por medios de transporte que no contaminan. Es por eso que estamos viendo como las ciudades poco a poco se llenan de puntos de bicicletas o patinetes compartidos. Además, desde las instituciones públicas se está apostando por un transporte público eléctrico.

A pesar de que las ciudades, principalmente Madrid y Barcelona, están avanzando en este ámbito, desde la secretaría general de Transportes y Movilidad creen que queda bastante para alcanzar la electrificación plena. "Ni siquiera en la estrategia europea, que son muy ambiciosos, se plantea que pueda haber un 100% de electrificación en el año 2030 ni 2040", explica María José Rallo. 

De esta manera, los españoles no solo optan por este transporte público para moverse en su tiempo libre, sino que también se convierte en el transporte que les lleva al trabajo. Garantizar el desplazamiento hasta el centro de trabajo, estudios o para cuidados, entra dentro de la movilidad obligada.

Sin embargo, hay lugares de trabajo a los que es muy difícil acceder sin coche. Por eso en esta ley de movilidad sostenible hay un punto donde involucran a las empresas. Aquellas compañías con más de 500 empleados, o más de 250 en cada turno, deberán desarrollar un plan de transporte sostenible.

"Ya hay muchas empresas que están trabajando en ello sin necesidad de que sea obligatorio. Nuestra idea es tratar de fomentar que las empresas, incluso aunque no sea obligatorio, lo incluyan dentro de la responsabilidad social corporativa o de la propia negociación que tienen con sus trabajadores y que avancen en esta línea", detalla María José Rallo. 

 

Para lograr este cambio, desde el Gobierno tienen previsto otorgarles un tiempo de entre 6 meses y un año —aún no está decidido el tiempo exacto—. Además, la secretaria general de Transportes señala que "tampoco condicionamos que tenga que ser un bus de empresa, pueden ser bicicletas. Cada empresa diseñará las medidas que considere mejor".

El desarrollo de este plan traerá consigo una normativa de desarrollo, lo que será responsabilidad de las comunidades autónomas. "Incluso, hay alguna ley autonómica que ya establece la obligación de estos planes de trabajo en el ámbito autonómico", recuerda Rallo.

¿Se suprimirán los vuelos cortos?

Pero no solo las empresas privadas tienen que hacer cambios para adaptarse, las administraciones públicas también juegan un papel esencial.

Los servicios de autobús y tren son primordiales. "Ahora estamos en el momento en el que hay que hacer que ambos se entiendan mejor entre ellos, poniendo realmente al ciudadano en el centro y que, de alguna manera, sean sistemas complementarios", detalla Rallo. 

Sin embargo, el tren no llega a todos lados y por eso debe apoyarse en una red de autobuses que, a día de hoy, no es lo suficientemente fuerte. "Muchas veces los autobuses no llegan a la estación de tren, o los sistemas autonómicos y el estatal no están perfectamente coordinados. Se trata de establecer las condiciones para que los dos sistemas vayan convergiendo y que realmente formen parte de un sistema intermodal, pero real", explica.

¿Y el avión?

El Gobierno, a través del programa Proyecto 2050, planteó la posibilidad de prohibir los vuelos cortos. "Se recomienda prohibir los vuelos en aquellos trayectos que puedan realizarse en tren en menos de 2,5 horas", señalaba el plan en uno de sus objetivos medioambientales en mayo de 2021.

Estos vuelos, cuyo trayecto en tren tienenuna duración inferior a las 3 horas, son principalmente los que unen Madrid con Alicante, Valencia y Sevilla —las tres con línea de alta velocidad—. Una red que, se ampliará con la llegada del AVE a Galicia o de un tren de alta velocidad a Extremadura, por ejemplo.

La idea de prohibir los vuelos cortos parece que queda ahora descartada. "Hoy en día el avión está demonizado y parece que es el culpable de todos los males, de los gases de efecto invernadero, del ruido y sobre todo, de las emisiones de CO₂", reflexiona Rallo.

La secretaria general explica en una entrevista a Business Insider España que el transporte aéreo es responsable de menos del 4% de las emisiones en Europa. Además, recuerda que tiene una importancia muy relevante para la actividad económica. Por lo tanto, la supresión de los vuelos no es algo que esté encima de la mesa.

"Otra cosa es cuando existe alta velocidad y el usuario decide. Se está produciendo un trasvase natural del avión al tren, y eso está muy bien", puntualiza Rallo a Business Insider España. Desde el Ejecutivo consideran que este cambio sí es acertado. Además, estas medidas son menos radicales desde un punto de vista económico y permiten al sector avanzar en la descarbonización. 

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