Sin pisos para jóvenes: este mapa muestra por qué no hay ningún barrio de Madrid o Barcelona donde los jóvenes puedan alquilar un estudio

Vivienda jovenes

REUTERS/Nacho Doce

  • Los jóvenes de entre 26 y 35 años no pueden permitirse alquilar un estudio en ninguno de los barrios de Madrid y Barcelona.
  • Para vivir en l'Eixample tendrían que dedicar el 90% de su salario a pagar el alquiler y más de un 70% en el barrio de la Castellana.

Ni un solo rincón donde alquilar un piso en solitario. Así es la postal del alquiler en Madrid y Barcelona, al menos para los jóvenes.

Los jóvenes de entre 26 y 35 años no pueden permitirse alquilar un piso solos en ninguno de los barrios de la capital y de la Ciudad Condal. En otras palabras: emanciparte siendo joven en Madrid o Barcelona es una utopía.

Si quisieran hacerlo, tendrían que destinar buena parte de sus ingresos al pago del alquiler. En todos los barrios de Madrid y Barcelona, los jóvenes tendrían que destinar más de un 39% de sus ingresos a poder pagar el alquiler de un estudio, según el análisis elaborado por urbanData Analytics (uDA), para Business Insider España.

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El Banco de España recomienda no destinar más del 35% de la renta del inquilino al pago del alquiler. Superar ese porcentaje para los jóvenes significaría estrangular sus finanzas, restringiendo su capacidad de gasto y ahorro, máxime en un momento en el que la inflación descontrolada arrasa con el poder adquisitivo de los hogares. 

Más de un 70% de tus ingresos por un alquiler en l'Eixample o Castellana

El panorama es tal que alquilar un estudio en l'Eixample (Barcelona) o Castellana (Madrid) llega a suponer más de un 70% de los ingresos de los jóvenes. 

El salario medio de los menores de 35 años en Barcelona está en 20.249 euros, pero un estudio o una habitación de unos 55 metros cuadrados en el barrio de La Dreta de l'Eixample cuesta, de media, 1.526 euros al mes. El resultado es que los jóvenes tendrían que dedicar el 90% de sus ingresos a permitirse un alquiler en este barrio, como puedes comprobar en el siguiente gráfico (puede tardar unos segundos en cargar).

En Madrid, el barrio de la Castellana, dentro del distrito de Salamanca, es el mercado donde los jóvenes lo tienen más complicado. Si los jóvenes madrileños ganan de media 20.601 euros anuales, hacer frente a los 1.218 euros que cuesta un estudio de media en este barrio supondría dejarse más del 70% del sueldo.

Los barrios con las tasas más altas de esfuerzo son aquellos con los precios más elevados, explica Javier Ventas, vicepresidente de Soluciones de uDA: "En estas zonas, la absorción (rotación de las viviendas) oscila en torno al 30%, por debajo de la media, y el tiempo medio de alquiler es superior a la media de la ciudad debido a los elevados precios". 

 Vallecas y Nou Barris, los más 'asequibles'

"Los jóvenes que viven en capitales de provincia, donde el precio de alquiler es más alto, tardan más tiempo en encontrar alquiler. También porque la demanda es tal que la oferta se vuelve demasiado escasa para dar respuesta a las necesidades de los jóvenes", señala María Matos, directora de Estudios de Fotocasa.

Para encontrar alquileres más asequibles, toca irse a la periferia. Considerando un salario medio en jóvenes de entorno a los 20.000 euros en Madrid y Barcelona, Ventas calcula que tendrían que dedicar como mínimo el 40% de su salario para poder alquilar una vivienda de aproximadamente 55 metros cuadrados.

En Madrid, los barrios más asequibles son San Diego, en el distrito de Puente de Vallecas, y el de Amposta, en San Blas-Canillejas. Se trata de los únicos barrios de Madrid donde los jóvenes pueden alquilar un estudio destinando menos de un 40% de sus ingresos al pago mensual del alquiler.

En Barcelona, en cambio, no hay ni un solo barrio donde eso sea una realidad. El más asequible sería Les Roquetes, en Nou Barris, donde el esfuerzo financiero está en el 42% de los ingresos para alquilar. 

Un problema que solo empeora y 2 causas que lo explican

En los últimos años, el boom de los alquileres no ha hecho más que empeorar la situación. "Hemos detectado un incremento considerable de la tasa de esfuerzo en la mayoría de los barrios respecto al mismo periodo del año pasado como consecuencia del aumento de los precios del alquiler, de doble dígito en buena parte de las zonas", avisa Ventas.

¿Qué ha pasado? Básicamente, que los jóvenes son el colectivo generacional más castigado por el mercado laboral y esto se traduce en unos ingresos especialmente bajos para hacer frente a unos alquileres que suben como la espuma

"El crecimiento de los precios de la vivienda ha sido mayor al incremento en salarios y es por esto que los ciudadanos han de dedicar un mayor porcentaje de su salario a su vivienda que antes", añade Ventas.

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Por un lado, explicaÁngel Martínez Jorge, investigador del Centro de Políticas Económicas de Esade, "el porcentaje de jóvenes trabajando a jornada completa se ha reducido de forma considerable en las últimas 2 décadas por el aumento del número de estudiantes que cursan estudios superiores, pero también por el aumento del desempleo y los trabajos a jornada parcial".

Mientras tanto, las necesidades financieras para acceder a un alquiler o una hipoteca han crecido mucho en España, en forma de mayores entradas para hipotecas o más meses de fianza y otros requisitos en el caso de los alquileres. 

"Esto hace que el acceso de los jóvenes a la vivienda sea mucho más complejo, tanto por las enormes tasas de temporalidad como por la dificultad de acumular tanto capital previo al alquiler o compra, especialmente en las grandes ciudades", añade Martínez Jorge.

El panorama, coincide Ventas, solo puede empeorar: "Nos encontramos con un encarecimiento muy relevante del precio del dinero, que tiene un impacto directo en la compraventa de vivienda". 

Las históricas subida de tipos de interés anunciadas por el Banco Central Europeo están disparando el precio de las hipotecas, lo que se espera que provoque "un descenso en la demanda de compra, aumentando inversamente la demanda de alquiler y tensionando aún más los precios".

¿Quién puede alquilar en solitario?

La mayoría de jóvenes no puede permitirse emanciparse y hacer frente a un alquiler en solitario. Según datos de Fotocasa, solo el 7% de los jóvenes que alquilan una vivienda puede permitirse vivir solo y no compartirla con nadie. 

En cambio, la mayoría de jóvenes vive con sus padres (el 35%), mientras que el 28% convive con otras personas que no son familiares y el 16% vive con su pareja.

Según datos de Idealista, el alquiler medio de una habitación ronda los 350 euros, frente a los 625 euros que se deben destinar para arrendar un estudio, un 79% más. En Madrid, el alquiler medio de una habitación está en 450 euros, frente a 775 euros de un estudio; mientras que en Barcelona alquilar habitación puede costar 475 euros de media, frente a 875 de un estudio.

"La realidad muestra que la mayoría de quienes comparten piso no lo hacen por placer sino por obligación", lamenta Matos. 

Pero, ¿cómo es el perfil de los jóvenes que sí pueden emanciparse?

En ambas ciudades, señala Matos, se trata mayoritariamente de un hombre (el 65%), con un nivel socioeconómico medio-alto, que hace frente al alquiler con su sueldo o también con su salario y apoyado por ayuda familiar.

En cambio, entre quienes comparten piso, casi el 60% son mujeres, con una media de edad de 32 años. "Esta coyuntura podría influir y acrecentar la problemática de la baja natalidad, ya que el alquiler de una habitación en un piso compartido influye en la privacidad e intimidad de los individuos", avisa Matos.

La pescadilla que se muerde la cola: sin proyecto de vida

Es la pescadilla que se muerde la cola: si el alquiler se lleva la mayoría de tu sueldo, no puedes ahorrar y, sin ahorros, comprar una vivienda es imposible, por lo que no hay más alternativa que alquilar.

"Los jóvenes que consiguen acceder a una vivienda, la mayoría en forma de alquiler, se ven abocados a destinar un porcentaje muy elevado de sus ingresos al pago del mismo, impidiendo casi por completo cualquier forma de ahorro futuro y, con ello, eliminando la posibilidad de que algún día puedan convertirse en propietarios", apunta Martínez Jorge.

Martínez Jorge coincide con María Matos en que "las consecuencias a largo plazo de este hecho se harán notar en un porcentaje mucho menor de propietarios de vivienda entre las nuevas generaciones, con su respectivo impacto en la natalidad".

De hecho, según datos del Banco de España, en los 9 años que median entre finales de 2011 y finales de 2020, la tasa de propiedad de los hogares más jóvenes ha caído del 69,3% al 36,1%.

"Ahorrar cuando eres joven es muy difícil. Eso complica independizarse, comprar una vivienda...Tienes que trabajar en grandes ciudades, donde los alquileres son más altos, y eso merma todavía más tu poder adquisitivo", explica Inés Ferreiros, coordinadora del laboratorio de políticas públicas de la Fundación Alternativas.

La lista de consecuencias que acarrea es enorme, continúa Ferreiros: "Genera un problema en cuanto al proyecto vital e inseguridad laboral, pero también se traduce en efectos negativos en la salud física y mental".

Para la elaboración del análisis de este artículo, los datos se han extraído del software de valoraciones y análisis inmobiliarios Pulse, correspondientes al tercer trimestre de 2022. Los indicadores empleados son el precio medio del alquiler (euros/mes) de las viviendas de aproximadamente 55 m2 (estudio o una habitación), el salario medio de la provincia para los jóvenes de 26-35 años y el esfuerzo (%) calculado por los expertos de urbanData Analytics.

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