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Más de la mitad de los pacientes con coronavirus siguen teniendo problemas neurológicos 3 meses después, según acaba de revelar un estudio

Daños en el cerebro por COVID-19.
Reuters

  • Algunas investigaciones han detallado una serie de complicaciones neurológicas derivadas de la infección por coronavirus.
  • Los síntomas neurológicos que aparecen asociados al COVID-19 son cada vez más numerosos y los investigadores están comenzando a observar el posible impacto del virus en el cerebro a largo plazo.
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Algunas investigaciones han detallado una serie de complicaciones neurológicas derivadas de la infección por coronavirus.

Así, además de la pérdida del olfato y el gusto, los síntomas neurológicos que aparecen asociados al COVID-19 son cada vez más numerosos y los investigadores están comenzando a observar el posible impacto del virus en el cerebro a largo plazo.

Incluso en pacientes sanos, las afecciones neurológicas que se han registrado incluyen accidentes cerebrovasculares, alteración de la conciencia y lesión del músculo esquelético.

Además, un número cada vez mayor de personas con problemas neurológicos durante la pandemia de coronavirus todavía continúan mostrando síntomas como confusión y dificultad para concentrarse, así como también dolores de cabeza, fatiga extrema, cambios de humor, insomnio y pérdida del olfato y el gusto, según explica MarketWatch.

De hecho, un estudio de 60 pacientes que tuvieron coronavirus, publicado en The Lancet esta semana, ha descubierto que el 55% de ellos todavía mostraban síntomas neurológicos durante las visitas de seguimiento 3 meses después.

Y, cuando los médicos compararon los escáneres cerebrales de estos 60 pacientes con COVID-19 con los de un grupo de control que no había sido infectado, encontraron que los cerebros de los pacientes con coronavirus mostraban cambios estructurales que se correlacionaban con la pérdida de la memoria y la pérdida del olfato.

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Recientemente, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han advertido que recuperarse de COVID-19 lleva más tiempo que el período de cuarentena de 10 a 14 días que se ha mencionado a lo largo de la pandemia.

De hecho, 1 de cada 5 adultos jóvenes menores de 34 años no recuperó su salud habitual hasta 3 semanas después de dar positivo.

De la misma manera, el 35% de los adultos estadounidenses encuestados, en general, no habían vuelto a su estado de salud normal cuando fueron entrevistados 2 o 3 semanas después de la prueba, según MarketWatch.

Sin embargo, esto no ha ocurrido únicamente en los adultos. 

Otro estudio publicado en JAMA Neurology en junio destacba la existencia en 4 niños del Reino Unido de un síndrome inflamatorio multisistémico, una enfermedad severa que parece estar relacionada con el COVID-19.

Los niños desarrollaron manifestaciones neurológicas como dolores de cabeza, debilidad muscular, confusión y desorientación.

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Si bien es cierto que dos de ellos se recuperaron, los otros dos continuaron mostrando síntomas, incluyendo una debilidad muscular tan grave que necesitaron una silla de ruedas, según MarketWatch.

“Un número cada vez mayor de evidencias apoyan la potencial invasión neuronal del SARS-CoV-2, pero ningún estudio había sido realizado para explorar la existencia de cambios micro-estructurales en el sistema nervioso central tras la infección”, han explicado los investigadores de la Universidad de Fudan (Shanghái, China) en su artículo publicado en The Lancet.

Anteriormente se había demostrado que el SARS-CoV, que causó una epidemia en 2003, provocaba invasión neuronal y ambos virus tienen un mecanismo similar de invasión de las células humanas, según 20 Minutos.

Además, según previas investigaciones, los coronavirus pueden causar diferentes procesos patológicos que aceleran el envejecimiento cerebral y exacerban las patologías neurodegenerativas.

En este sentido, los científicos de la Universidad de Fudan, analizaron el cerebro de los participantes mediante resonancia magnética ponderada por difusión e imágenes de alta resolución en 3D, en las que pudieron apreciar el aumento de volumen de algunas zonas en los pacientes recuperados de COVID-19.

De la misma manera, el University College de Londres ha advertido sobre una potencial "epidemia" de daños cerebrales causados por COVID-19 en la revista Brain el mes pasado.

El estudio examinó a 43 pacientes con coronavirus tratados en abril y mayo, y encontró 10 casos de "disfunción cerebral temporal" y delirio; 12 casos de inflamación cerebral; 8 casos de apoplejía y 8 casos de daño nervioso.

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"Deberíamos estar atentos y vigilar estas complicaciones en las personas que han tenido COVID-19", ha mencionado el Dr. Michael Zandi, autor principal del estudio llevado a cabo por el University College de Londres.

"Queda por ver si veremos una epidemia a gran escala de daños cerebrales relacionados con la pandemia, tal vez similar al brote de encefalitis letárgica en los años 1920 y 1930 después de la pandemia de gripe de 1918", ha añadido.

Svenn-Erik Mamelund es un científico social que ha estudiado la demografía de las enfermedades epidémicas durante más de 20 años y ha encontrado un aumento de problemas neurológicos y psiquiátricos en todo el mundo después de la pandemia de gripe de 1918.

Así, los sobrevivientes se quejaron de problemas para dormir, mareos, depresión y dificultades en el trabajo y muchas personas informaron de síntomas neurológicos similares después de la gripe rusa de 1889 y la pandemia de gripe H1N1 de 2009.

Actualmente, se están realizando varios estudios para comprender mejor cómo y por qué el COVID-19 afecta al cerebro.

Algunas de las primeras teorías, según la Universidad Johns Hopkins, incluyen casos graves de infección que atacan el cerebro o la médula espinal, como algunos casos reportados en China y Japón que encontraron el material genético del virus en el líquido cefalorraquídeo y un caso en Florida que encontró partículas virales en las células cerebrales, según MarketWatch.

Por otra parte, la respuesta demasiado agresiva del sistema inmunológico a la infección viral podría llevar al cuerpo a atacarse a sí mismo de forma inadvertida.

Algunos otros efectos del virus, como las fiebres o la insuficiencia de los órganos, también podrían causar una disfunción cerebral.

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