El CEO de Signal detalla cómo se han convertido en una alternativa clave a WhatsApp sin plan de negocio ni rondas de financiación

Moxie Marlinspike, CEO de Signal.
Moxie Marlinspike, CEO de Signal.

Steve Jennings/Getty Images

  • Signal, la app de mensajería encriptada, disfruta de un repunte de nuevos usuarios gracias al interés creciente por la privacidad, con el respaldo de nombres como Elon Musk, Jack Dorsey o Edward Snowden.
  • Es también una historia de éxito tecnológico nada habitual: no tiene ánimo de lucro ni tiene planes de atraer capital riesgo. Su protocolo de encriptado es open source y de uso libre.
  • Moxie Marlinspike, CEO de Signal, avanzó a Business Insider en agosto los planes de futuro de la compañía, que contempla desarrollar nuevas ofertas de productos.
  • "De hecho creo que lo que nosotros hacemos es extremadamente normal, y que lo que hacen los demás es una absoluta locura", defendió Marlinspike sobre la importancia de la privacidad.
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No se puede negar que Signal está teniendo un gran momento.

Lidera las listas de apps gratuitas más descargadas en las tiendas de Apple y Google desde hace una semana. Más de 7,5 millones de personas han instalado Signal entre los días 6 y 10 de enero, un crecimiento del 4.200% con respecto a la semana anterior, según Sensor Tower. Los números se disparan por los cambios en las políticas de privacidad de WhatsApp y gracias al apoyo de nombres como Elon Musk, Jack Dorsey o Edward Snowden.

Pero la de Signal es también una historia de éxito tecnológico poco habitual. Es de una firma sin ánimo de lucro creada por uno de los cofundadores de WhatsApp, Brian Acton, y por la Knight Foundation. Nunca han mostrado interés en captar financiación o en aprovecharse de su popularidad. Todo el código con el que se ha desarrollado la app es open source y de libre uso, incluyendo el protocolo que cifra sus mensajes.

La fortaleza de Signal es su simpleza, según el cofundador y CEO Moxie Marlinspike. El cifrado open source de Signal permite a la gente enviar mensajes a otras personas o colectivos que nadie más —ni siquiera los propietarios de la app— pueden leer. La firma tampoco comparte ningún dato de sus usuarios con terceros, ni ofrece publicidad. Este compromiso con la privacidad es cada vez más extraño entre las aplicaciones de mensajería.

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"De hecho creo que lo que nosotros hacemos es extremadamente normal, y que lo que hacen los demás es una absoluta locura", defiende Marlinspike.

Marlinspike habló con Business Insider en una profunda entrevista que tuvo lugar en agosto: en ella, el CEO explicaba los orígenes de la plataforma y el meteórico crecimiento que disfrutaron el año pasado. Algunos extractos de la entrevista ya se incluyeron en un artículo publicado por Business Insider en 2020, pero sus declaraciones completas no se habían compartido hasta ahora.

Marlinspike quiere que Signal sea la abanderada de la privacidad ahora que otras apps cada vez dependen más de la monetización de los datos personales de sus usuarios. Es más: detecta una nueva corriente de opinión sobre las tecnológicas. Del optimismo que compartía la sociedad a principios de la década de 2010 a la desconfianza cada vez mayor en ellas, y al anhelo de más privacidad.

"Cuando alguien le envía un mensaje a un amigo, su intención no es enviárselo también a un conglomerado de anunciantes, ciberdelincuentes y grandes tecnológicas. Y la gente siempre se cabrea cuando descubren que esa es la realidad", defiende.

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Justo cuando la privacidad de Signal comenzaba a crecer, Marlinspike sugirió que la firma podría abrirse a desarrollar otros nuevos productos, más allá de su app de mensajería.

Cuando se le preguntó si Signal exploraría otros productos centrados en la privacidad, como un navegador para internet, Marlinspike defendió que la "última meta" de la compañía es "expandirse hacia otros ámbitos de la tecnología", aunque rechazó dar más detalles.

Por entonces, Signal se estaba centrando en cumplir día a día, a medida que nuevos usuarios llegaban a la app. La compañía empleaba en remoto a 36 personas el pasado mes de octubre, pero su página con ofertas de trabajo tiene abierto procesos de selección para cinco puestos de desarrollador.

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La popularidad de Signal ha vuelto a crecer recientemente gracias al anuncio de WhatsApp en el que pedía a sus usuarios consentimiento para compartir sus datos con Facebook, su compañía matriz. Telegram, otra app que también defiende tener una mensajería cifrada de extremo a extremo, también ha confirmado un aumento en el registro de nuevos usuarios por la misma razón.

Antes de ello, Signal era más conocida en Estados Unidos por ser la app por la que optaron muchos activistas y manifestantes para organizar protestas de Black Lives Matter, uno de los mayores movimientos sociales de la historia de EEUU. Marlinspike también cree que el cambio de paradigma a una vida más digital por los confinamientos obligados por la pandemia también han impulsado el interés de las personas por la privacidad en línea.

"Es importante ser conscientes de que los verdaderos cambios ocurren en privado", detalló. "Si no te queda ni un espacio privado, estás sacrificando demasiado".

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Los orígenes de Signal se remontan a 2013, cuando Marlinspike dejó su trabajo en Twitter para abrir Open Whisper Systems. Esta organización sin ánimo de lucro se centró en desarrollar un protocolo de cifrado que utilizase claves privadas para asegurar que los mensajes solo se podían abrir en los dispositivos, y no ser interceptados ni por los propietarios de la plataforma ni por terceros. Todo esto, sin sacrificar la experiencia de usuario. La app de Signal se lanzó en 2014.

Una de las primeras compañías que expresaron interés en el proyecto de Marlinspike fue, irónicamente, WhatsApp. En 2013, el cofundador de WhatsApp, Brian Actor, fichó a Marlinspike para incorporar el protocolo de Signal a WhatsApp. En 2014, Facebook compró WhatsApp, y Acton acabó dejando la compañía en 2017 debido a "diferencias sobre el uso de los datos de los usuarios y la publicidad personalizada". Aunque los mensajes de WhatsApp también son cifrados, la app registra cada vez que un usuario inicia sesión o qué números de teléfono utiliza, entre otros datos.

En 2018 Acton acabó asociándose con Marlinspike para crear The Signal Foundation, una fundación sin ánimo de lucro para operar la app de mismo nombre. Acton inyectó 50 millones de dólares en la entidad, y ha recibido también financiación de The Shuttleworth Foundation, The Knight Foundation y del fondo Open Technology del Gobierno de EEUU. Los usuarios también pueden donar a la fundación a través de su sitio web.

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El objetivo de Signal no es hacer dinero con su app, y Marlinspike cree que la condición de no tener ánimo de lucro es crucial para asegurar que la plataforma no se debe más que "a los intereses de los propios usuarios". Explicó a Business Insider que le asombra los modelos de negocio de otras apps populares, que rastrean los datos de sus usuarios para tratar de ganar más dinero de anunciantes y terceros.

"Esta es la locura con la que todo funciona hoy día", lamenta. "Un puñado de empresas tienen de forma masiva los datos de todo el mundo. Es una ecuación peligrosa".

Marlinspike cree que los consumidores son cada vez más conscientes a la hora de proteger su privacidad en línea, lo que se refleja en el aumento de la base de usuarios de Signal.

"La era del pensamiento utópico sobre la tecnología ha terminado. La gente ya no entiende la tecnología como algo que nos va a dar un mañana mejor y más luminoso", explica. "Al contrario, la gente reflexiona cada vez más sobre la forma en la que las tecnologías no nos están sirviendo bien".

Defenderse de las nuevas amenazas a la privacidad

Aunque Marlinspike desconfía de cómo las necesidades empresariales obligan a las tecnológicas a explotar la privacidad de sus usuarios, eso no quiere decir que sí confíe en los sistemas de cifrado promovidos por los gobiernos y las administraciones públicas.

Durante buena parte de la década pasada, los esfuerzos de los funcionarios federales tanto de la Administración Obama como de la Administración Trump se centraron en presionar a muchas compañías para que abandonasen sus sistemas de cifrado.

Los republicanos llegaron a presentar a instancias del exfiscal general William Barr un proyecto de ley por el que se exigiría a las empresas a que rompiesen sus sistemas de cifrado para atender requerimientos judiciales, un movimiento que los colectivos en defensa de las libertades civiles consideraron como desastroso para la privacidad en línea.

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Por sí misma, Signal se ha convertido en el foco de muchas frustraciones de los cuerpos y fuerzas de seguridad, debido al hecho de que reúne solo los mínimos datos de sus usuarios, y también porque su protocolo de cifrado no permite leer los mensajes de sus usuarios ni aunque quisieran. La compañía ha revelado todos los requerimientos judiciales que le han llegado, demostrando que no han tenido información que compartir.

"Por un lado hay gente que nos pide que eliminemos el cifrado, y por el otro, hay gente dentro de las altas esferas del propio Gobierno de EEUU que utiliza Signal para proteger sus propias comunicaciones", destaca Marlinspike. De hecho, en agosto ya era consciente de que varios funcionarios en el Senado, la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional de la potencia norteamericana utilizaban Signal.

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A pesar de que Marlinspike cree que las amenazas a la privacidad llegan tanto de compañías privadas como de gobiernos, el CEO de Signal también revela cierto optimismo sobre la posibilidad de que las tecnológicas puedan ser cada vez más transparentes para sus usuarios. Una tendencia que le da esperanza, de hecho, es cómo en varias firmas de Silicon Valley los trabajadores están constituyendo sindicatos.

"La gente se está organizando no solo para mejorar sus circunstancias militares para sí mismos y para sus compañeros; también para tener un mayor control creativo y un uso más consciente de las cosas que están desarrollando", continúa. "Me da esperanzas".

En última instancia, Marlinspike quiere que el sistema de cifrado de Signal sea ubicuo. La fundación permite a otras compañías adoptar su sistema open source comprando por la cantidad de dinero que estén dispuestas a pagar. En Signal confían en que el deseo cada vez más mayoritario de privacidad por parte de los usuarios anime a otras empresas a abrazar estos sistemas de encriptado.

"Creo que la gente se preocupa por la privacidad, eso está claro", dice Marlinspike. "Nosotros solo intentamos demostrar que es posible desarrollar tecnología de otra forma".

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime

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