Si tienes estrés esta es la forma de usarlo para obtener el éxito gracias a él, según este estudio

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  • La sociedad moderna ha enseñado que tener estrés es mala señal, que es un indicador de que fracasarás en tu próxima entrevista de trabajo, examen, cita...
  • Este estudio revela todo lo contrario: que se puede reestructurar todo lo que pensabas sobre el estrés para que te ayude a conseguir el éxito.
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El estrés cuando aparece nunca es agradable. A nivel físico aumenta tus pulsaciones, revuelve tu estómago o te hace sudar más.

No obstante, un nuevo estudio publicado en Journal of Experimental Psychology: General (a través de Very Well Mind) revela que el estrés se puede reorientar y convertirlo en algo productivo.

"El estrés no siempre es negativo. De hecho, puede incentivar desarrollo personal, innovación y motivación para obtener logros", explica para Very Well Mind Jeremy P. Jamieson, profesor asociado en psicología en la Universidad de Rochester y autor líder del estudio.

Para demostrar el poder positivo del estrés, Jeremy y el resto de investigadores enseñaron un proceso clave a adolescentes y jóvenes adultos de un colegio universitario: revaluar el estrés.

"La reevaluación es una forma de optimización en la que intentamos cambiar estados de estrés negativos hacia un tipo de estado más adaptativo y centrado en el reto en sí. El objetivo no es eliminar o reducir el estrés, sino usarlo como herramienta para ayudarte a triunfar".

En concreto, a estos estudiantes se les enseñó, mediante lecturas y ejercicios, cómo el estrés puede ayudar en tareas basadas en rendimiento (por ejemplo realizar un examen).

"Por ejemplo, cuando un estudiante recién salido del colegio se enfrenta a su primera entrevista de trabajo, el corazón se le acelera, las manos le sudan... ", explica el líder de la investigación.

"La sociedad moderna nos ha enseñado que eso significa que todo va a ir mal. En realidad, el estrés está ayudando; envía mucho oxígeno al cerebro y libera hormonas para que sea fácil movilizar energía para actuar"

En esto consiste revaluar el estrés: "en lugar de pensar que este es malo, hemos enseñado a los participantes a ser conscientes de que el estrés puede mejorar el comportamiento, el rendimiento, el estado psicológico... También hay que ver el estrés como una señal de que el cuerpo ha aceptado un reto y cree que tiene los recursos para cumplirlos precisamente gracias a lo que libera el estrés".

Una vez los participantes entendieron que el estrés puede ser un aliado, se les pidió que lo usaran de herramienta durante una temporada. 

¿Los resultados? Según el estudio, los estudiantes sacaron mejores notas, procastinaron menos, atendían más a las clases y en general respondieron a los retos académicos de una forma más saludable.

"También hemos detectado que los estudiantes que aprendieron a revaluar el estrés encaraban más objetivos y estos eran positivos. Por ejemplo, querían estudiar para aprobar el examen, no para intentar no suspenderlo".

La investigación también descubrió un efecto biológico en la revaluación consciente del estrés. 

Cuando el cuerpo se estresa, libera más cortisol o testosterona. El primero suele considerarse un indicador de "estrés negativo" porque surge cuando la persona se siente amenaza. La testosterona en cambio ayuda a alcanzar metas.

Pues bien: los estudiantes que usaron el estrés de aliado vieron un incremento de la testosterona y una disminución del cortisol durante situaciones de exámenes. Eso les ayudaron a centrarse para sacar buenas notas.

La clave para que acabaran de entender lo positivo del estrés fue pedirles que escribieran lo que habían aprendido de las lecturas y ejercicios al respecto.

"Usamos una metodología llamada te lo crees si lo dices", explica Jamieson para SciTechDaily. "Los participantes aprendieron los beneficios adaptativos del estrés y luego tuvieron que escribir cómo les ayudaría a superar retos.

El profesor experto en psicología cree que las escuelas y centros educativos deberían dedicar tiempo y recursos a enseñar a los alumnos esta faceta psicológica de sus vidas.

"Deberían incorporarse intervenciones así, dedicadas a desarrollar sus mentalidades o a enseñarles mindfulness. No habría por otra parte que eliminar exámenes para suprimir el estrés, sino ayudar a los alumnos a obtener habilidades difíciles y el conocimiento adecuado para ello".

2 formas de gestionar tu estrés y ansiedad

una mujer utilizando una técnica de respiración para aliviar el estrés

Getty

Si después de leer estos hallazgos también tienes ganas de ponerte manos a la obra y hacerte amigo de tu estrés, la terapeuta Chloe Carmichael, autora de Energía nerviosa: Controla el poder de tu ansiedad, tiene 2 actividades para ti.

La primera consiste en realizar una lista de tareas y, al lado de cada una de ellas, añadir la emoción que sientes cuando piensas en ponerte en marcha. Prioriza realizar primer un acto de cuidado personal que te ayude a lidiar primero con la parte emocional.

Carmichael pone como ejemplo a un cliente que sentía estrés cuando pensaba en tener que ayudar a su madre a limpiar el ático. Cuando realizó el ejercicio, el cliente descubrió que sentía en realidad tristeza y soledad cada vez que intentaba ponerse a limpiar. No se esperaba este hallazgo.

"Las emociones quizás no tienen mucho sentido primero, pero es importante prestar atención. En el ejemplo, mi cliente descubrió que ayudar a su madre a limpiar le recordaba que su madre no iba a estar ahí para siempre".

Así que, para lidiar con la soledad, el cliente habló con su madre sobre los diferentes objetos nostálgicos que se encontraban en el ático. Orgánicamente le explicó a su madre el estrés que sentía y eso le ayudó a consolidar la conexión con ella.

La segunda actividad consiste en dedicar tiempo a tus preocupaciones. "Irónicamente, la gente siente confort y placer en preocuparse porque les hace sentir que se están ocupando de los problemas y que estos no volverán a pillarles desprevenidos". En realidad, preocuparse en cualquier momento solo consigue que te cueste acabar tus tareas.

Así que lo ideal es reservar un momento al día, media hora o así, a preocuparse. "Cuando aparezcan pensamientos intrusivos, en lugar de intentar rechazarlos o de procesarlos en ese momento, comprométete a pensar en ellos en el momento que has designado. Esto te permitirá relajarte porque el cerebro dejará de prestar atención a ese incidente".

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