A medida que se conoce más información todo apunta a que las personas vacunadas no propagan el coronavirus

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  • Las vacunas de COVID-19 parecen ayudar a reducir la transmisión del coronavirus, según una investigación preliminar.
  • Múltiples estudios  muestran que las personas vacunadas tienen cargas virales más bajas, lo que está relacionado con una menor propagación.
  • La investigación sugiere que las vacunas también reducen las infecciones asintomáticas.
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Ahora que las vacunas eficaces contra el coronavirus se han autorizado y distribuyen, la pregunta crucial es: ¿detienen la transmisión?

En ensayos clínicos, Pfizer y Moderna demostraron que sus vacunas previenen los casos graves de COVID-19, pero no probaron si sus vacunas previenen casos asintomáticos. Sin reducir estas infecciones sin síntomas, es difícil detener la transmisión del coronavirus de persona a persona. Pero la evidencia se está aproximando a la idea de que las personas que reciben estas vacunas no transmiten el virus.

"Ha habido algunos estudios que apuntan en una dirección muy favorable", comentó el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU, en una sesión informativa la semana pasada.

Un estudio preliminar de Israel, por ejemplo, encontró que a partir de 12 días tras la vacunación, las personas que se contagiaron de COVID-19 a pesar de haber recibido las inyecciones de Pfizer tenían cuatro veces menos virus en sus cuerpos. Las cargas virales reducidas están relacionadas con tasas de transmisión más bajas.

"Confiamos en que la vacunación contra COVID-19 reduzca las posibilidades de transmitir el virus", escribieron M. Kate Grabowski y Justin Lessler, dos epidemiólogos del Johns Hopkins, en el Daily Beast la semana pasada, añadiendo que "puede que esa protección contra la transmisión sea sensiblemente menor que la protección contra enfermedades graves, pero en este punto sería más que chocante si no hubiera ningún impacto ".

La vacuna de dosis única para el COVID-19 de Johnson & Johnson, aunque aún no está autorizada en Europa, también parece eficaz para prevenir infecciones asintomáticas, según datos publicados el miércoles por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA).

Las personas vacunadas podrían ser menos contagiosas si se infectan

Personas en el metro de Londres en septiembre de 2020. Aaron Chown/PA Images via Getty Images.
Personas en el metro de Londres en septiembre de 2020. Aaron Chown/PA Images via Getty Images.

La investigación muestra que cuantas más partículas virales se encuentren en la boca y la nariz de una persona, más probabilidades tendrá de transmitir el coronavirus a otras.

"En otras palabras, mayor carga viral, buena transmisibilidad; baja carga viral, muy mala transmisibilidad", explicó Fauci.

Por lo cual, una vacuna debería reducir la transmisión si puede garantizar que incluso aquellos que a pesar de ello contraen el coronavirus después de las dosis, —ya sea un caso sintomático o asintomático—, tengan una carga viral más baja de la que tendrían de manera diferente.

El estudio israelí, que aún no ha sido revisado por pares, sugiere que ese es el caso de la vacuna de Pfizer. Los investigadores observaron a más de 1.000 personas que dieron positivo al virus después de haber sido vacunadas por completo en Tel Aviv. Las cargas virales de esas personas en el período de 12 a 28 días tras de su segunda dosis fueron cuatro veces más bajas que sus cargas virales en los primeros 11 días tras sus vacunas.

La vacuna monodosis de Johnson & Johnson muestra un 72% de efectividad contra el COVID-19, según la FDA

"Esta reducción de las cargas virales apunta a una menor infecciosidad, lo que contribuye aún más al impacto de la vacuna en la propagación del virus", escribieron los autores del estudio.

Otro estudio de Israel, que por el momento tampoco  ha sido revisado por pares, sugirió que la vacuna Pfizer redujo la carga viral en un factor de hasta 20.

Algunas investigaciones señalan que las cargas virales están relacionadas con la gravedad de la enfermedad, por lo que un paciente con una carga viral más baja también tiene menos probabilidades de desarrollar un  caso de COVID-19 grave. Eso puede explicar en parte por qué la vacuna de Pfizer reduce significativamente la posibilidad de una infección sintomática.

Las personas vacunadas tienen menos probabilidades de desarrollar un caso asintomático

El médico Jason Smith muestra su brazo después de ser vacunado en el University of Louisville Hospital en Kentucky (EEUU). Jon Cherry/Getty Images.
El médico Jason Smith muestra su brazo después de ser vacunado en el University of Louisville Hospital en Kentucky (EEUU). Jon Cherry/Getty Images.

Para determinar si las vacunas realmente reducen la propagación es fundamental precisar si estas previenen los casos asintomáticos de COVID-19 además de las infecciones sintomáticas.

Los ensayos clínicos de Pfizer y Moderna solo evaluaron a los voluntarios para detectar COVID-19 si se sentían enfermos. De lo contrario, las compañías habrían tenido que exigir pruebas periódicas de COVID-19 para las decenas de miles de participantes. Por ello, al inicio, ninguna pudo decir si sus vacunas prevenían casos asintomáticos.

Pero Moderna hizo pruebas a los voluntarios el día que recibieron sus segundas dosis. Y los hallazgos mostraron que hubo menos infecciones asintomáticas entre los participantes que habían recibido la vacuna real que entre los que recibieron un placebo. Solo 14 personas de las más de 14.000 en el grupo de vacuna del ensayo tuvieron casos asintomáticos ese día, en comparación con 38 del grupo de placebo de tamaño similar.

Eso supone una caída del 61,5%, según Marm Kilpatrick, ecólogo de enfermedades en la Universidad de California en Santa Cruz (EEUU). Según escribió en Twitter,  los datos señalan que la vacuna de Moderna bloquea alrededor del 91% de la transmisión.

Una dosis de la vacuna de COVID-19 de Monderna. Radek Mica/AFP via Getty Images.
Una dosis de la vacuna de COVID-19 de Monderna. Radek Mica/AFP via Getty Images.

Estudios en animales ofrecen hallazgos similares. Un artículo de octubre recoge que la vacuna de Moderna evitó que el coronavirus se replicase en la nariz, garganta y pulmones de macacos Rhesus cuatro semanas después de haber sido vacunados. Si las partículas virales no se pueden copiar a sí mismas, es poco probable que un huésped infectado las transmita a otros.

En lo que se refiere a la vacuna de Pfizer, una nueva investigación de Israel (aunque no revisada por pares) sugiere que la vacuna reduce los casos asintomáticos en un 89%, informó Reuters. De manera similar, un estudio preliminar publicado en The Lancet encontró que la vacuna de Pfizer es al menos un 85% efectiva para prevenir cualquier tipo de infección, sintomática o asintomática. El estudio analizó a más de 23.000 trabajadores sanitarios en hospitales de Reino Unido.

"Proporcionamos pruebas sólidas de que vacunar a los adultos en edad laboral reducirá sustancialmente la infección asintomática y sintomática del SARS-CoV-2 y, por lo tanto, reducirá la transmisión de la infección en la población", escribieron los autores del estudio. 

Una sola inyección de la vacuna COVID-19 de Pfizer y BioNTech reduce el riesgo de infección en un 70%, según los primeros datos de Reino Unido

Los datos de ensayos clínicos de Johnson & Johnson sobre infecciones asintomáticas también parecen prometedores. La compañía analizó muestras de sangre de casi 3.000 participantes para detectar un tipo de anticuerpo contra el coronavirus 71 días después de haber sido vacunados. (La presencia de este anticuerpo sugiere que los participantes habrían sido infectados incluso si no mostraban síntomas). Solo dos personas vacunadas dieron positivo, mientras que 16 personas que habían recibido un placebo también lo hicieron.

Eso sugiere que la vacuna de J&J puede tener un 74% de efectividad contra infecciones asintomáticas, aunque la FDA señaló que se necesitan más datos para estar seguros.

"Existe incertidumbre sobre la interpretación de estos datos y no se pueden sacar conclusiones definitivas en este momento", afirmó el organismo.

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De manera similar la vacuna de Oxford-AstraZeneca también parece reducir las infecciones asintomáticas.

Un estudio de Oxford, que aún no ha sido revisado por pares, encontró que entre las personas que recibieron solo una dosis, la cantidad de pruebas positivas de COVID-19 — entre los participantes del estudio tanto sintomáticos como asintomáticos— se redujo en un 67%.

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