11 alimentos para cuidar de tu hígado y proteger a tu cuerpo del daño hepático

Col lombarda

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  • Evitar el excesivo consumo de alcohol o los medicamentos innecesarios son algunas de las principales recomendaciones para cuidar el hígado, pero la alimentación también tiene que mucho que decir a la hora de mantener este órgano sano.
  • Existen bebidas, frutas, verduras y otros alimentos esenciales para cuidar el hígado y evitar el daño hepático a largo plazo. 
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Si te encuentras buscando los mejores alimentos para proteger el hígado, has llegado a buen puerto. Existen ingredientes que deberías incluir en tu dieta para preservar la adecuada función de este órgano, tener un menor riesgo de enfermedad hepática y cáncer y protegerte contra sustancias nocivas.

El hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo: ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacena energía y elimina toxinas. Es responsable de tareas esenciales para la vida, incluyendo la producción de proteínas, colesterol y bilis hasta almacenar vitaminas, minerales e incluso carbohidratos.

También descompone toxinas como el alcohol, los medicamentos y los subproductos naturales del metabolismo. Aunque el consumo de sustancias nocivas o determinados fármacos pueden lastrar la salud del hígado, la alimentación también constituye un vector fundamental.

Incorporando los siguientes alimentos a tu dieta podrás cuidar tu hígado y prevenir futuras enfermedades hepáticas, según Healthline. 

Café

Café

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El consumo de café está relacionado con una menor mortalidad. Diferentes metaanálisis de estudios revelan que esta oscura bebida protege ante enfermedades del corazón, previene la diabetes tipo 2, el cáncer y la demencia, merma el peligro de depresión e incrementa la esperanza de vida.

Además, el café es clave para proteger frente al daño hepático y promover la salud del hígado: por ejemplo, un artículo que combinó los resultados de 9 estudios reveló que beber más café se asocia con un menor riesgo de cirrosis.

Beber café también puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar un tipo común de cáncer de hígado y tiene efectos positivos sobre la enfermedad hepática y la inflamación del órgano. 

Su consumo también está asociado con un menor riesgo de muerte en personas con enfermedad hepática crónica: los mayores beneficios se observan en aquellos que beben al menos tres tazas por día. Estos provienen de la capacidad para prevenir la acumulación de grasa y colágeno. 

Además, el café aumenta los niveles de antioxidantes en el órgano. 

Té

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El té es otra de las bebidas que presenta beneficios especiales para el hígado, tal y como apuntan diferentes explicaciones. Un estudio japonés encontró que beber 10 tazas de té verde diarias producen una mejora en los marcadores sanguíneos de la salud del hígado.

Otra investigación más pequeña realizda en sujetos con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) concluyó que beber té verde con alto contenido de antioxidantes durante 12 semanas mejoró los niveles de enzimas hepáticas y redujo el estrés oxidativo y los depósitos de grasa en el hígado.

En otra revisión se asoció la bebida con un menor riesgo de cáncer de hígado en personas que consumían al menos 4 tazas de té diarias. 

Diversas investigaciones en animales centradas en los extractos de té negro y verde apuntan hacia la reversión de los efectos negativos de las dietas altas en grasas y la mejora de los marcadores hepáticos.

No obstante, las personas con problemas de hígado deben tener precaución a la hora de tomar té verde como suplemento, ya que se han documentado casos de daño hepático por este motivo. 

Frutas cítricas como el pomelo

Pomelo

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Algunas frutas son especialmente beneficiosas para el hígado, en especial arándanos, uvas y sobre todo frutas cítrtricas como limón, lima, pomelo y papaya.

Centrándonos en el pomelo, este contiene dos antioxidantes cruciales para el hígado, la naringenina y la naringina, cuya capacidad para proteger al órgano de lesiones ha sido demostrada en estudios con animales. 

Estos antioxidantes pueden ayudar a reducir el desarrollo de fibrosis hepática, una afección dañina en la que se acumula un exceso de tejido conectivo en el hígado debido a una inflamación crónica. También puede disminuir la cantidad de grasa y aumentar las enzimas que la queman. 

Otros experimentos en ratones han demostrado que la naringina ayuda a mejorar la capacidad de metabolizar el alcohol y contrarresta algunos de los efectos negativos de su consumo. 

Verduras crucíferas

Coles de Bruselas

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Las verduras crucíferas como las coles de Bruselas, el brócoli, la rúcula o el repollo destacan por su alto contenido de fibra y la presencia de numerosos compuestos vegetales que tienen un impacto positivo en el hígado. 

Diferentes estudios realizados en animales y células hepáticas humanas son prometedores en torno al potencial de las coles y otras crucíferas para incrementar las enzimas encargadas de eliminar toxinas, proteger ante el daño hepático y prevenir la aparición de tumores o enfermedad del hígado graso. 

Frutos secos

Frutos secos

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Las virtudes de los frutos secos se cuentan a puñados: la presencia de fibra es clave para la salud intestinal, son ricos en grasas saludables y vitaminas como la E y reducen el riesgo de enfermedades crónicas, cáncer y accidentes cerebrovasculares.

Su composición también es potencialmente beneficiosa para el hígado: varios estudios observacionales revelan que incluir frutos secos en la dieta reduce el riesgo de hígado graso no alcohólico. 

Por el contrario, la ingesta baja de frutos secos se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Pescados grasos

Salmón

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El arenque, la caballa, el atún o el salmón son pescados azules que aportan grasas saludables, ácidos omega-3 y un alto contenido en proteínas de alto valor biológico.

En el caso de los omega-3, estos ácidos grasos son claves para prevenir enfermedades cardiovasculares o reducir la inflamación, alargando la esperanza de vida. 

También resultan positivos para el hígado: un estudio de 2016 apunta a que reducen la grasa hepática y los triglicéridos en personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico o esteatohepatitis no alcohólica.

Por otro lado, no deberías olvidarte de cuidar el equilibrio adecuado entre grasas omega 3 y omega 6. La proporción debe situarse entre 1:1 y 1:5 como máximo, pese a que en occidente la balanza se desnivela hacia el 1:10 e incluso a veces del 30:1. 

Aceite de oliva

Aceite de oliva

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Nuestra joya dorada de la gastronomía ibérica es el aceite de oliva, entre cuyas ventajas destacan una esperanza de vida más larga, la prevención de la depresión, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares o los beneficios para el metabolismo.

En varios estudios recientes se encontró un impacto positivo del aceite de oliva en el hígado: cabe mencionar menor acumulación de grasa, mejor flujo sanguíneo en el órgano, mayor sensibilidad a la insulina y mejores niveles de enzimas hepáticas en la sangre.

Frutos rojos

Arándanos

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Las bayas o frutos rojos como los arándanos, las grosellas o las frambuesas destacan porr el contenido en vitaminas, minerales y componentes antioxidantes como los polifenoles. 

Varios estudios en animales han demostrado que tanto estas frutas como sus jugos y extractos contribuyen a un hígado saludable, mejorando la respuesta de las células inmunitarias y las enzimas antioxidantes. También ralentizan el desarrollo de lesiones y fibrosis en experimentos con ratones. 

Aunque se precisan más investigaciones clínicas en humanos, un estudio de probeta demostró que el extracto de arándano es capaz de inhibir el crecimiento de células cancerosas en el hígado. 

Uvas

Uvas

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Las uvas, especialmente las rojas y moradas, contienen compuestos vegetales como el resveratrol. 

Entre los beneficios para el hígado de esta fruta figuran la prevención de daños, la reducción de la inflamación o la subida de la presencia de antioxidantes. 

Nopal

Nopal

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En España su uso culinario no está demasiado extendido, pero este cactus comestible conocido como nopal lleva siglos siendo usado en la medicina tradicional para tratar úlceras, heridas, fatiga y enfermedades del hígado.

Como curiosidad, un pequeño estudio llevado a cabo en 2014 con medio centenar de personas averiguó que esta planta reduce los síntomas de la resaca como las náuseas, la falta de apetito o la sequedad bucal. El cactus sirve para rebajar los niveles de inflamación. 

Otros estudios realizados en animales revelaron que el extracto y el zumo de nopal sirve para contrarrestar los efectos negativos del alcohol y el daño oxidativo tras su consumo, aunque se necesita ampliar los estudios en humanos. 

Jugo de remolacha

Jugo de remolacha

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El jugo de remolacha es una fuente de nitratos y antioxidantes llamados betalaínas, buenas para reducir el daño oxidativo y la inflamación y cuidar órganos como el corazón.

Diversos estudios en ratones han probado su eficacia para reducir el daño oxidativo y la inflamación en el hígado, así como a aumentar las enzimas de desintoxicación natural. Se precisan más investigaciones en humanos. 

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