6 consejos de dos nómadas digitales españoles para vivir trabajando desde lugares remotos

Nómada digital

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Contestar emails un lunes desde Buenos Aires; programar la semana siguiente desde Río de Janeiro; diseñar una web el mes siguiente desde Bogotá; cuadrar presupuestos con una hoja de excel apenas unos días después desde Ciudad de México y editar un video esa misma semana desde Santiago de Chile.

Hasta hace no mucho, un plan de vida así era poco menos que ciencia ficción. Aunque hace al menos un par de décadas que se habla de las posibilidades del teletrabajo, hasta marzo de 2020 todas las charlas y conferencias que giraban en torno al tema conjugaban sus verbos siempre en futuro.

La pandemia lo cambió todo. Con una buena cantidad de empresas obligadas a pasar a modalidad remota para continuar con su actividad, ni siquiera el posterior retorno más o menos generalizado de los empleados a las oficinas ha conseguido tapar lo que durante meses fue evidente: hace tiempo que hay medios de sobra para trabajar desde casi cualquier lugar.

Guiados por esta certeza, no han faltado quienes se han animado a plantearse la vida de otra manera. 

Como resultado, entre otras muchas cosas, cada vez es más frecuente que, como parte de la negociación entre empresa y empleado, unos y otros discutan la posibilidad de teletrabajar un número de días a la semana o al mes.

Hay incluso quien, bien porque lidera su propio proyecto empresarial o bien porque trabaja como autónomo, ha decidido que no necesita las oficinas en su vida o que, como poco, no las necesita durante una buena cantidad de tiempo.

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Aunque cada uno de ellos responde a un estilo diferente de nomadismo digital, en España dos de los trabajadores remotos que más están haciendo por compartir su experiencia son Sergi Benet, fundador de Balio, plataforma que enseña sobre finanzas, y Bosco Soler, fundador del coworking online SinOficina.

El primero se encuentra estos días apurando el mes que él y su pareja se han dado para trabajar desde Tailandia. Forma parte de su forma de entender de nomadismo: su idea es pasar no más de un mes trabajando desde algún sitio más o menos exótico para conocerlo en profundidad.

Soler, en cambio, lleva desde octubre de 2021, momento en que él y su pareja recibieron las dosis correspondientes de vacuna contra el COVID-19, viajando por el mundo. Lo hace principalmente por América, desde Canadá hasta Argentina pasando por EEUU. No será para siempre, pero, por ahora, se trata de una forma de vida que satisface a la pareja.

Business Insider España ha hablado con Benet y con Soler para resumir su experiencia en estos 6 consejos que debe tener en cuenta todo el que se está planteando lanzarse a la aventura.

Asegura tus ingresos

Ingresos

Aunque puede parecer un consejo evidente, en realidad no lo es tanto. Es posible que más de uno esté pensando en embarcarse en un proyecto de estas características, creyendo que el transcurso de los viajes le dará tarde o temprano una fuente de ingresos estable. Grave error.

"Lo difícil de nomadismo digital es conseguir un trabajo que te permita vivir de manera remota. Y no vale con comprar un curso de estos que te prometen que si te vas a Bali te harás de oro. Si uno va a meterse en algo así, es muy importante hacerlo con los pies bien en la tierra", aconseja Soler.

"De lo que se trata es de ofrecer un servicio y que te lo compren. Dentro de eso, hay muchas posibilidades. Conozco desde asesores fiscales online hasta entrenadores personales, pasando por psicólogos. Son profesiones reinventadas. Pero hasta que no tengas asegurado ese sustento, no te vayas, porque quemarás dinero y verás que no avanzas".

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Autónomo

Nuevos retos, nuevos desafíos, nueva vida. No es en absoluto extraño que, aprovechando con el comienzo de una nueva etapa al frente de un proyecto empresarial propio, haya quien se plantee abrazar un nuevo estilo de vida. Los expertos, sin embargo, no lo aconsejan en absoluto.

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"Que un negocio te dé de vivir no es algo que ocurra de un día para otro. Para sacar un negocio adelante vas a tener que trabajar al principio un montón, y eso es incompatible con un estilo de vida nómada", explica Soler.

Concuerda Benet, que viaja con Balio, su propia empresa, a cuestas.

"Mi pareja y yo nos vamos un mes o un mes y medio entre otras cosas porque es la manera de que, si pasa algo verdaderamente grave, nuestra ausencia no se note mucho. Como tarde, en unas semanas estamos de vuelta para resolver lo que haga falta. De otra forma, no podríamos hacerlo".

Acostúmbrate a planearlo todo y a viajar despacio

Planear un viaje

Precisamente, apunta Soler, uno de los motivos por los que conviene no tener que estar muy pendiente de un proyecto empresarial es que hay que reservar una buena parte del día para planear el siguiente viaje.

Por tanto, si eres de los que sufre ante la mera perspectiva de tener que buscar una habitación de hotel o si eres de los que se deja llevar por el tedio a la hora de organizar unas vacaciones, es posible que el nomadismo digital no sea para ti.

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"Nosotros nos hemos acostumbrado a viajar muy despacio porque tenemos que planearlo todo bien, desde el presupuesto que manejamos hasta las rutas que queremos hacer. Llevamos 8 meses en una misma región y es verdad que hemos visto un montón de ciudades, pero hay gente a la que no le gusta pasar más de medio año en un mismo sitio".

La falta de planificación trae consigo errores de novato.

"La primera vez que viajamos así, nos acostumbramos a coger un taxi para movernos a cualquier sitio de la ciudad. No ha sido hasta hace poco que hemos descubierto que alquilando una pequeña moto ahorramos un montón de dinero y que esta además nos gusta mucho más porque nos da más libertad para movernos", cuenta Benet.

Viaja ligero: puedes vivir con mucho menos de lo que crees

Viajar ligero

Ligado precisamente al punto anterior, la cuestión económica. Todo nómada digital con relativa experiencia sabe que una de las principales ventajas de este estilo de vida es que, contra lo que muchos creen, ofrece una buena oportunidad de ahorrar.

Al fin y al cabo, tiene sentido: ingresar en euros y gastar en monedas de menos valor y en países donde el nivel de vida es más barato que el que puede haber en España es, al menos en la teoría, un buen negocio.

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A eso cabe añadir el ahorro en comodidades que suelen ser prescindibles para quien tiene pensado trasladarse de casa cada pocos meses. 

¿Televisión por cable? Seguramente, las plataformas de streaming de rigor ya hacen la función. ¿La letra de un vehículo propio? Innecesaria cuando lo más a lo que se aspira es a alquilar un vehículo no muy caro. ¿Combustible? Mucho más barato en otros países. 

¿Comida? Una buena manera de compensar siempre y cuando uno esté dispuesto a adaptarse a la gastronomía local.

"Se da la circunstancia de que en países del sudeste asiático, por ejemplo, es más barato a veces comer fuera de casa que cocinar. En un puesto callejero se puede comer bien por 4 euros. Así, si mi pareja y yo un día nos pasamos un poco de presupuesto, intentamos compensar por ahí", relata Benet.

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Pero tiene truco: todo esto puede suponer un ahorro siempre y cuando uno se acostumbre a vivir con mucho menos de lo que suele. Al menos, esta es la teoría que sostiene Bosco Soler.

"Mucha gente no se lo cree cuando lo digo, pero es verdad. Yo llevo meses viajando solo con una maleta de mano que ni facturo. Y no es que no me cambie de ropa. Lavo cada semana y ya está. Es la mejor manera de viajar".

La seguridad ante todo: haz copia de cada cosa

Hacer copia

Las desgracias ocurren, y por muy lejos que uno se vaya nadie queda nunca completamente a salvo de los amigos de lo ajeno.

Sí, en otros continentes también roban. Por ello, los expertos recomiendan llevar copia de absolutamente todo lo que uno lleve consigo, desde llaves hasta información de ordenadores portátiles y móviles.

Nadie quiere verse en un país que no es el suyo sin forma de identificarse y sin manera de comunicarse con nadie para contarle lo ocurrido.

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Por ello, la nube es una aliada. Sin ir más lejos, por ejemplo, guardar una copia de seguridad digital de los contactos del móvil en un espacio que luego permita recuperarlos rápidamente al comprar otro terminal ahorrará más de un buen disgusto.

Lo mismo cabe decir de toda la información de clientes que uno necesite para desarrollar la actividad profesional. Conviene recordar que el nomadismo digital se basa en aprovechar el poder desarrollar la actividad laboral desde fuera del país de origen: sin poder trabajar, se acaba la aventura.

Elige bien tu destino

Elegir destino

Una vez tomadas todas las precauciones, solo queda lo más divertido: elegir destino. En realidad, se trata de lo más divertido y de una de las cosas más importantes, pues nada va a condicionar la experiencia del nómada escogida que la zona desde la que desarrollar su actividad.

No es cuestión solo de buscar destinos con lugares interesantes que ver desde un punto de vista estrictamente turístico (que también), sino de tener en cuenta todas las variantes para que la experiencia no quede arruinada por tener que luchar contra los elementos.

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"En nuestro primer viaje cometimos el error de no reservar ningún coworking porque pensamos que donde íbamos había muchas cafeterías con wifi desde las que poder trabajar", recuerda Benet.

"Pero no contamos con que a veces las cafeterías están llenas. Otras veces, están cerradas y te tienes que ir corriendo a otra. Las cafeterías tampoco tienen espacios un poco más tranquilos en los que poder tener una conversación importante con un cliente. En nuestro segundo viaje, no cometimos el mismo error y alquilamos un espacio de trabajo".

Otra cuestión esencial es, de nuevo, la económica. El nomadismo digital pierde buena parte de su sentido si el nivel de vida en el destino escogido es similar al lugar de origen o incluso más caro.

"Si vives en Madrid, no tiene mucho sentido que te vayas a vivir a Copenhague mientras sigas cobrando el salario que tienes en España. El dinero se te acabará enseguida", cuenta Soler.4

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"Nosotros, por ejemplo, empezamos este último viaje en Canadá, pasamos por EEUU y después llegamos a Sudamérica. Pero por EEUU pasamos corriendo, claro: no nos compensaba quedarnos mucho tiempo viviendo en Nueva York".

El sudeste asiático, Latinoamérica y algunas partes del norte de África que cuentan ya con buenas infraestructuras y buena conexión a internet son, a ojos de muchos nómadas digitales, algunos de los destinos más interesantes para embarcarse en un proyecto vital así.

Es resto, coinciden Benet y Soler, es cuestión de intentarlo.

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