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Cómo decirle a tu jefe que no puedes cumplir con una fecha límite sin ser poco profesional

El experto alemán en liderazgo, Anja Jahn
El experto alemán en liderazgo, Felix Maria Arnet, cree que los empleados no deberían tener miedo a reclamar sus derechos. Anja Jahn
  • A veces te encontrarás con que no puedes cumplir la fecha límite de un trabajo, pero tienes miedo de decírselo a tu jefe. 
  • El experto en liderazgo y escritor alemán Felix Maria Arnet dice que esto no es nada raro, y que puede resolverse de manera profesional. 
  • Sin rechazar todas las exigencias de tu manager y con compromiso, estás demostrando que has pensado en otras soluciones y sigues siendo un miembro proactivo del equipo, según Arnet.
  • No tengas miedo de decir lo que piensas. "Como empleado, tienes ciertos derechos y reclamarlos no significa que vayas a ser despedido inmediatamente", dice el asesor de negocios.
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Tu jefe entra en la oficina el miércoles por la tarde, pone una carpeta en tu escritorio y te dice: "Por favor, haz esto antes de las 10 a.m. del viernes". Con sólo mirar el grosor del papeleo, sabes que necesitarás mínimo 3 días para resolverlo, así que le dices: "Creo que voy a necesitar mucho más tiempo para hacer esto". Pero te mira fríamente y te dice: "Sí, puedes", antes de darse la vuelta e irse.

Empiezas a entrar en pánico. Quieres complacer a tu jefe, pero sabes que eso implica que tendrás que estar trabajando durante las 2 noches siguientes. Y, lo más probable es que, con tanto cansancio, hasta cometas errores. Pero por otro lado, tienes miedo de que tu jefe piense que no eres capaz y poco profesional cuando tengas que decirle el viernes que no pudiste cumplir con la fecha límite.

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Este dilema es difícil, pero es muy común. Así que le he preguntado al experto en liderazgo de negocios y escritor, Félix María Arnet, sobre la mejor manera de lidiar con una situación como esta.

Trabajar con miedo nunca es la mejor opción

Un jefe que no permite a sus empleados debatir sobre la carga de trabajo demuestra falta de empatía, según Arnet. Un buen líder discutiría sobre cómo lograr el ambicioso objetivo juntos y habría preguntado, por ejemplo, qué recursos pueden facilitar el proceso.

"Un líder que manda a través del miedo debería tomarse un momento para reflexionar y preguntarse si su estilo de liderazgo realmente se adapta a sus empleados", dice Arnet. "En mi opinión, la palabra "miedo" no debería usarse nunca hablando de liderazgo, porque la gente debería hacer su trabajo con motivación y placer".

Los empleados también tienen parte de culpa

Arnet cree que un empleado que permite que su jefe le trate así también tiene parte de culpa.

"Si un empleado nunca antes ha hablado sobre estas situaciones, está permitiendo que sus jefes lo traten así sin esperar ninguna resistencia", explica. "Si el jefe sabe que un empleado le va a decir claramente que no, puede que ni siquiera le proponga ese trabajo. Y si lo hizo, estoy seguro de que se trata de una persona que no es apta para un papel de liderazgo".

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La propuesta podría haber sido una prueba para ver hasta dónde puede "forzar" a dicho empleado. Si ese fuese el caso, el trabajador debería dejar aún más clara su postura para no sentar un precedente.

Resistirse con diplomacia

Si tu jefe viene, te encarga un trabajo y no te deja ni responder, la situación podría ser más complicada. La pregunta es si tienes la suficiente confianza para ir detrás y hacerle saber que las cosas no funcionan así.

Si lo haces, tienes que recurrir a un tono educado y equilibrado, como se espera en un entorno profesional.

"Es importante satisfacer sus exigencias de manera constructiva. No las rechaces simplemente, ofrécele otra forma de hacerlo", dice Arnet. "Esto lo puedes hacer en el mismo momento en el que se da la situación. Pero si estás muy exaltado, primero deberías reflexionar sobre la situación, pensar argumentos y soluciones, y quizás tomar notas".

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El coach de negocios añade: "También puedes pasar una noche pensando sobre ello pero, cuidado, no dejes pasar mucho tiempo". Si buscas una conversación, "te recomiendo que dejes claro desde el principio que has encontrado una alternativa viable que te gustaría proponer".

También deberías dejar claro que te encargarás personalmente de organizar la solución alternativa o que ya lo has hecho. Pero tampoco seas demasiado complaciente—expresa tus pensamientos con confianza.

Conoce tus derechos

"Como empleado, tienes derechos y reclamarlos no significa que vayas a ser despedido inmediatamente", dice Arnet. Si tienes mucho miedo de exigir estos derechos directamente puedes, por ejemplo, hablar con recursos humanos donde las quejas pueden permanecer en el anonimato. Pero, "dar las quejas allí, siempre es muy desagradable para un jefe", aclara Arnet.

Evidentemente no es fácil decirle a tu jefe que no tiene razón. Pero se podría intentar, por ejemplo, encontrar a otros colegas que hayan tenido experiencias similares con ellos y luego comentarlo juntos en una reunión de equipo. Todos los líderes tienen que darse cuenta de que el miedo no es el mejor método para motivar.

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