Australia comienza un ensayo clínico con 4.000 sanitarios para probar la eficacia contra el coronavirus de una vacuna centenaria para prevenir la tuberculosis

Vacuna.
REUTERS/Baz Ratner
  • La vacuna BCG, Bacilo de Calmette y Guérin, es una vacuna contra la tuberculosis aprobada en 1921.
  • Ahora, casi 100 años después, algunos trabajadores de la salud en Melbourne, Australia, la están recibiendo como un tratamiento experimental contra el coronavirus. 
  • Dicha vacuna estimula el sistema inmunitario para que se defienda mejor contra una amplia gama de infecciones diferentes, y se ha utilizado también como inmunoterapia en etapas tempranas de tratamientos contra el cáncer. 
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A los más de 20 estudios de vacunas en desarrollo de la Organización Mundial de la Salud contra el nuevo coronavirus, se suma un ensayo experimental con trabajadores de la salud en Melbourne, Australia.

Esta vez no se trata de un nuevo estudio, sino de una vacuna que tiene casi 100 años y se fabricó en origen contra la tuberculosis, según Bloomberg

El ensayo ha sido diseñado por Nigel Curtis, jefe de investigación de enfermedades infecciosas en el Instituto de Investigación Infantil Murdoch de Melbourne, Australia. En él se pondrá a prueba contra el coronavirus la vacuna conocida como BCG, Bacillus de Calmette y Guérin

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La BCG se probó por primera vez en humanos en 1921. La misma fue diseñada en origen contra la tuberculosis, pero también se utiliza para reforzar sistemas inmunológicos, en inmunoterapias en etapas tempranas del cáncer de vejiga y en programas de inmunizaciones de la OMS en países subdesarrollados.  

"Puede estimular el sistema inmunitario para que se defienda mejor contra una amplia gama de infecciones diferentes, y una gran variedad de virus y bacterias de una manera mucho más generalizada", explica Curtis a Bloomberg.

El estudio contará con la participación de 4.000 sanitarios voluntarios a los que se les asignarán al azar distintos tratamientos. Un grupo de ellos recibirá la vacuna contra la gripe estacional y la tuberculosis, y el resto, sólo la vacuna contra la gripe.

Gracias a que la BCG deja una cicatriz en la piel, no se utilizará una vacuna placebo como control en el experimento. Y se identificará a aquellos que ya estaban infectados con el SARS-CoV-2 con los análisis de sangre al inicio y final del ensayo.

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"Tenemos que pensar en todas las formas posibles en que podemos proteger a los trabajadores de la salud", insiste Curtis a Bloomberg, quien cree que el experimento obtendrá resultados positivos valorando los efectos que tiene en los niños vacunados en África contra otras infecciones pediátricas que no tienen nada que ver con la tuberculosis.

Así mismo, el ensayo entrará en la carrera de los primeros ensayos en humanos, donde China y la pequeña la biotecnológica Moderna ya empezaron la segunda semana de marzo. Según Curtis, un experimento similar se llevará a cabo también en Países Bajos y, según Bloomberg, la OMS está animando a grupos internacionales a sumarse al experimento. 

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