Coordinar a los 27, garantizar la privacidad de datos sanitarios y asegurar la confianza de los ciudadanos: los desafíos de Europa para implantar los pasaportes inmunitarios

Aeropuerto.
REUTERS/Charles Platiau
  • Antes de que termine marzo Europa tendrá sobre la mesa su propuesta para un pasaporte de vacunación digital que levante algunas restricciones a la movilidad.
  • Al tratarse de un desarrollo tecnológico, este pasaporte tendrá una serie de desafíos y amenazas con los que no contaría si se tratara de una simple cartilla.
  • Estos son los principales desafíos a los que se tendrá que enfrentar Europa mientras pone a punto este nuevo documento para garantizar la movilidad interna.
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La idea de un pasaporte inmunitario en el que certificar que se está vacunado contra el COVID-19 es una idea que ha ido cobrando fuerza en los últimos meses y que la Unión Europea está dispuesta a materializar. 

El 17 de marzo Europa presentará su propuesta de certificado digital de vacunación, y la ministra de Industria, Reyes Maroto, ya ha confirmado que España realizará una prueba piloto para testar su idoneidad. Pero las dudas siguen orbitando alrededor del proyecto.

Quienes lo tienen muy claro son los agentes de la industria turística. En un reciente reportaje en Business Insider España, varios primeros espadas de grandes compañías hoteleras y de viajes defendían lo necesario que era implementar un sistema como un pasaporte de vacunación para ir levantando las restricciones de movilidad en el seno del Viejo Continente.

El sector turístico se aferra a un pasaporte sanitario europeo, pero algunos expertos advierten que un sello en una cartulina puede ser igual de útil y menos problemático

El propósito es que se pueda reactivar el sector turístico español de cara a la campaña de verano. De toda Europa, España es uno de los países que más dependen de la industria turística y hostelera, hasta el punto de que el presidente del Gobierno ya ha anunciado un nuevo paquete de 11.000 millones de ayudas para estos sectores, los más golpeados por la pandemia.

Unas ayudas que, por otro lado, podrían arrojar dudas sobre la economía, abriendo la puerta a la inflación en toda la UE. Varios especialistas plantean que estas ayudas lleguen a las compañías como ayudas directas, ya sean subvenciones o recapitalizaciones. Muchas de las firmas que han capeado la crisis como han podido están al borde de presentar problemas de solvencia.

El pasaporte inmunitario podría ser una noticia de impacto para la economía española, pero también conlleva una serie de desafíos para las instituciones europeas que lo promueven.

Sánchez confirmó tras la celebración de un Consejo Europeo que se había alcanzado un consenso para determinar qué datos se almacenarían en el pasaporte, que se intuye que será una aplicación.

Con la experiencia recogida durante 2020 a raíz de las famosas aplicaciones de rastreo de contactos —que son útiles, pero no del todo eficaces a cuenta de cómo ha sido la gestión política—, estos son los principales desafíos de los que advierten expertos a la hora de hablar del nuevo pasaporte inmunitario.

Conseguir que sea una herramienta segura

Algo tan serio como un instrumento del que depende el derecho a la libertad de movimiento dentro de las fronteras europeas no se puede permitir una seguridad informática atenuada.

Se trata de un pasaporte, con todas las comillas que se le puedan poner: un pasaporte y no un juego de móvil o una app para calcular cambios de divisas.

España sigue vacunando, pero sigue por detrás de otros países de la UE

La experta en ética tecnológica, Gemma Galdon, explicaba en un reciente artículo en Business Insider España que los comités de bioética ya han aprobado los famosos pasaportes de vacunación para acceder a algunos países de África. Ella misma los ha usado cuando tenía que demostrar en un paso fronterizo que estaba inmunizada a brotes locales de enfermedades que en Europa habían desaparecido.

El problema es que no es lo mismo un sello sobre una cartulina que una aplicación en la que deben ir datos sanitarios, que además están protegidos al ser datos sensibles según el Reglamento General de Protección de Datos.

Pero creando una tecnología en cuestión de semanas

Charles Michel, presidente del Consejo Europeo

Reuters

Las prisas suelen ser malas consejeras. En abril del año pasado Europa publicó las directrices que deberían compartir las aplicaciones de rastreo de contactos que ayudarían a detectar contagios y casos de asintomáticos del COVID-19. RadarCOVID llegó a implementarse en España después del verano, a pesar de que se venía debatiendo sobre su pertinencia desde hacía meses.

Ahora se sabe que ha fracasado y algunos especialistas critican que se debe a la falta de implementación y promoción de entidades regionales. En cualquier caso, tampoco juega a favor de este pasaporte inmunitario la idea de que las apps de rastreo de contactos de cada país se acabaron haciendo interoperables —compatibles— prácticamente en noviembre del año pasado. 8 meses después de que estallase la crisis sanitaria.

Las cosas ahora son diferentes, es cierto. La Unión Europea está trabajando de forma coordinada y plantea crear un instrumento que responda a rango de ley, aunque comunitaria —España nunca legisló en ningún sentido sobre la app de rastreo de contactos—. Sin embargo, el objetivo de que antes de que acabe este mes exista ya una propuesta sobre la mesa que pueda estar ejecutándose de cara a verano deja sobre la mesa unos plazos muy estrictos.

Evitar generar nuevas desigualdades

El abogado Sergio Carrasco también reflejaba su preocupación en Business Insider España ante la posibilidad de que el pasaporte inmunitario pueda generar una sociedad a dos velocidades.

El propósito es que para verano el pasaporte esté en marcha y los turistas puedan venir a España si demuestran estar vacunados. También funcionaría al revés: los españoles podrían viajar al resto de Europa si consiguen inmunizarse.

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¿Qué ocurre? Que un instrumento como este pasaporte digital tendría sentido siempre y cuando todos los ciudadanos hubiesen tenido ya al menos una oportunidad de poderse vacunar. El objetivo del pasaporte es evitar transmisiones del COVID-19, pero cuando solo se llevan 3 meses desde que comenzó la campaña de vacunación en Europa, lo cierto es que solo se ha podido inmunizar a menos del 2,8% de la población española.

Para alcanzar la inmunidad de rebaño, los expertos hablan de alcanzar el 70% de la población.

La eficacia de la vacuna y quién podrá consultar el pasaporte

Vacunación con la vacuna de AstraZeneca

Reuters

Como es lógico, y con la campaña de vacunación recién iniciada, todavía hay muchas dudas sobre cuánto dura la inmunidad de los fármacos que se están administrando.

Por este motivo, el pasaporte digital que presentará Europa en los próximos días debe reflejar nítidamente el alcance y la proporcionalidad de esta medida, ya que si una vacuna requiere de ser administrada anualmente, el pasaporte carecería de sentido a no ser que se incluyan, junto al dato sanitario, algunos detalles sobre cuándo se administró la dosis.

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Precisamente, por tratarse de datos sanitarios, recogidos como una categoría especial en el RPGD, algunos especialistas consultados previamente por Business Insider España se preocupan por quiénes podrán consultar este pasaporte. ¿Policías? ¿Sanitarios? ¿O incluso una agencia de viajes?

Salvaguardar la confianza de los ciudadanos

En una crisis sanitaria como la del coronavirus, la confianza de los ciudadanos en las instituciones se erosiona todavía más. Si a esto se suman restricciones de derechos fundamentales, como es el de la libertad de movimientos, se intuye una tormenta perfecta.

Por eso es fundamental que el pasaporte inmunitario que presente la Unión Europea el próximo 17 de marzo garantice unos estándares de transparencia durante el desarrollo y ejecución del pasaporte tecnológico, también abrazando opiniones de expertos para que la tecnología empleada en su creación sea lo más lesiva socialmente.

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