Alba Arillo, diseñadora digital de moda, cuestiona el 'boom' de la última revolución tecnológica: "El atractivo del metaverso es la inclusividad y no la exclusividad"

Alba Arillo, diseñadora en 3D para la AWWG, el grupo de moda que integra firmas como Pepe Jeans.
Alba Arillo, diseñadora en 3D para la AWWG, el grupo de moda que integra firmas como Pepe Jeans.

Alba Arillo

  • Alba Arillo es diseñadora en 3D para AWWG, el grupo de moda que integra firmas como Pepe Jeans o Hackett. Además, ha realizado colaboraciones para The Fabricant y lo hará también para DressX, el primer minorista internacional de moda digital.
  • "Uno de los principales atractivos del metaverso es su inclusividad y accesibilidad a todo tipo de personas y una esfera de este nuevo lujo podría no cumplir con esas características", reflexiona la joven española, reflejo de cómo los diseñadores piden paso en el metaverso.
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El metaverso resuena con fuerza se mire al sector que se mire. La nueva era digital ha llegado para convertirse –o al menos intentarlo– en la próxima revolución tecnológica que pueda redefinir la economía mundial.

De hecho, las grandes empresas tecnológicas como Google, Nvidia o Microsoft ya han mostrado en público sus apuestas por él. Tanto es así que Facebook ha decidido, incluso, rebautizar a su compañía por Meta.

En esta nueva era digital sin precedentes, la industria de la moda no quiere quedarse atrás y espera de ella la gran oportunidad para florecer con fuerza tras el mordisco de la pandemia en del sector. 

Un hecho que se evidencia en los últimos movimientos de las casas de lujo como Gucci o Balenciaga, cuyas incursiones ya ni siquiera son una cuestión puntual, y también de la omnipresente Zara, que aún siendo la más discreta, tampoco quiere quedarse atrás.

Pero detrás de todo este enorme escenario aparecen otros actores: los diseñadores digitales, que si antes su figura se acababa diluyendo por el peso de las firmas para las que trabajaban, ahora piden paso con la nueva era digital.

Es el caso de Alba Arillo, que pese a desarrollar sus funciones como diseñadora en 3D en AWWG —el grupo de moda que integra firmas como Pepe Jeans o Hackett—, ya marca el camino a seguir con sus proyectos independientes. 

Los diseñadores piden paso en el metaverso

Diseños creados por Alba Arillo.

Dentro del gigante empresarial, Arillo desarrolla sus funciones dentro de la división de mujer de Pepe Jeans a través de un proyecto de implementación digital que permite a la compañía acortar procesos de diseño y prototipado, así como costes de producción e impacto de la misma. 

"Como diseñadora me encargo de crear clones digitales de la próxima colección, a partir de dibujos planos y fichas técnicas con las medidas y tejidos enviados a los proveedores", precisa la diseñadora para Business Insider España.

Pero Alba, al margen de su actividad en AWWG, ya ha realizado diversas inmersiones en estos "universos alternativos", como ella los tilda. Así, la joven ha colaborado con The Fabricant, la primera casa de moda digital, para la creación de una serie de diseños colaborativos que ahora están a la venta como NFT –tokens no fungibles– para “llevar” de manera virtual. 

Entre sus últimos proyectos aparece una serie de merchandising en formato 3D inspirado en sus bandas y canciones favoritas que se publican en Instagram y TikTok, así como varias colecciones cápsula que, en algún momento, formarán parte del catálogo de DressX, el primer minorista internacional de moda digital. 

Pero a pesar de vivir de lleno en el mundo digital, Arillo mantiene sus reservas sobre la expansión del metaverso: "Todo tiene cabida siempre y cuando no represente una amenaza para ninguno de sus integrantes y usuarios". 

En este sentido, la diseñadora mantiene que la nueva realidad debe ser "un espacio inclusivo y seguro" en el que la gente pueda expresarse e interactuar como, quizá, no se le permita o no se atreva a hacerlo en la realidad física.

Lujo y metaverso: ¿una simbiosis posible pero sin recorrido?

Diseños en el metaverso

Un estudio de la consultora estadounidense Morgan Stanley anticipaba que en 2030 el metaverso acumulará el 10% de las ventas del sector del lujo. Concretamente, hablaba de unos 56.000 millones de dólares, aproximadamente 50.000 millones de euros. Cifras como esa han empujado a que la industria de la moda a aferrarse al metaverso, en parte, como una obligada metamorfosis para revitalizarse tras el mordisco de la pandemia en sus cuentas

Arillo, como parte activa de ambos mundos, considera que estos primeros aleteos del sector no serán los únicos, pero sí pone en duda si todas estas inmersiones vienen para quedarse o serán una moda pasajera. "Creo que en los próximos años, cada vez más marcas buscarán la manera de tener presencia en todas las realidades que existan o vayan surgiendo, pero no estoy segura de la manera en que se establecerán a largo plazo", reconoce.

"Las grandes firmas, ahora mismo, beben de lo que se vive y se lleva en la calle", prosigue la diseñadora para, acto seguido, añadir que todo esto, sin embargo, choca con la propia naturaleza del metaverso. "Uno de los principales atractivos del metaverso, es, precisamente, su inclusividad y accesibilidad a todo tipo de personas y una esfera de este nuevo lujo podría no cumplir con esas características y los usuarios perder el interés"

Ademas, la diseñadora no pasa por alto que el auge de las criptomonedas sumado a la rapidez con la que se puede vender y adquirir un NFT está fluctuando en una burbuja económica en el que la creatividad y el mensaje pierde toda la relevancia. 

"Que en un momento dado pueda explotar una creación, le despoja de todo valor y cualquier futuro de producto digital", explica.

Crear un mensaje más allá de la moda

Hace unos meses, la BBC relataba la historia de Monica Louise, una mujer canadiense de 28 años que obtiene un "salario de 6 cifras", primero diseñando y después comercializando ropa para avatares en Zepeto, la plataforma de metaverso más grande de Asia.

Un esplendor económico que, sin embargo, a Arillo no le nubla: "Yo siempre he dicho que mientras estuviera haciendo lo que me gusta y sin dejar de lado los valores sobre los que baso todo mi trabajo, no me importaría el dinero que eso me diera".

No obstante, la diseñadora sí admite que llevar a cabo ciertos proyectos requiere de una inversión bastante alta, que debe superarse a nivel de ganancias si el objetivo es establecer esto como una actividad profesional de pleno derecho.

Su meta pasa ahora por crear una marca que se apoye sobre los pilares de la tecnología, pero que no descuide la idea de que forma parte de un proceso artesanal. Esto, precisa, incluye una presencia digital, ya sea en el metaverso, en videojuegos o, en el estado más ideal: una plataforma colectiva en la que otros artistas puedan colaborar entre ellos con la moda como nexo común.

"Me gustaría que mi marca aportara un valor diferencial a la sociedad y a las industrias de la moda. Un mensaje con el que la gente conecte más allá de comprar algo porque es tendencia", precisa.

Pese a todo lo que queda por precisar en este nuevo universo que se abre paso, Arillo se siente confiada: "Con mi formación y los objetivos a corto plazo que tengo, quiero pensar que conseguiré generar ese valor y construir una comunidad cuyo interés vaya más allá de la riqueza que genere". 

Y para atajar todo, la diseñadora acaba de ser aceptada en la universidad Aalto de Finlandia para realizar un doctorado de investigación y creatividad con el que espera que todo lo mejor esté por llegar.

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