Un estudio compara el riesgo de muertes por los posibles efectos secundarios frente a las muertes de coronavirus resultantes de paralizar la inmunización: "Los beneficios superan cualquier riesgo"

Campaña de vacunación contra el coronavirus

REUTERS/Sergio Perez

  • La paralización de la administración de las vacunas contra el virus por el riesgo de efectos secundarios causa un exceso de muertes mayor que las posibles muertes por dichos efectos. 
  • Así lo establece un nuevo estudio, que asegura que los beneficios de la vacuna superan cualquier tipo de riesgo. 
  • Los investigadores muestran que el efecto de la interrupción es difícil de contrarrestar y requerirá duplicar el despliegue de vacunas.
  • Sin embargo, los expertos de los organismos reguladores también advierten de que estos procesos son necesarios para demostrar al público que los sistemas de vigilancia están funcionando. 
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La paralización de la vacuna de AstraZeneca debido al riesgo de trombos ha causado más muertes que las potencialmente vinculadas a los efectos adversos. 

Así lo recoge una nueva investigación de científicos que se unieron para explorar la hipótesis de que la suspensión de las vacunas de AstraZeneca, incluso durante un corto periodo de tiempo, podría causar muertes adicionales debido a la propagación más rápida de COVID-19 dentro de una población de individuos susceptibles.

El estudio ha sido publicado en Chaos, y los investigadores explican que han utilizado un modelo epidemiológico para estimar el exceso de muertes resultante de la suspensión de las vacunaciones de AstraZeneca, así como de las potencialmente vinculadas a los eventos adversos de la trombosis venosa profunda (TVP) en Francia e Italia.

Llegaron a la conclusión de que los beneficios de la aplicación de la vacuna de AstraZeneca superan con creces sus riesgos asociados. 

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La conclusión es la misma que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) que revisó todos los casos de coágulos relacionados con la vacuna de AstraZeneca. Aunque el organismo confirmó que la inyección era la responsable de los casos, estos ocurrían en casos muy raros y los beneficios superan los riesgos. 

El modelo de la investigación ha sido capaz de predecir la magnitud y el calendario de la segunda oleada de la enfermedad en Francia e Italia.

El modelo compara el exceso de muertes debido a la restricción temporal del despliegue de la vacuna de AstraZeneca y el exceso de muertes debido a sus posibles efectos secundarios. Dada la gran cantidad de incertidumbres sobre los posibles efectos secundarios de la vacuna, optaron por situarse en el peor escenario posible. 

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"Nuestro trabajo muestra que suspender las vacunas de AstraZeneca en Francia e Italia durante 3 días sin sustituirla por otra vacuna provocó unas 260 y 130 muertes adicionales, respectivamente", señala Davide Faranda, del Laboratoire des Sciences du Climat et de l'Environnement y del London Mathematical Laboratory. 

"La diferencia entre el número de muertes de ambos países se debe a sus diferentes situaciones epidemiológicas y, en particular, al mayor número de reproducción básica R0 medido en Italia con respecto a Francia el 15 de marzo de 2021", explica.

Los investigadores muestran que el efecto de la interrupción es difícil de contrarrestar y requerirá duplicar el despliegue de vacunas.

Aunque la paralización haya causado más muertes, los expertos aseguran que son necesarios para garantizar la confianza 

La paralización de la administración ha sido una medida muy criticada, ya que los países tomaron la decisión de pausar la inyección en contra de la recomendación de la OMS y la EMA. 

Estos organismos consideraron que la evidencia científica no respaldaba la paralización y aseguraban que se podían investigar los casos sin necesidad de pausar la administración de la vacuna. 

Sin embargo, la confianza del público en que los organismos están vigilando los efectos secundarios de las vacunas y están preparados para interrumpir la administración de la misma si se detectan fallos de seguridad también es fundamental para la aceptación de la vacuna. 

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La situación de AstraZeneca es un caso claro de que cuando se despliega una vacuna a este nivel pueden ocurrir eventos que no han sido identificados durante los ensayos clínicos, "para eso está la farmacovigilancia", señaló Emer Cooke, directora ejecutiva de la EMA. 

"Este caso también nos demuestra que la farmacovigilancia está funcionando", subrayó Cooke. 

De hecho, el caso reciente de Johnson & Johnson ha sido manejado de una forma totalmente diferente por parte de los organismos reguladores y de la propia compañía. 

La FDA en Estados Unidos y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades recomendaron pausar la administración por "abundancia de precaución" mientras se investigaban los casos de trombos en pacientes.

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Por su parte, J&J tomó la decisión de retrasar la distribución de la vacuna en la Unión Europea hasta que las investigaciones dieran luz verde a la inyección. 

"La seguridad y el bienestar de las personas que utilizan nuestros productos es nuestra prioridad número uno", señaló la farmacéutica en un comunicado. 

Recientemente, el Dr. Anthony Fauci, experto en enfermedades infecciosas y principal asesor del gobierno de Estados Unidos durante la pandemia, ha asegurado que la paralización de la vacuna no va a aumentar la desconfianza hacia la vacuna. 

"Creo que, a largo plazo, lo que vamos a ver, y probablemente lo veremos pronto, es que la gente se dará cuenta de que nos tomamos la seguridad muy en serio", ha asegurado. 

Aunque en otros países sí se ha visto que algunas personas muestran más resistencia a las vacunas debido a estos casos, los españoles no parecen especialmente afectados por este fenómeno. 

Así se desprende del barómetro de abril del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que asegura que el 82,8% de los españoles no vacunados se vacunaría contra el coronavirus. Solo otro 2,8% lo haría dependiendo del origen de la vacuna. 

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