Hacer ejercicio de manera habitual incrementa las probabilidades de desarrollar más anticuerpos tras una vacuna y reduce el riesgo de contraer enfermedades infecciosas

gente haciendo ejercicio

Reuters/ TOBY MELVILLE

  • Según un nuevo estudio mantenerse activo puede incrementar en un 50% las probabilidades de desarrollar mayor nivel de anticuerpos después de recibir una vacuna.
  • La investigación, elaborada por la universidad de Glasgow Caledonian (Reino Unido), también halló que hacer ejercicio de manera regular disminuye en un 37% el riesgo de contraer o morir de enfermedades infecciosas.
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El ejercicio no solo te hará llevar una vida más sana y lucir un cuerpo más tonificado. Además,  puede ser un medicamento eficaz contra las enfermedades infecciosas, incluyendo el COVID-19, y una herramienta con la que mejorar las campañas de vacunación.

Así lo apunta un estudio reciente que ha encontrado que la actividad física regular fortalece el sistema inmunológico, reduce el riesgo de enfermar y morir de enfermedades infecciosas  y aumenta de manera significativa la efectividad de las vacunas. Lo que de manera evidente puede tener importante implicaciones a la hora de dar respuesta y gestionar una pandemia como la que actualmente golpea el mundo.

Investigadores de la Facultad de Ciencias de la Salud y la Vida de la universidad de Glasgow Caledonian  en Reino Unido han analizado la posible asociación entre actividad física y una mejora del sistema inmunológico.

Para ello llevaron a cabo una revisión sistémica de siete bases de datos, que incluían ensayos y documentos hasta abril de 2020. En los estudios y ensayos se comparaban grupos de adultos con diferentes niveles de actividad física y se informó del recuento de células del sistema inmunológico, la concentración de anticuerpos, el riesgo de infecciones, de hospitalización y de mortalidad por estas.

Los hallazgos mostraron que mantenerse activo reduce las posibilidades de contraer afecciones infecciosas o de morir si se ha contagiado.

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En concreto, seis estudios que involucraron a más de medio millón de participantes mostraron que cumplir las pautas recomendadas sobre la actividad física (30 minutos de actividad, 5 días a la semana) veían reducido en un 37% el riesgo de enfermar y morir de enfermedades infecciosas.

Si bien la fecha de los estudios revisados no incluyó demasiada información centrada en la pandemia, estos resultados se alinean con los encontrados por otro análisis centrado específicamente en el COVID-19.  Según este, los pacientes afectados por el nuevo coronavirus que habían sido inactivos mostraron un mayor riesgo de hospitalización, ingreso en la UCI e incluso de fallecimiento.

El ejercicio también incrementa el número de anticuerpos, potenciando la efectividad de las vacunas

Una mujer es vacunada contra el COVID-19 con la candidata de Pfizer y BioNTech.

Adrian Wyld/Pool vía REUTERS

No es la única evidencia encontrada, por el estudio británico.

La revisión de análisis también arrojó luz sobre el vínculo entre el ejercicio y un sistema inmonológico más fuerte.

Como evidenció la revisión de 35 ensayos controlados, una actividad física regular conllevó niveles más elevados del anticuerpo inmunoglobulina IgA — un anticuerpo que recubre la membrana mucosa de los pulmones y otras partes del cuerpo donde pueden alojarse virus y bacterias—.

La actividad física regular también aumentó la cantidad de células T CD4 +, encargadas de regular la respuesta inmunológica.

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Asimismo, la revisión señaló el papel esencial que el ejercicio puede desempeñar frente a las vacunas, mejorando su efectividad. 

Una persona activa físicamente tiene un 50% más de probabilidades de tener un nivel de anticuerpos mayor tras recibir una vacuna que una persona inactiva, según los resultados encontrados.

Cómo la actividad física evita las enfermedades

Como explica a The Conversation Sebastien Chastin, autor principal del estudio, hay varios mecanismos que explican por qué el ejercicio es capaz de potenciar así el sistema inmunológico.

Primero, ayuda a proteger contra los factores de riesgo de infecciones graves y mortales. 

Esto se debe a que las personas físicamente activas tienen menos probabilidades de desarrollar obesidad, diabetes, afecciones respiratorias y cardiovasculares" afecciones que como ha evidenciado la pandemia pueden empeorar los pronósticos de una enfermedad infecciosa.

A su vez, "la actividad física también reduce el estrés y la inflamación crónica, lo que minimiza la probabilidad de infecciones severas o mortales", remarca el autor. —Una inflamación descontrolada ha sido causa de casos graves y mortales del nuevo coronavirus—.

A tenor de estos resultados, el investigador y su equipo apuntan en sus conclusiones la importancia de tener en cuenta estos parámetros en contextos de enfermedad similares al actual.

"Sin lugar a dudas, la actividad física es una forma importante de hacer que las poblaciones sean menos vulnerables a las enfermedades infecciosas y las futuras epidemias y pandemias. Debería utilizarse con más urgencia y eficacia en la lucha contra el brote actual de COVID-19, pero también como una inversión a largo plazo para prevenir los devastadores impactos sociales y económicos que esta pandemia ha tenido en la sociedad", enfatiza Chastin.

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