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La inmunidad adquirida frente a otros coronavirus podría proteger frente al COVID-19, según nuevos estudios que abren también otras vías para el desarrollo de vacunas

Profesionales del SUMMA durante la pandemia
Reuters
  • Las células T están presentes en la reacción contra el coronavirus, lo que significa buenas noticias para las preocupaciones sobre la inmunidad y esperanzas en torno a la posibilidad de que personas sanas estén protegidas contra la infección. 
  • Un estudio del Instituto de Inmunología de La Jolla ha detectado la presencia de estas células, que destruyen el virus e impiden su propagación, en todos los pacientes analizados. 
  • Además, las células T capaces de reaccionar contra el Sars-Cov-2 también estaban presentes en las muestras de pacientes que nunca pasaron la enfermedad. 
  • Los resultados sugieren que "una de las razones por las que una gran parte de la población puede ser capaz de lidiar con el virus es que podemos tener alguna pequeña inmunidad residual por nuestra exposición a los virus del resfriado común", dice el inmunólogo Steven Varga. 
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Las células T están presentes en la reacción contra el coronavirus, según una investigación del Instituto de Inmunología de La Jolla (California, Estados Unidos) cuyos resultados han sido publicados en la revista Cell, lo que augura una inmunidad mayor de la esperada y despierta esperanzas en torno a la posibilidad de que personas sanas estén mejor equipadas a la hora de combatir la infección. 

Las células T son las grandes guerreras del sistema inmune y actúan incluso antes que los anticuerpos. Estas células eliminan el virus destruyendo el lugar donde este se replica e impidiendo que se propague entre las células de nuestro cuerpo. 

El estudio del Instituto detectó que todos los pacientes de coronavirus estudiados tenían células T que reconocían la proteína S del SARS-CoV-2, que permite al virus infiltrarse en nuestras células. También albergaban células T colaboradoras que reaccionan a otras proteínas del SARS-CoV-2. Y el equipo también detectó células T asesinas específicas del virus en el 70% de los sujetos. 

La buena noticia es que eso implica que el sistema inmune es capaz de garantizar una respuesta a la infección que no depende solo de los anticuerpos y empieza a despejar dudas sobre si haber pasado la enfermedad genera inmunidad a largo plazo. 

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"La gente estaba realmente preocupada de que pasar el COVID-19 no induzca inmunidad, y las noticias sobre personas que se reinfectan reforzaron estas preocupaciones, pero sabiendo ahora que la persona media tiene una respuesta inmune sólida debería en gran medida aliviar esas preocupaciones", dice uno de los autores del estudio, Shane Crotty. 

El equipo también analizaron si las personas que no han sido infectadas por el SARS-CoV-2 también producen células que lo combaten.

El equipo de La Jolla detectó células T reactivas al Sars-Cov-2 en cerca de la mitad de las muestras de sangre almacenadas recogidas entre 2015 y 2018, mucho antes de que comenzara la actual pandemia. Los investigadores creen que las células T son capaces de reconocer el nuevo virus por su exposición anterior a los coronavirus que causan el resfriado común. 

Sus resultados se corresponden con los publicados en esta plataforma abierta y que todavía no ha sido revisado por partes por el inmunólogo Andreas Thiel del Hospital de Berlín

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Los resultados sugieren que "una de las razones por las que una gran parte de la población puede ser capaz de lidiar con el virus es que podemos tener alguna pequeña inmunidad residual por nuestra exposición a los virus del resfriado común", dice el inmunólogo Steven Varga de la Universidad de Iowa a Science

Los autores del estudio liderado por Thiel son algo más prudentes: "La presencia de células T reactivas preexistentes del SARS-CoV-2 en personas sanas es de gran interés, pero se necesitan estudios a mayor escala para evaluar si su presencia se correlaciona con una protección".

Sin embargo, la investigación publicada en Cell permite a algunos expertos sacar conclusiones. "El estudio demuestra que puedes tener inmunidad generada por haber pasado otros coronavirus que te protegen contra este, lo que explicaría en parte por qué hay personas con sintomatología leve", explica el virólogo Estanislao Nistal en el Norte de Castilla

Hay que destacar que ninguno de los dos estudios ha concluido que la existencia de esas células proteja de la infección. Lo que los expertos están empezando a aventurar es que su presencia ayuda a combatir mejor la enfermedad. 

Lo cierto es que la variabilidad en la respuesta a la enfermedad en los pacientes es motivo de estudio entre los investigadores, pero no hay resultados concluyentes que expliquen por qué ocurre esto. 

Los genetistas también investigan la posibilidad de que haya personas inmunes a la enfermedad por sus genes. " La genética tiene mucho que ver con la respuesta inmune, la condiciona mucho, en cada organismo es distinta y vamos a reaccionar de forma distinta frente a una infección. Es lo que hace que una persona la resista y otra no", explica Alfredo Corell, inmunólogo y directivo de la Sociedad Española de Inmunología, a Nius

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El mismo Corell insiste también en la entrevista en que si no se detectan anticuerpos al hacer la prueba, eso no significa que no haya habido respuesta del organismo a la enfermedad ni que no haya quedado inmunizada, sino que habría bastado con la respuesta de las células T. 

Esa posibilidad es contemplada con cuidado por otros expertos. Agustín Portela Moreira, jefe del Servicio de Biotecnología del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la AEMPS escribe en un artículo sobre un estudio en el que en 10 pacientes recuperados no se detectó la presencia de anticuerpos neutralizantes. "No hay una explicación obvia para esta observación, pero la conclusión de que pueda haber pacientes curados sin haber desarrollado anticuerpos neutralizantes hay que tomarla con cautela", advierte. 

Otra vía para el desarrollo de las vacunas 

"Es alentador que estemos viendo buenas respuestas de las células T colaboradoras contra el SARS-CoV-2 en los casos de COVID-19", dice uno de los autores del estudio de Cell,  que asegura que puede proporcionar nuevas vías de desarrollo de vacunas. 

La viróloga molecular Rachel Graham de la Universidad de Carolina del Norte, asegura a Science que la mayoría de las vacunas que se están desarrollando tienen como objetivo provocar una respuesta inmune contra la proteína S. Sin embargo, el estudio del equipo de La Jolla determina que las células T reaccionaron a varias proteínas virales. 

Esto sugiere que las vacunas que tengan como diana estas otras proteínas podrían ser más eficaces. "Es importante no concentrarse solo en una proteína", advierte Graham.

Además, gracias a la investigación de La Jolla ahora hay un marco de referencia para entender cómo es la respuesta del sistema inmune contra el coronavirus. "Ahora tenemos una importante herramienta para determinar si la respuesta inmune en las personas que han recibido una vacuna experimental se asemeja a lo que se esperaría ver en una respuesta inmune protectora al COVID-19, en lugar de una respuesta insuficiente o perjudicial", concluyen los autores. 

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