Un médico decide comer solo comida ultaprocesada durante 30 días y los efectos fueron mucho más allá de engordar: su cerebro había creado conexiones "similares a las de una persona con adicción"

El doctor Chris van Tulleken comienza una dieta de 30 días basada en ultraprocesados  para descubrir qué efecto tiene en el cuerpo.
El doctor Chris van Tulleken comienza una dieta de 30 días basada en ultraprocesados para descubrir qué efecto tiene en el cuerpo.
BBC/YouTube
  • El médico y presentados de la BBC, Chris van Tulleken comenzó una dieta de 30 días basada en ultraprocesados con el objetivo de conocer  qué efecto tiene esto en el cuerpo.
  • El experimento dado a conocer en un vídeo de YouTube muestra cómo los cambios en la salud fueron más allá de engordar: su nivel de la hormona del hambre había aumentado y su cerebro había creado conexiones "similares a las de una persona con adicción".
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Si alguna vez te has preguntado qué le pasaría a tu cuerpo si solo comieras comida basura, este médico tiene la respuesta.

Para descubrir cómo el abuso de productos ricos en azúcares, sal y grasas saturadas afecta al organismo, el médico y presentador de la BBC, Chris van Tulleken, se sometió a una peligrosa dieta: comer durante 30 días prácticamente solo comida ultraprocesada.

"Voy a cambiar mi dieta saludable, como aproximadamente un 20% de alimentos ultraprocesados, a una dieta del 80% de ultraprocesados", afirma el propio Tulleken en un vídeo compartido en YouTube donde muestra el progreso del experimento.

Puede parecer un plan de comidas extremo, pero la realidad es que no lo es tanto. Como el especialista revela, en torno a 1 de cada 5 británicos sigue una dieta similar. 

En España, aunque los datos son algo menos extremos, tampoco hay motivos para enorgullecerse: el 10% de los españoles está en riesgo de cáncer por su dieta, la mayoría toma hasta el triple de azúcar de lo recomendado y hasta 20% de la comida vendida en España es ultraprocesada. 

"Quiero saber si simplemente cambiar la proporción de alimentos ultraprocesados en mi dieta tiene algún efecto en mi salud", añade. 

Para poder hacer un seguimiento válido científicamente, Tulleken contó con la supervisión de una de las principales especialistas en obesidad de Reino Unido.

Todo comenzó con placer: sí la comida basura está deliciosa

"Mi primera comida es un favorito nacional", puntualiza Tulleken mientras come pollo frito frente a la cámara. 

El placer es obvio. Remarca el sabor salado y la textura crujiente.

"Es como hacer cosquillas en mi cerebro, sería imposible que no los comiera, me he comido tres de estos", enfatiza.

Algo similar le ocurre con la lasaña congelada que calienta para ingerir el tercer día de la dieta.  

"Sé que voy a terminarme esta e inmediatamente querer otra", asegura tras alabar algunos puntos fuertes del producto: "Son sabrosas, son muy rápidas de hacer".

captura pantalla médico siguiendo dieta ultraprocesada
BBC/YouTube

Su dieta basada en comida ultraprocesada también incluyen ccopos de arroz chocolateados. Sí, esos cereales repletos de azúcar destinados a los más pequeños.

 "Todo esto es en nombre de la ciencia" le advierte a su hija, mientras devora extasiado un bol.

"Mi observación es simplemente que esto es delicioso (...) logras un tazón de cereales secos sobre los que viertes la leche, la leche se pone marrón, la textura cambia, todo está crujiente. Es un tipo de ingeniería alimentaria increíble". 

A medida que come más ultraprocesados está más hambriento

"Las reglas de mi experimento es que coma cuando tenga hambre, que es lo que siempre hago", explica. 

Pero si esto antes conllevaba hacer tres comidas al día y algún picoteo ocasional, "ahora encuentro que quiero comer mucho más a menudo", constata en torno al sexto día.

No solo se trata de hambre. La comida basura que ingiere le resulta adictiva.

"Es muy difícil dejar de comerla", recapacita ante una pizza de carne precongelada. 

Este comer compulsivo lo detecta incluso cuando lo que come no termina de convencerle, como le sucede con un pudding que toma en torno al día 23.

"No lo estoy disfrutando, pero no puedo parar", le confiesa a su mujer.

Los efectos en el cuerpo empiezan a aparecer: estreñimiento, dolores de cabeza y acidez

Tras 10 días alimentándose a base de productos ultraprocesados, nota los primeros síntomas sobre su organismo: está estreñido. —Algo normal de haber eliminado la fibra que otorga la ingesta de alimentos frescos como las frutas y verdudas—.

No es el único efecto de la dieta que comienza a percibir en su salud. En torno al día 12 afirma sentir dolores de cabeza. La acidez también hace aparición.

"Me despierto todas las mañanas con resaca por la sal y el azúcar y llevo sin ir al baño 48 horas", comenta.

Al dolor de cabeza y la acidez se le suman problemas para dormir, despertándose en la noche con ganas de comer a medida que avanza en la dieta.

No es de extrañar. La ciencia ya ha demostrado una relación directa entre alimentación y sueño, encontrando que las dietas ricas en grasas saturadas y bajas en fibra conllevan a sueños más ligeros.

Pero dieta y sueño es una vía de doble sentido como está descubriendo Tulleken. A este respecto, otros estudios han apuntado, cómo dormir mal puede influenciar en la preferencia de los alimentos sintiendo mayor atracción hacia comida poco saludable y rica en calorías.

Los resultados tras el experimentos alarmaron incluso a la experta en obesidad

Imágenes del antes y el después de la dieta de Tulleken. Claramente el estómago y el pecho habían aumentado su volumen.
Imágenes del antes y el después de la dieta de Tulleken. Claramente el estómago y el pecho habían aumentado su volumen.
BBC/YouTube

Tras concluir los 30 días siguiendo una dieta básicamente basada en ultraprocesados,  Tulleken acudió a la consulta de la especialista en obesidad. 

Allí fue sometido a una serie de análisis y pruebas para averiguar cómo había cambiado su cuerpo tras un mes comiendo solo comida basura.

Pocos se sorprenderán de saber que había engordado. Aunque la cantidad de kilos ganados quizá sí impacte. Pues en tan solo 4 semanas el médico había ganado 6,5 kilos.

Su índice de masa corporal aumentó 2 puntos pasando a ser considerado sobrepeso y su proporción de grasa corporal se incrementó en 3 kilos.

Aún así hubo cambios en su orgamismo que impactaron más a ambos médicos.

Por un lado, su nivel de hormonas también se vio afectado en lo relativo al apetito.

"Hemos encontrado que la hormona del hambre en tu sangre aumentó un 30% en relación a los niveles anteriores a esta dieta, mientras que la hormona que regula la sensación de saciedad había disminuido", le explica la especialista. Lo que ofrece una respuesta a esa sensación de hambre constante que Tulleken confiesa en alguna ocasión durante el vídeo.

Pero aún había más. 

Al analizar el cerebro este había creado nuevas conexiones, vinculando centros de recompensa con las áreas que impulsan el comportamiento automático repetitivo. Y todo esto solo en 4 semanas.

"Mi cerebro me lleva a hacer algo que ni siquira quiero, algo que podría ver en una persona con adición", se sorprende Tulleken.

No es exageración. Una investigación en 2015 encontró que los ultraprocesados eran capaz de llevar a las personas hacia un comportamiento adictivo similar al que producen las drogas. 

"Mi preocupación es que el cerebro de los niños está aún desarrollándose y son mucho más maleables que el mío, lo que significa que los cambios podrían ser incluso mayores en ellos", concluye alarmado.

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