Qué son los contratos de futuros y cuáles son sus principales características para invertir en bolsa

Trader observando su pantalla de ordenador.
Reuters
  • En el ámbito de los mercados hay productos financieros que van más allá de la compra de acciones de compañías cotizadas.
  • El contrato de futuros es un compromiso entre dos partes a, en una fecha futura establecida y a un precio determinado, intercambiar un activo, llamado activo subyacente, que puede ser físico, financiero, inmobiliario o de materia prima.
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En el espectro de inversión de los mercados hay varias posibilidades que van más allá de la compra tradicional de acciones de compañías como Apple, Tesla o Amazon.

Invertir en bolsa representa un universo más amplio al que el inversor tiene acceso desde su bróker online – plataforma con la que se ejecutan las órdenes de compraventa–. Eso sí, los planificadores financieros siempre recomiendan que para que entrar en el mundo de la bolsa, previamente se conozcan algunos conceptos previos y se estimule la formación activa.

Cada vez hay más casos de inversores que incurren en la difícil patología de la adicción a los mercados y, por eso, es necesario ir con pies de plomo a la hora de apostar por determinados activos.

De este modo, uno de los productos financieros en los que se puede invertir son los conocidos contratos de futuros. Pero… ¿En qué consisten y cuáles son sus principales características? Hay algunas consideraciones a tener en cuenta.

Contrato de futuros: concepto sobre estos derivados financieros

Dando respuesta a la pregunta de qué son los contratos de futuros en los mercados es fundamental que tengas en cuenta que son productos que tienen un mayor riesgo.

Dicho lo cual, el contrato de futuros, comúnmente conocido como “futuros”, es un contrato entre 2 partes que se comprometen a, en una fecha futura establecida y a un precio determinado, intercambiar un activo, llamado activo subyacente, que puede ser físico, financiero, inmobiliario o de materia prima.

Los llamados futuros tienen su origen en los contratos a plazo o contratos "forward". Imagina que una familia X va a tener un hijo dentro de 9 meses y la vivienda de la que disfrutan en la actualidad se les queda pequeña. De esta manera, toman la decisión de comprar un piso más grande por 200.000 euros a una sociedad. 

El inmueble que comprarán no la van a necesitar hasta dentro de 9 meses, pero, con los precios del mercado inmobiliario al alza, la familia señala al vendedor que prefiere comprarlo en la actualidad. La sociedad que vende la casa responde que no tienen inconveniente en vender la propiedad ahora y entregarla en 9 meses, pero fijando hoy su precio. Esto es lo que se conoce como un contrato a plazo.

Así pues, el riesgo que se asume con este tipo de contratos es la que se produce cuando alguna de las partes no cumple el contrato a término. En el caso de la familia mencionada anteriormente, corre el riesgo de que el piso no le sea entregado a término del contrato.

Se trata de un riesgo que está presente en cualquier transacción económica y es mayor cuanto más tiempo transcurre entre la fecha de contratación y la liquidación. El riesgo de contrapartida no está presente en los contratos de futuros, puesto que está cubierto por la garantía y lo ejecuta la cámara de compensación.

En España, los futuros financieros están regulados por el R.D 1814 /1991 de 20 de diciembre y son definidos como: “Los futuros financieros en España se negocian en el MEFF (Mercado Oficial de Opciones y Futuros Financieros de España), que es un mercado organizado regulado, controlado y supervisado por la CNMV. Este mercado es el que permite que los futuros puedan venderse y comprarse en durante las sesiones de cotización”.

Principales características de los contratos de futuros

En este sentido, conviene saber desde el punto de vista del inversor cuáles son los principales distintivos de los contratos de futuros. ¿Qué aspectos son los más representativos de estos derivados financieros?

  1. En primer lugar, precisamente, los futuros son productos financieros derivados y, como tal, , su cotización varía en función de un activo subyacente –un índice como el Ibex 35 en España, un recurso natural como el petróleo etc.–
  2. Las condiciones de los contratos están estandarizadas en lo que se refiere a importe nominal, objeto y fecha de vencimiento.
  3. Cotizan mercados organizados y controlados, con lo que se pueden vender y comprar sin esperar a la fecha de vencimiento.
  4. En los casos de comprar y vender contratos de futuros los intervinientes necesitan aportar garantías al mercado o, dicho de otra manera, una cantidad de dinero en función de las posiciones abiertas para evitar el riesgo de contrapartida mencionado anteriormente.

Así pues, hay varios tipos de operativa con futuros. Las más conocidas son las operaciones de cobertura, que consisten en la compra o venta de contratos de futuros que tengan como subyacente un activo que tenemos en cartera para reducir o eliminar el riesgo de fluctuación de precios de dicho activo. 

También las operaciones especulativas, que son en las que se compran o se venden futuros con vistas a obtener una plusvalía a corto plazo, independientemente del activo en el que estemos invirtiendo. 

Por último, el inversor puede hacer operaciones de arbitraje. Este se produce cuando un valor se negocia en varios mercados y, por circunstancias locales, se produce una diferencia de precios que aprovechamos para comprar donde cotiza más barato y vender donde cotiza más a niveles más elevados.

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